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EDICIÓN | Septiembre 2012

Una lanzadora de oro

Natalia Duco
Una lanzadora de oro

Es una deportista de excepción y así lo demuestran sus números. Con un noveno lugar en el lanzamiento de la bala en los Juegos Olímpicos de Londres, esta joven sanfelipeña ratificó sus buenos resultados anteriores, dejando en claro que es una de las mejores atletas del país, pese a no contar con el apoyo suficiente por parte del Estado. Aún así, Duco prefiere pensar en positivo y ya visualiza seguir mejorando, pues por ahora no tiene límites en su cabeza.

Por Francisco Ortiz/ fotografía Vernon Villanueva B.

Proveniente de una familia ligada al rubro de los molineros, Natalia Duco Soler inició su carrera deportiva en el Colegio Alemán de San Felipe, ciudad de la que es oriunda. Ahí forjó toda su veta ligada a los deportes, donde el lanzamiento de la bala era una de las tantas actividades que realizaba. Finalmente sus excelentes resultados a nivel nacional la hicieron optar por esta disciplina, donde no estuvo exenta de problemas en un inicio.

Falta de apoyo, escasa información acerca de este deporte y la poca competencia en nuestro país fueron los principales enemigos de Natalia en los comienzos de su carrera. Sin embargo, la perseverancia y su mentalidad ganadora la han llevado a escalar a nivel mundial. Ahora, con veintitrés años, hace una evaluación positiva de sus actuaciones, pese a las críticas y falta de apoyo que perdura hasta hoy, donde su entrenadora cubana, Dulce Margarita García, ha jugado un rol fundamental.

¿Cómo te inicias en el lanzamiento de la bala?
Partí lanzando la bala por el Colegio Alemán de San Felipe, porque ahí siempre se hizo atletismo y muchos otros deportes. Además, hacía vóleibol, tenis y esquiaba en invierno en Portillo. Pero el tema de la bala fue súper especial, porque me llamó la atención que siempre ganaba. Agarré la bala y le gané a todo el colegio, después a toda la región, luego a todo Chile y destaqué mucho. Y como soy tan competitiva, por ese lado no fue un amor a primera vista (ríe).

La tradición familiar tiene que haber pesado…
Mi abuelo tiene un molino y mi papá tiene otro en Chillán. Ambos tienen historias de vida de sacrificio, de emprendimiento, y si ellos pudieron emprender en algo, yo también lo voy a poder hacer, pero en lo que me gusta. Hago esto porque realmente es lo que quiero hacer con mi vida. Yo me rijo por un poder interior, y ese poder interior me llamó a ser lanzadora de bala.

¿Cuándo decides dedicarte plenamente a este deporte?
A los quince años tomé la decisión, porque yo era presidenta del Centro de Alumnos del Colegio y era demasiada actividad, y mi entrenadora me dijo que podía llegar a ser la mejor del mundo, pero debía hacer lo que ella dijera, al pie de la letra. Y obviamente acepté de inmediato y comencé a dedicarme completamente al atletismo.

¿Tu familia cuestionó esa decisión?
Al principio mi familia cuestionó que me dedicara al deporte, y más aún que fuera lanzamiento de la bala. Tenían todas las ganas de apoyarme, pero cuando me tuve que cambiar de colegio y después decidir no estudiar, fue un tema para ellos. Pero con mi personalidad que es terrible, lo decidí, y contra cielo, mar y tierra, lo hice.

UNA PERSONALIDAD PARA SER CAMPEONA DEL MUNDO

Dueña de un carácter y una mentalidad digna de admiración, Duco ha sabido conllevar todas las dificultades. Pero toda su competitividad y fuerza interior que la han llevado al éxito mundial, tienen a una persona detrás: su entrenadora, Dulce Margarita Guzmán. Es junto a la cubana que ha logrado avanzar sosteniblemente, transformándose en un pilar fundamental en la carrera de la sanfelipeña.

¿Eres competitiva?
Soy demasiado competitiva. Pero yo no era nada de exigente al lado de mi entrenadora, no era nada al lado de su imponencia. Ella me dio el empuje para pensar en ser la mejor del mundo y en que lo podíamos lograr. Nos potenciamos mucho en nuestra mentalidad ganadora y detonamos una bomba atómica, como me dice ella (ríe).

¿Cuánto ha influenciado Dulce Margarita en ti?
Es como una segunda mamá, porque he pasado casi todos los días con ella durante los últimos siete años. Y también me ha educado como persona, algo muy importante. Ha trabajado conmigo no solo haciéndome mejor técnicamente, sino que ha trabajado conmigo integralmente, y a la vez, hemos crecido mutuamente. Por eso los resultados han ido llegando.

¿Fue difícil el camino hasta acá?
Ha sido bien sacrificado. Primero porque ella dejó a su hija en Cuba y luego decidió quedarse en Chile por mí. Sacrificó trabajos en los mejores colegios de Chile por mí, renunció a ofertas de países extranjeros por mí. Después nos fuimos a vivir al Club Manquehue a unos camarines, al lado de los baños. Estuvimos un año y medio ahí. Todos los sacrificios tenían su propósito y un significado para mí. Aprendí a valorar las cosas que uno tiene, cada experiencia de mi vida me fue formando.

¿Cómo la conoces?
Por casualidades de la vida ella llega de Cuba. Hugo Rodó la contactó y la trajo a la Quinta Región a hacer un trabajo de captaciones de talentos. Yo, por casualidad llego, un día a entrenar a Playa Ancha y ella me desafía a lanzar la bala…ahí me dice que lanzaba muy mal, pero que era buena (ríe). Vio en mí un potencial real de hacer algo.

SUEÑO OLÍMPICO

Para Natalia Duco, tanto esfuerzo tuvo sus réditos. Lo sucedido en los Juegos Olímpicos de Londres fue la guinda de la torta, pues desde hace más de seis años que le otorga éxitos a Chile. Medalla de oro en los Juegos Odesur del 2006 y 2010, misma presea en los Juegos Iberoamericanos y el Mundial de Atletismo Juvenil en el 2008. Todos reconocimientos ganados en cancha a punta de esfuerzo y talento, que se vio ratificado este año con el noveno lugar en la cita olímpica londinense, luego que la campeona fuera descalificada por dar positivo en el doping, con lo que avanzó un puesto luego de salir décima.

¿Cómo fue lo vivido en Londres?
Los Juegos Olímpicos son la fiesta máxima para un deportista, es la cima de todo, donde están los mejores deportistas. Y haber quedado finalista, haciendo mi mejor marca, fue la culminación de un proceso de cuatro años difíciles y el inicio de uno mucho mejor. Me marcó demasiado todo esto y me dio más fuerza para seguir trabajando.

¿Pensabas que te iría tan bien?
Silenciosamente sabíamos muy bien de qué forma yo estaba preparada. También con mi psicólogo, Antonio Estévez, hicimos un trabajo muy fuerte, y llegamos a una fortaleza integral al ciento por ciento, o sea, estaba perfectamente para competir. Estábamos todos tranquilos, y no resultó por una casualidad, sino porque trabajé bien, porque mi entrenadora trabajó bien. Todo encajó perfecto, y qué más perfecto que en unos Juegos Olímpicos.

¿Qué sentiste?
La clasificación a la final para mí fue lo más fuerte, el estar entre las doce. El primer corte es terrible, pero yo estaba súper tranquila. Fue muy emocionante, porque hasta último momento yo no sabía si había pasado o no, y cuando lo confirmaron fue una explosión de felicidad con todo mi equipo, me emocioné mucho, en especial con Dulce, después de todo lo que habíamos pasado.

¿Y cómo reaccionaste con el noveno lugar?
Me lo tomé un poco inmaduramente, porque me alegré de ser novena. En ese momento no me puse en el lugar de la persona que pillaron dopada. A mí me llegó un mensaje donde me avisaron que había subido al noveno lugar y estaba súper feliz, fui incluso a celebrar. Pero cuando empecé a analizar el tema, no me alegro porque descalifican a alguien, sino porque avancé.

¿Es difícil competir contra europeas?
Hay una tradición, una cultura atrás, una historia de años de nivel deportivo, pero yo no me siento en desventaja. Yo creo que el material humano lo tengo, y lo demás es trabajo y apoyo; el trabajo también lo tengo y el apoyo creo que va a mejorar. Así que tengo todo para mejorar y no me siento menos que nadie. Soy Natalia Ducó, junto a mi entrenadora Dulce y estoy bien.

CON EL APOYO DE UNOS POCOS

Pero no todo ha sido alegría para Natalia. La falta de recursos la ha marcado durante toda su carrera. El exitismo propio de los dirigentes a la hora de otorgar dineros ha impedido desarrollarse a cabalidad, incluso criticándola pese a su rendimiento. Sin embargo, su esfuerzo y el apoyo por parte de la empresa privada le han permitido poder sobrellevar su carrera desde el primer día, basado en el proceso y no en los resultados inmediatos.

¿Te molestan las críticas de los dirigentes, previo a Londres?
Siempre te tienen que sacar algo, si ya tienes todo bueno, algo te tienen que encontrar malo. Pero siento que eso habla bien de mí, porque se rebuscan para criticarme, y eso significa que les importo. Las críticas ya me son pan de cada día. Yo le digo a mi entrenadora que no me entran balas, me espero todo de todos, y sólo me rijo por una parte interior. Hubo años que no me apoyaron, momentos en que mi entrenadora trabajó sin goce de sueldo, pero siempre encontré apoyo y salimos adelante. Las críticas me fortalecen. Ocupo las energías negativas y las convierto a mi favor, para hacerme más fuerte.

¿Es la empresa privada tu gran apoyo?
En Gerdau AZA llevan conmigo seis años y creyeron en mí cuando yo partí en esto. Entonces es motivante y da tranquilidad como deportista y persona que haya una empresa de la calidad humana de Gerdau AZA, que ha creído en mí todos los años, en las buenas y en las no tan buenas, y que han estado perseverando porque creen en los procesos, y eso hay que destacarlo, porque es un ejemplo para el Estado y las empresas de Chile. Para mí han sido fundamentales.

CON LOS OJOS EN RÍO

Con la tranquilidad propia de haber realizado una buena actuación en Londres, esta lanzadora de la bala se toma las cosas con calma. Por ahora prefiere mirar al corto plazo, pese a que inevitablemente se ilusiona con los próximos Juegos Olímpicos en Río de Janeiro el 2016. Sostiene que con trabajo logrará alcanzar un buen nivel en estos cuatro años, aunque también lucha para hacerse tiempo libre, y así poder estudiar Sicología en la universidad y dedicarse a otra de sus pasiones, la pintura.

¿Cómo te ves de cara a Río 2016?
Bien. Yo vivo en el presente y lo que va a determinar cómo llego a Río será el entrenamiento, y a eso voy a estar enfocada. Trabajar bien, cuidarme mucho, dar lo mejor de mí para cada día ser mejor y cuando llegue el momento de Río, estar en las mejores condiciones de hacer algo bueno. Esta es una nueva etapa para mí, y creo que vienen cosas muy positivas.

¿Qué es lo que te motiva a seguir luchando?
En los Juegos Olímpicos sentí que puedo entregar más, y hasta que no logre ese más, no voy a descansar. Mientras sienta que hay barreras que romper y que tenga el poder para hacerlo, voy a buscar romper límites a mí misma. La competidora a vencer soy yo misma, pero yo soy la deportista invencible.

¿Qué tal andan los estudios?
Estoy súper contenta con la carrera, porque de verdad es lo que quiero. Realmente me gusta, así que agradecida de la universidad, que además me becó completamente y me han dado todas las facilidades para poder compatibilizar mis estudios con el deporte.

¿Y tu veta artística?
Bien. Me encanta la pintura, me encantaría poder dedicarle más tiempo a eso. Es una parte de mí muy importante, me siento bien, me desarrollo en todos los ámbitos. Estoy enamorada de la pintura y lo voy a seguir haciendo, porque me ha ayudado mucho. Siempre viajo con croquis, hago dibujo, me imagino cuadros a las tres de la mañana y me levanto a dibujarlos.

¿Queda Natalia Duco para rato?
Mi primera competencia soy yo, y Natalia contra Natalia es difícil de vencer, así que me motiva mucho. Soy una competidora de temer y por eso cuesta tanto vencerse a uno misma, porque la batalla es difícil. Y a grandes sacrificios, grandes recompensas.

“Hubo años que no me apoyaron, momentos en que mi entrenadora trabajó sin goce de sueldo, pero siempre encontré apoyo y salimos adelante. Las críticas me fortalecen. Ocupo las energías negativas y las convierto a mi favor, para hacerme más fuerte”.

 

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