Este mes vamos a hablar sobre un vino proveniente de la viña más joven del valle de Casablanca, viña Tunquén. Esta empresa independiente nació el 2006 y fue creada por dos nativos de Brasil, Marcus Atilio y su esposa Ángela Mochi.
En su país de origen trabajaron por muchos años en la importación de vinos y gracias a su pasión por la enología, decidieron cambiar su estilo de vida rápido y furioso por uno más hippie, escogiendo Casablanca como su nuevo hogar. Tomaron el nombre Tunquén por la playa cercana y significa donde el agua termina, en lenguaje indígena.
Las uvas de su Pinot Noir se ubican en la parte más fría del valle, con suelos arcillosos y arenosos. Su cosecha fue a mano a fines de marzo 2011 y la fermentación se hizo en una mezcla de estanques plásticos y estanques inoxidables, a 25º C. El vino fue guardado en catorce barricas francesas por doce meses, para atribuirle notas de madera más balanceadas y suaves. Al catarlo distingo, un color rubí oscuro; en nariz, hay notas de setas, canela, fruta roja madura, bosque de otoño, arándano, ciruela, cuero y toques de pimienta negra. En boca, hay medio cuerpo, cranberry, arándano, especias, suaves taninos, buena acidez, equilibrio entre fruta, madera y alcohol, largo retrogusto, elegante, con complejidad y buena estructura. Este vino es flexible y va bien con quesos maduros fuertes como queso azul y parmesano; carnes como osobuco y wagyu; pastas con salsas y rellenos fuertes; patos y pescados a la parilla.