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EDICIÓN | Septiembre 2012

Democracia india: mucha electricidad, para todos

Por Sergio Melitón Carrasco Álvarez Ph.D.
Democracia india: mucha electricidad, para todos

Más de un soñador imaginó un mundo volviendo a la naturaleza, con chozas de barro y hornos a leña.  Craso error.  Quemar leña contamina más que cualquier otra cosa.  Caso tremendo de contaminación causada por la vida precaria es India, necesitada hasta el desgarro de energía. India demuestra que hay una relación entre pobreza dura y no acceso a la electricidad.

No contar con electricidad suficiente mantiene gruesos segmentos persistiendo con modos de vida muy primitivos.  No se trata de incorporar a la vida ultra-conectada a los más necesitados, sino iluminar casas para que los niños lean y estudien, las mujeres laboren con dignidad, y haya posibilidad de extender servicios a zonas marginales desprovistas de salubridad.  Al ver a India desde fotos satelitales, se observa una gran humareda cubriendo el país; por lo demás, lo mismo se aprecia sobre otras zonas de Asia. Lo que se ve es una masa de partículas expulsadas a la atmósfera resultado de la quema de materiales orgánicos, principalmente en áreas rurales; más, el terrorífico aporte de las mega-urbes sur-asiáticas. A simple vista, esa contaminación atmosférica es una de las mayores causas de la polución ambiental global.  En el caso específico de India, le urge incorporar a gruesos segmentos al uso de la energía moderna; lo que de paso los sacaría de la pobreza extrema. La falta de energía impide realizar planes sociales efectivos, además de malograr los proyectos sanitarios.  Tan solo a modo de muestra, el humo de las cocinas a leña mata más gente que la malaria.

En el mundo, 1.400 millones de personas no tienen electricidad.  De ésas, 350 millones son habitantes de India, los que evidentemente se ubican en los segmentos más pobres.  Pero, no solo son los miserables. Unos 800 millones de indios aún usan combustible de muy mala calidad que genera mucha polución: leña, desechos agrícolas, y estiércol seco de vacuno. Se usan para cocinar en hornillas llamadas chulhas, y son causa primera de polución atmosférica, quince veces superior a las centrales térmicas a carbón.  La quema de combustibles de mala calidad en cocinillas populares es la mayor fuente de material particulado y monóxido de carbono del Asia sur-oriental. Dice la Organización Mundial de la Salud, que entre 300 mil y 400 mil mujeres en India mueren debido a la inhalación gradual de monóxido de carbono, al cocinar agachadas sobre las chulahs.  La polución que causa una planta termoeléctrica equivale al humo que expulsa un pequeño villorrio con sus chulhas humeantes. Pero, esa misma planta termoeléctrica le puede dar electricidad a un millón de hogares, para que cocinen y se iluminen de manera limpia y ecológica.  Disponer de abundancia de energía eléctrica ayudaría a eliminar la pobreza y lleva a ciclos virtuosos de cultura ambiental.

Muchos temas relacionados a mala calidad de vida y pobreza extrema también se solucionan con harta electricidad: iluminación pública, eficiencia en la recolección y tratamiento de basuras, captación y tratamiento de aguas servidas, recuperación de terrenos en deterioro.  Aguas superficiales y subterráneas más limpias, menos impacto en ríos y lagos; incluso los parques naturales, reservas forestales y los santuarios de la naturaleza se ven beneficiados por la disponibilidad de energía abundante y barata.  

Con una capacidad instalada de 206.000 megawatts, India es la quinta potencia productora de electricidad del mundo. Pero, aún es insuficiente para su gigantesca población. En su urgente necesidad, está dispuesta a probar todas las posibilidades.  Como en India no hay una presión “verde” sino al revés, la opinión pública percibe esta real carencia social y aprecia cualquier solución.  India, la tierra del Mahatma Gandhi, no abomina de la energía atómica, en especial si es con fines pacíficos.  Aunque hay una inclinación hacia el gas natural y las energías renovables.  Dato: cualquier propuesta, oferta de asociación, investigación conjunta, en estos campos es muy bien acogida.  India dispone de capacidad financiera suficiente para los proyectos, no obstante hay a veces problemas de gestión y lentitud en la puesta en marcha, cosa que es su punto débil.

Estimaciones de la International Energy Agency, sugieren que India debería invertir US$ 140 billones antes del 2025 para dar acceso universal y adecuado a su población, y quedar en situación holgada para seguir creciendo como potencia industrial.  Para eso tendría que agregar una cantidad equivalente a toda la actual capacidad de la Unión Europea (es decir 800.000 MW), o sea cuadruplicar su actual base energética.  Suena casi imposible.  Pero, si no lo hace se ahogará recocida de calor, como hace un mes cuando se apagó la electricidad en todo el país, ante la exigencia de millones de aires acondicionados funcionando al mismo tiempo.  Calor va a seguir habiendo en India, y mucha gente también.  Sólo le queda aumentar la oferta energética a como de lugar, para poder seguir diciendo que es la mayor democracia del mundo, que además ofrece electricidad barata, y para todos.

“En el caso específico de India, le urge incorporar a gruesos segmentos al uso de la energía moderna; lo que de paso los sacaría de la pobreza extrema”. 

 

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