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EDICIÓN | Septiembre 2012

La astronomía en San Pedro de Atacama

Por Arturo Gómez, astrofotógrafo Observatorio Astronómico Cerro Tololo
La astronomía en San Pedro de Atacama

“Más de sesenta antenas estarán instaladas, en el año 2013, en una planicie única en el mundo llamada Chajnantor, ubicada a cinco mil metros de altura y en donde es necesario andar con un tubo de oxígeno portátil, ya que ‘la puna’ está  ‘a la vuelta de la esquina’. Allí el cielo llega a ser de un color azul oscuro”.

Hace pocos días llegué de un viaje de placer, con mi esposa Patty, desde un lugar maravilloso y mágico, ubicado en el norte de nuestro país, en pleno desierto: San Pedro de Atacama.

La imagen que tenía de ese lugar, por los comentarios de hace unos veinte años, eran poco favorables y contrastaban con aquellas acotaciones más frescas, de personas que habían estado allí, pocos meses atrás. Todos nos decían que era imperativo viajar hasta San Pedro de Atacama y conocer en pleno su potencial turístico.

Preparamos las maletas y mochilas y nos fuimos, por una semana a recorrer esa tierra. Llegamos a Calama y de allí nos transportaron a San Pedro. Los cerros y los volcanes, que están de tocarlos con la mano, además de los salares, son las primeras imágenes que bloquean tu mente.
La geología de los cerros, nos muestran las diferentes etapas de la evolución de la Tierra, ya que, lo que estuvo bajo el mar, ahora está transformado en desierto, salares y montañas.

San Pedro de Atacama es un mar humano de personas venidas de todo el orbe. Es una verdadera Torre de Babel. Chinos, japoneses, coreanos, europeos, norteamericanos y latinoamericanos, caminan por las angostas calles, rodeadas por casas de barro, día a día. Nada, pero nada, de la anticuada imagen que yo tenía de San Pedro, estaba allí.

Todo es maravilloso y bonito. Todo es vida y movimiento. Decenas y decenas de agencias, todas ellas llenas de turistas que se inscribían para los diferentes tours. Los más solicitados eran los géiseres del Tatio, el Valle de la Luna, las lagunas altiplánicas de nieves eternas y las lagunas con los flamencos. Todo eso en turismo durante el día, ya que también había agencias para el turismo astronómico.

A lo menos, conté cuatro sectores en donde la gente se inscribía para ver, a través de potentes telescopios, a: Saturno, Marte, la luna y algunas nebulosas de la vía láctea. Las noches son, además de frías, muy transparentes y despejadas. Pero quizás, lo más llamativo para nosotros, fue visitar el famoso Proyecto ALMA, cuyas antenas parabólicas, que apuntan hacia el cielo, reciben las señales de radio del universo cercano y lejano.
 
Más de sesenta antenas estarán instaladas, en el año 2013, en una planicie única en el mundo, llamada Chajnantor, ubicada a cinco mil metros de altura, en donde es necesario andar con un tubo de oxigeno portátil, ya que "la puna" está  "a la vuelta de la esquina". Allí el cielo llega a ser de un color azul oscuro.

Los principales socios de este Proyecto ALMA son japoneses, norteamericanos, europeos y chilenos. Los radiotelescopios deben instalarse en lugares secos y altos, ya que la humedad atmosférica es su peor enemigo, porque actúa como un filtro y las señales de radio, que vienen del espacio, no llegan a las antenas. Nos indicaron que, en el año 2013, se abrirían las inscripciones para visitar las dependencias de ALMA.

Y para terminar, los invito a todos ustedes a que visiten San Pedro de Atacama y su entorno. Es un mundo realmente interesante y novedoso, que todos los chilenos debiéramos  conocer.

 

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