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EDICIÓN | Agosto 2011

Creaciones de cacho

Tere Rubio, orfebre
Creaciones de cacho

Es una combinación perfecta, una fusión que logra creaciones extraordinarias. Ella le da el toque, le pone estilo, es la gestora y el control de calidad. Él es el artesano, el artista que toma el cacho de vaca, lo procesa, lo pule y le da forma. El resultado es atractivo y tentador: aros, collares, anillos, brazaletes y todo tipo de accesorios en cacho de vaca. Un estilo único, con el que el matrimonio Schorr – Rubio se ha posicionado y ha logrado formar una verdadera empresa de orfebrería. Aquí nos habla la cara del negocio, Teresita Rubio, de Talca.

Por María Paz Macaya O. / fotografía Javier Gutiérrez

En su sala de ventas, Teresita Rubio exhibe varias de sus creaciones. Todas en cacho de vaca como principal materia prima, tienen un estilo distinto, nada en serie ni repetido. Talladas, con distintas vetas, algunas más pulidas que otras, o con la aplicación de algún metal como plata o cobre, no pasan desapercibidas. Cada accesorio tienen identidad propia y aunque reconoce que a ella le cuesta hacer algo que no sea de su gusto, todo lo mezcla y lo combina perfecto.

Empezó vendiéndole joyas a una amiga, hace quince años atrás; nunca pensó que eso era lo suyo. Pero siguió con este negocio porque le gustaba y le permitía dedicarse a sus hijos. "Me gusta vender, además las clientas se dan cuenta cuando tú las asesoras y eres sincera; sobre todo cuando dices que algo no queda tan bien. Cuando uno aconseja, la persona siente que hay preocupación. Además, una clienta que se vea mal es mi peor publicidad". Gracias a esa amiga, Tere Rubio descubrió que tenía pasta para esto, y le iba bien, así que pronto decidió independizarse.

Siguió vendiendo joyas que traía de afuera, hasta que un día vio un anillo en cacho de vaca y le encantó. "Era un material que en nuestro país no se usaba, nadie habría pensado que sería moda, cuatro años atrás. Yo compré el anillo, pero en general, no gustó. Hasta que un día a una clienta muy vanguardista le encantó y lo compró.

<strong>ARTE DE A DOS</strong>

Así nació la idea de trabajar el cacho de vaca. "Quería diseñar joyas y accesorios en este material y le pedí a Jaime, mi marido, que me hiciera una flor de colgante en cacho". Jaime Schorr, que es todo un artista, lo hizo y fue un éxito total.

Tere Rubio Orfebres fue una sociedad que se gestó de a poco, consiguieron cacho, empezaron a tratarlo, darle forma, pulir y después de probar mucho, emprendieron la incursión. "Comenzamos con la flor, y después de mucho ensayo y error, logramos conocer bien el material y empezamos a diseñar".

Después de haber estado quince años en el rubro de las joyas, Teresita tenía tantas ideas, formas, gustos y estilos en su mente, que no paró de diseñar. Jaime fue el pilar fundamental de esta orfebrería, gracias a su talento artístico. Él procesa el cacho y crea accesorios maravillosos gracias al talento artístico que heredó de su mamá. Y a pesar de que estudió medicina veterinaria y ejerció por veinte años esta profesión, esa labor nunca le llenó espiritualmente. Por eso, siempre sus pasatiempos estuvieron ligados al arte. Pintaba o confeccionaba guitarras artesanalmente, un<em> </em>entretenimiento que realizaba a la perfección.

Pronto esta afición fue aumentando cuando Tere empezó a tener cada vez más pedidos e ideas para diseñar y dar forma al cuerno. Jaime, con un don innato, esculpe la pieza y le da forma, con un estilo muy vanguardista. "A nosotros no nos interesa copiar, queremos hacer cosas diferentes, tener capacidad inventiva, eso es nuestro plus".

Así fue como hace dos años atrás, Tere y Jaime tomaron una decisión arriesgada, pero que ha sido todo un éxito. "En mayo de 2009, Jaime dejó su trabajo para dedicarse a esto y formamos nuestro taller. En septiembre de ese año, postulamos al Capital Semilla, necesitábamos invertir en herramientas más específicas y el 2010 lo ganamos. Con eso pudimos implementar aún más nuestro taller, comprar algunas máquinas especiales como pulidoras, sierras y lijadoras. Esto fue un tremenda ayuda que nos permitió equiparnos mejor".

Este matrimonio se complementa en la producción de sus accesorios, y sus creaciones son modernas, versátiles, útiles para toda ocasión. Su calidad, detalle y estilo de trabajo los ha consolidado como excelentes orfebres, por lo que han podido ampliar su clientela a varias regiones del país. Además, han participado en varias exposiciones y ferias, lo que les ha permitido dar a conocer sus productos.

<strong>¿Cómo se dividen entre ustedes los procesos de confección de un accesorio?</strong>

No es tan establecido. Jaime prepara el material en bruto, le da la forma y lo corta. Yo recibo este diseño y en mi mesa de trabajo lo armo, a veces lo ensamblo con algún metal, luego pulo y lijo. Claro que hacemos de todo los dos. Yo soy más de collares y a Jaime le gustan los anillos y los aros.

<strong>¿Cómo se complementan en el trabajo?</strong><br /> Yo tengo un estilo más definido, tal vez me guío por lo que está de moda, tiendo a ser más tradicional, será porque llevo tiempo en esto, y en esa línea trato a veces de romper un poco y crear algo distinto. Jaime, en cambio, es más radical, hace algo totalmente diferente, pero no siempre le achunta. Sin embargo, él es muy creativo, propone el ochenta o noventa por ciento de los diseños. Yo acepto o rechazo, soy más minuciosa, tal vez perfeccionista.

<strong>¿Qué es lo que más se lleva en cacho?</strong><br /> Lo que más se vende son los aros, definitivamente. En verano toman relevancia los colgantes y pulseras. Pero líderes indiscutidos, todo el año, los aros.

<strong>¿Qué cuesta más que la gente use?</strong><br /> La mujer chilena, en general, es más convencional. Los brazaletes, por ejemplo, son accesorios que acá no se llevan tanto en comparación con otros países.

<strong>¿Cómo son tus clientas de Talca a diferencia de las de Santiago?</strong><br /> En Talca, las mujeres son más tradicionales, se guían mucho por la moda. Claro que de a poco están ampliando su gusto. Se están atreviendo más. Ellas son mis clientas regalonas, yo las asesoro. Incluso, a algunas las conozco desde hace tantos años que me piden consejos para vestirse cuando van a una comida o celebración especial. Con otras somos como amigas, incluso, nos tomamos un café y nos contamos nuestros problemas. Es una relación mucho más cercana.

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<em><strong>"A nosotros no nos interesa copiar, queremos hacer cosas diferentes, tener capacidad inventiva, eso es nuestro plus".</strong></em>

 

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