Hace muchos años que no se veían tantos días para celebrar. Si uno comienza el viernes 14 de septiembre (pide en la oficina el 20 y 21) y termina el domingo 23, son diez días para festejar un tremendo dieciocho, en el que podemos tener la parrilla prendida siempre con carbón o leña y -por supuesto- a fuego lento, tal como debe hacerse un buen asado.
La historia dice que la parrilla o la forma de asar viene de la Edad Media o simplemente desde que se descubrió el fuego. Otros comentan que los indios en EE.UU también se la atribuyen, lo más importante es que sobre el fuego se pueden asar las más exquisitas carnes.
Muchos se han atribuido las parrillas o asados, uruguayos, argentinos, brasileros y por supuesto nosotros. En lo que sí estoy de acuerdo es que no hay dieciocho o partido de fútbol en el que no se prenda la parrilla, por algo salimos primeros en el consumo de carne en Sud América e incluso les ganamos a los argentinos. Lo que nos falta es ser más rigurosos en el encendido del fuego y las cocciones sobre esta maravilla, que es asar a temperatura moderada y con mucha paciencia.
Alrededor del fuego comienzan las mejores conversaciones en familia y amigos hasta altas horas de la madrugada y siempre acompañado de un buen trago. Les cuento que en mis excursiones por la vida cuando vivía en EE.UU (Chicago) y había mucha nieve, igual nos juntábamos con mis amigos a prender fuego y asar carne americana (no hamburguesas). Con temperaturas de diez grados, igual nos reuníamos frente a la parrilla con un asado chileno. (Nota: asado chileno es carne, cervezas y muchas copuchas).
Hoy les voy a entregar varios datos de nuestra tan regalona parrilla:
Primero, ojala que sea a carbón o leña, ya que se cocina con ese olor tan característico de la parrilla de campo. Encenderla por lo menos una hora y media , hasta que el carbón se ponga de color blanco, así será una cocción a fuego lento. Si le falta fuego, encenderlo a un lado y luego extender las brasas.
Olvidémonos de los cortes tradicionales y demos la entrada a la punta ganso, punta paleta, estomaguillo, plateada, sobre costilla, todas preparadas a fuego lento y con una cocción de mínimo dos horas, para que se cocinen parejo y conserven sus jugos. Cuando boten el primer jugo de sangre, aplicar sal gruesa y prohibir que le metan mano agregando cerveza u otro aderezo inventado por algún parroquiano.
Además, considerando que festejaremos tantos días, comamos no solamente carnes y demos diversidad a la parrilla con vegetales como tomates asados, cebollines, espárragos, cebolla, zapallos italianos, ají verde y brócoli , todos crudos y solamente con oliva y sal. Deben estar no más de media hora sobre la parrilla. También dejen un espacio a los pescados y el pollo. La reineta envuelta en aluminio con limón, albahaca, tomate cherry, oliva, sal, pimienta y un toque de vino blanco. Cierren el aluminio y dejen veinte minutos sobre el fuego. Otra alternativa es el salmón y los camarones grandes pelados.
Y qué mejor que tener la parrilla perfecta para todo esto. Traje unas parrillas a carbón, con un motor para girar y asar las carnes de la manera perfecta y así dejar literalmente la escoba este dieciocho. Pueden escribir para más información a: rafael.cespedes@giragrill.cl.
Amigos y amigas lectores de esta columna, que disfruten este largo dieciocho y si tienen dudas escríbanme a rbaranaog@gmail.com.
Nota: En la foto podrán ver cómo se ve una parrilla con carnes, verduras y pescados. Que lo disfruten.