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EDICIÓN | Agosto 2011

Corazón de oro

Fernanda Berríos, educadora diferencial
Corazón de oro

¿Pero cómo vas a estudiar educación diferencial? ¡Qué paciencia! Así le decían a esta mujer, quien ni por un segundo dudó sobre su vocación. Y es que ella es la excepción a la regla. Ni sus padres, ni sus amigos, nadie pudo cambiar la meta de esta rancagüina, cuya convicción y lema de vida es que todos los niños son iguales, a pesar de que algunos puedan tener problemas físicos y mentales, todos tienen los mismos derechos: ir al colegio, ser queridos y aceptados. Acabar con la marginación de estos peques es la lucha de Fernanda.

Por María José Pescador D. / Fotografías Danny Bolívar U.

Cuando Fernanda (30) era chica, su papá tenía un campo y, cada cierto tiempo, acomodaba un espacio en un galpón que había en el lugar, para hacerles clases a los hijos de los campesinos que allí trabajaban. La idea era enseñarles a leer y escribir. Nada la hacía más feliz que esos momentos. Y es que esta mujer no sabe por qué, desde que tiene uso de razón, le encanta trabajar con niños; de hecho, no tuvo hermanos más chicos, sólo tiene una hermana mayor. Hasta esta entrevista nunca se había preguntado el porqué, y mientras piensa o trata de buscar un motivo al que finalmente no llega, la verdad está en que, simplemente, esta mujer nació con el gen de la esperanza y el don de la entrega. Su meta, sacar adelante a aquellos pequeños que tienen serios problemas de aprendizaje. Por eso, al momento de elegir una carrera sus tres opciones fueron la misma: educación diferencial. Carrera que estudió en la Universidad Católica de Valparaíso".

<strong>¿Qué significa ser educadora diferencial?</strong><br /> Es la enseñanza que se entrega a los niños que tienen necesidades educativas especiales. Es decir, niños que generalmente no están en el sistema de educación regular. La educadora diferencial posee muchas herramientas para abordar distintos tipos de trastornos: de aprendizaje, de lenguaje, mentales, motores, de déficit atencional, de retraso mental, de ceguera, sordera, malformaciones, parálisis cerebral, etc. La educación diferencial tiene muchos ramos de anatomofisiología, neurofisiología, mucho del estudio del cerebro y sus funciones, lo que es súper necesario para entender las bases fisiológicas de lo que les pasa a muchos niños. Esa es la diferencia con la psicopedagogía, que a veces se confunden los términos, ya que esta carrera aborda sólo los problemas de aprendizaje.

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<strong>REALIDADES FUERTES</strong>

Al egresar, Fernanda se fue a España para hacer un magíster intensivo orientado a la intervención clínica del trastorno del aprendizaje, en la Universidad Complutense de Madrid. No contenta con esto, hizo un segundo magíster que trataba específicamente sobre trastornos del lenguaje y comunicación. Así entendió y conoció más profundamente enfermedades como el autismo, el síndrome de Rett -trastorno de tipo degenerativo que se da sólo en las mujeres-, y otros como tartamudez, disfasia, trastorno simple fonético fonológico, etc.

Después de tanto estudio, se quedó trabajando en donde hizo la práctica de este último magíster. "Este fue el lugar que me inspiró a hacer el centro Edu-k. Allá conocí el trabajo multidisciplinario: varios especialistas trabajando un mismo problema. De esta manera me di cuenta de que la labor en equipo logra avances y resultados más alentadores".

<strong>¿Qué es lo que más rescatas de tu experiencia en España?</strong><br /> Lo que es el trabajo con el ser humano, porque siempre te decían eso, que hay que acordarse de que estos niños son personas que sienten, perciben, y que no hay que trabajar de forma mecánica, que esto no es como una consulta médica rápida y poco amena. Y también el trabajo con los padres, el que sepan aceptar y asumir a sus hijos como son, y el cómo sobrellevarlo. Finalmente uno termina siendo como un terapeuta familiar.

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<strong>VOLAR CON ALAS PROPIAS</strong>

Luego de tres años en España, Fernanda viajó de vacaciones a Rancagua, y decidió quedarse (2006). La familia, los amigos, y la propia tierra no la dejaron volver. Nunca pensó en irse a trabajar a Santiago, siempre quiso quedarse en su ciudad natal, en donde ella sabía que su trabajo hacía mucha falta. "Por cosas del destino, me llamaron para trabajar en psiquiatría infantil en el Hospital Regional, haciendo un reemplazo".

Aquí trabajó día a día para ayudar a estos niños en riesgo social, con padres en la cárcel, o que vivían en campamentos. Niños con todo tipo de trastorno de aprendizaje y mental, abusados, violentados, quemados o con cáncer. Una experiencia que la marcó y la ayudó a conocer una realidad que no se ve en el ámbito privado. "Me gustó mucho ese trabajo, pero resultaba frustrante el no poder avanzar por la falta de recursos". Fernanda gastaba parte de su sueldo en comprar materiales para laborar con estos pequeños, pero no era suficiente. "Hay que pensar que mi trabajo es el de reencantar a los niños con el aprendizaje en general; para eso necesito textos especiales, con letras grandes, otros interactivos con colores e imágenes entretenidas, con texturas, pizarras magnéticas, números móviles, plumones, música con canciones que enseñan las tablas de multiplicar, o juegos de estrategias".

Al término del reemplazo -un año-, un amigo psicólogo la convenció de que arrendara una casa y empezara a tratar niños con problemas de forma personalizada. Era hora de independizarse y volar con alas propias. Así nació Edu-k, el 2008. Lo primero que la especialista hizo fue traerse a sus regalones del hospital. "Al principio ellos venían y yo los atendía feliz, de manera absolutamente gratuita. Pero terminaron desertando, no sé por qué, puede ser por un tema de dinero, ya que eran niños que vivían lejos y que hacían grandes esfuerzos por venir. Quiero pensar que fue eso. Debo decir que hoy seguimos otorgando ese beneficio a aquellos niños que realmente lo necesiten".

En un año, el centro pasó de tener una profesional, Fernanda, a catorce del área de la psicopedagogía, psicología, fonoaudiólogas, terapeutas ocupacionales, educación diferencial, de párvulos y auxiliares de párvulos. Y de tener un alumno, a cien cada semana.

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<strong>EL DESAFÍO</strong>

Pronto Fernanda se casó con Cristián Voss, médico de profesión. Luego de tres años de matrimonio nació, hace ocho meses, Maximiliano. "Mi vida ha cambiado bastante este año, porque tuve que aprender a compartir mi tiempo, a desligarme del trabajo, a delegar funciones. He aprendido que no puedo preocuparme de todo el trabajo que implica el centro: asesorar los casos, ver el espacio educativo, ir a los colegios, ver mis propios casos clínicos, tener reuniones con el equipo de trabajo; el tiempo no alcanza".

"No ha sido fácil, siento que me quedan tantas cosas por hacer. Pero estoy feliz con mi rol de mamá, amo jugar con mi hijo y estar con él, es mi estrella, ha sido mi gran ayuda para frenar un poco este tren loco de pega. El año pasado, Fernanda logró cumplir uno de sus sueños: crear en el centro el "Espacio Educativo". Un proyecto que nació a partir de los muchos papás que llevaban a sus hijos a tratamiento. Padres que buscaban colegios para sus nenes y no encontraban, no querían llevarlos a una escuela especial, y que tampoco en los centros educacionales o jardines tradicionales los acogían. "Eran niños que deambulaban".

"Yo apuesto mucho que los niños puede dar más, por lo mismo abrí este espacio: un lugar en donde se entrega atención educativa todos los días, como un colegio, que les aporta las herramientas necesarias para su desarrollo integral, en el ámbito del lenguaje, motricidad, social, y de pensamiento. Para esto no se pueden tener más de diez niños por sala, lo que implica una auxiliar y una profesora de párvulos, especialistas tres veces por semana y, además, material entretenido y novedoso".

<strong>¿Qué niños van al Espacio Educativo?</strong><br /> Hasta el minuto acuden siete niños, con problemas de Síndrome de Down, trastornos generalizados del desarrollo, autismo, dificultades del lenguaje.

<strong>¿Mientras estabas embarazada te preguntaste qué harías si tu hijo viniese con algún problema?</strong><br /> Pensé que podría pasarme, no me pasó, pero de verdad que me daba lo mismo. Para mí todos los niños son iguales.

<strong>¿A qué jardín vas a llevar a tu hijo?</strong><br /> Al Espacio Educativo del centro. Siento que todos los seres humanos son distintos, pero que a su vez tenemos cosas que nos hacen iguales, y yo le voy a inculcar eso a mi hijo, que todos merecemos ser tratados de la misma forma. Y sé que va a ser feliz, va a compartir con la diversidad, y va a aprender mucho.

<strong>¿Cualquier niño puede venir al Espacio Educativo?</strong><br /> Sí cualquiera, pero normalmente los papás no lo hacen. Algunos han venido pensando que acá tenemos un jardín infantil, y cuando llegan y ven a los alumnos, se van. La respuesta: "no quiero que mi hijo comparta con niños diferentes".

<strong>¿Qué has aprendido en estos años?</strong><br /> Que uno no puede hacerlo todo, que no soy la salvadora del mundo. He aprendido que tengo que entregar lo que sé y perfeccionarme más, he aprendido a no involucrarme tanto.

<strong>¿Consejo para los papás?</strong><br /> Que sean muy observadores de sus hijos en todo aspecto, en sus movimientos, en su mirada, en todo. Y que confíen en sus instintos, que no esperen a que nadie les diga nada, que acudan con tiempo a buscar ayuda con profesionales especializados y con experiencia.

En el futuro, a Fernanda le gustaría crear un colegio para los niños con problemas. Hoy está dedicada a una campaña de ayuda para que pequeños en riesgo social y que viven en hogares, pasen un buen invierno. "Necesitamos alfombras, ropa de cama, colchones y almohadas, y juguetes apropiados para los bebés de hasta dos años que están en sala cuna. En eso estoy enfocada". Para quienes quieran dejar sus aportes, acudir a Carretera del Cobre, Avda. El Cardal, pasaje 5, número 883, Rancagua, fono (072) 751 297.

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<em><strong>"Siempre hay que acordarse de que estos niños con problemas de aprendizaje, son personas que sienten, perciben, y que no hay que trabajar de forma mecánica, que esto no es como una consulta médica rápida y poco amena".</strong></em>

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