“Frente al mar he visto cosas poco comunes;
por ejemplo, en pleno invierno, un alcatraz
gigante, parado en medio de la playa, solo,
y con los brazos cruzados sobre el pecho.”
Se ha silenciado una de las más preclaras voces de la historia literaria de la ciudad puerto de Valparaíso. El poeta Ennio Moltedo (1931-14 de agosto 2012), que no necesitó del espejo complaciente de ninguna publicidad, en palabras del profesor Marcelo Novoa, y que según confesó en vida el poeta “escribo para evitar hablar y si pudiera sería invisible”; “su poesía original escrita toda la vida cerca del mar, la mirada crítica, por momentos de una delicadeza fuera de serie”, dijo Francisco Mouat, ha dejado de existir el 14 de agosto recién pasado. Andrés Fischer, entre otros, destaca la importancia que el mar tuvo para la obra poética de Moltedo, quien miró el mundo, a los hombres y sus problemáticas desde los cerros hacia el mar.
Como creador fue el más alto exponente a nivel nacional del género llamado poesía en prosa o prosa poética, según comentarios a su obra formulados por variadas personalidades del mundo académico. Sus obras editadas a partir de 1959 son Cuidadoras, Nunca (1962), Concreto Azul (1967), Mi tiempo (1980), Playa de Invierno (1985), Día a día (1990), Regreso al mar (1994), La Noche (1999) y además colaboró con Pablo Neruda en la traducción de 44 poetas rumanos, obra publicada en 1968. Sus libros siempre estuvieron inspirados en el mar frente al litoral de su amado Valparaíso, del que nunca quiso separarse, mar que para el poeta fue símbolo de libertad, verdad, belleza e inspiración.
Como lo declaró la Sociedad de Escritores de Chile, Filial Valparaíso, la obra de Moltedo tiene un valor literario de un ejemplo ético y estético reunidos en su labor poética.