Mauricio Léniz no se rige bajo ningún modelo arquitectónico. Su trabajo y objetivo principal es hacer lo que el cliente quiera. Para eso, necesita entender y adentrarse en la imaginación de las personas. Tarea nada fácil, porque llevar una idea a la realidad significa, para este profesional, introducirse en la vida de aquellos que acuden a Elton+Léniz, su oficina.
Por María José Pescador D. Fotografías: José Luis Salazar, y gentileza Mauricio Léniz
Mauricio es reconocido en el ámbito de la arquitectura y del diseño. Su rol como arquitecto es el de crear una casa, tienda, u otros, que sean el fiel retrato de lo que se le pidió. La idea es que aquella edificación cumpla con ser la lectura correcta de las exigencias de sus clientes. Como diseñador, más que un deber es el poder crear con mayor libertad todo tipo de mobiliario que esté acorde con la construcción exigida. Y como docente —de la carrera de arquitectura de la Universidad Diego Portales— tiene el deber de enseñar esos secretos que lo han llevado a ser exitoso, pero muy humilde. Eso sí, este año decidió tomarse un sabático para dedicarse solamente a la oficina.
Uno de esos secretos es la pasión. Otro, la vocación. “La arquitectura te sitúa en el mundo, te da una perspectiva, revela un universo nuevo, te cambia la visión de las cosas”. Como el mismo dice, tiene una fuerte inclinación por el diseño de muebles y objetos. “La palabra diseño abarca muchas cosas. En mi caso, el complemento entre la arquitectura y el diseño tienen mucho que ver; la ecuación que hay que resolver tiene temas estructurales, temas de funcionalidad y significado, es decir, cómo se ven las cosas. La arquitectura también se puede leer como un objeto”.
Haciendo el ramo de taller en la universidad, le tocó crear un mueble, aquí se dio cuenta que aquel trabajo le había gustado muchísimo, por la inmediatez que permite el diseño. Hoy, el tema del mobiliario para Léniz es más fácil crearlo para encargos específicos como las tiendas que le ha tocado remodelar: Umbrale, North Face, Sparta, Foster, Casa&Ideas de Miami, USA, Lush, Osito, Roxy, Marittimo, Boulevard Alto Diseño, Pequeña Compañía, Murinter, Zoom Women, Kipling, Showroom San Pedro, Nuvó, en fin, la lista es larga. “Cuando tuvimos que hacer la tienda de North Face, me acuerdo que el espacio era demasiado chico, entonces había mucho que mostrar. Lo solucionamos, en parte, instalando las carpas en el techo, como lámparas”.
A su vez, en el diseño de casas, Léniz tiene muy clara cuál es la tarea: hacer el traje a la medida. “Podemos repetir estrategias, pero nunca repetimos casas, no hay una que se parezca a la otra. No tenemos estilo, no creemos en eso. Les pedimos a los clientes que vengan a nuestra oficina sin prejuicios, y nosotros, a su vez, no tenemos nada predefinido. La idea es lograr la ecuación en conjunto con las personas, partir de cero. Por otro lado, el cliente no es un problema para nosotros, es nuestro cómplice. Probablemente, puedo decir que veo más a mis clientes que a mis amigos”.
Cuando Mauricio habla de nosotros, se refiere a su socia de toda la vida, Mirene Elton, con la que ha logrado una fusión perfecta. Cada uno tiene su visión de las cosas, y estas se complementan, sobre todo porque él tiene esa mirada de hombre, que no tienen las mujeres, y viceversa. Algo que puede verse en los trabajos que realizan —eltonleniz.cl— minuciosamente. Solo el plano de una casa tarda, para este profesional, seis meses, y luego de la licitación de la constructora, la obra puede tardar fácil un año y medio para estar lista. Al ver sus creaciones, se entiende que quizás dos años es poco tiempo, porque el resultado es impresionante.
¿Sistema constructivo?
Todos. Porque primero se arma el problema. Luego se visita el lugar, lo que es clave, porque es el que te dice hacia dónde se quiere mirar, cómo debe ser la ubicación según el sol, y los materiales que se van a usar, porque estos dependen de todo lo anterior y aún más del tipo de terreno, rocoso, en pendiente, plano, el tipo de suelo, si es en el mar, en el bosque, en la ciudad, entre otros. Somos bien libres en este tema, no somos restrictivos, nos interesa la lógica constructiva. Incorporamos todo tipo de materiales y ojalá que sean de la zona. No partimos del capricho, partimos de una lógica que tiene que ver con una manera de vivir, nos metemos harto en la vida de los clientes porque es la única manera de crear ese traje a medida.
¿Una ridiculez?
Hacerse una casa estilo Georgian en Chile… Ese tipo de casas tiene una historia y tiene que ver con un clima, un lugar, un país.
¿La gracia de diseñar una tienda?
Es algo que nos interesa mucho, porque aunque nunca pensamos que íbamos a llegar a ese rubro, cuando nos encomendaron un primer trabajo, nos gustó bastante, porque hay que recrear una experiencia. La idea es que el cliente entre a la tienda y viva esa experiencia.
¿El encargo ideal?
Muchas veces hay personas que me dicen que mi sueño sería que viniera un cliente con plata infinita para que le hiciera la casa como yo quisiera. Resulta que ese no es el encargo ideal, es un pésimo encargo. El encargo ideal es la persona que sabe lo que quiere, que uno logre tener las restricciones claras, pues el diseño necesita tener restricciones, hay que rayar la cancha, hay que saber cuál es el marco de trabajo. Eso es necesario para saber cuál es la problemática y ver las infinitas soluciones de la misma.
LA NUEVA CIUDAD
Para Mauricio, el problema principal de las construcciones de hoy en día es la poca preocupación del impacto ambiental, es decir, las personas hacen edificios, pero no se preocupan por el entorno. “Uno puede tener una opinión personal de cada objeto arquitectónico, como también de lo que está pasando en la ciudad. El edificio del Costanera Center no me parece feo, tiene una dimensión interesante y puede aportar a la anécdota de Santiago, aunque no veo la necesidad de hacer una construcción de sesenta pisos en un país sísmico. El problema es cómo llega ese edificio al suelo, que no construye nada urbano a su alrededor, no arma una vereda, ni un pórtico, afuera no hay nada. Además que la normativa permita que se haga ese tremendo mall en Providencia, con el impacto que va a ser para los demás comerciantes y para el tema vial, que ya está siendo un problema”.
¿Qué pasa con el plano regulador?
Hay un problema de normativa. Eso está claro. Mi percepción es que los mejores profesionales, pasa lo mismo con las leyes, no están en el ámbito público, no están en las municipalidades, sino en el ámbito privado…
¿Dónde está la gran deuda?
En la vivienda social. Antes no se diseñaba porque es tan básica, que el encargo de hacerla lo tenían las inmobiliarias. Ahora, por ejemplo, gracias a la oficina Elemental liderada por Alejandro Aravena, que es un genio, consiguió solucionar el tema de la vivienda social —un tema que estaba súper pendiente para los arquitectos— de una manera digna; él se hizo cargo, logró darle una vuelta de tuerca a este tema y pudo entrar en el sistema.
A Mauricio le gusta mucho el cruce entre la artesanía y el diseño. Por lo mismo, siempre trata de recoger algún producto autóctono de la zona en donde va a construir para incorporarlo a la edificación. Así fue como, hace un tiempo, participó en un proyecto del gobierno, que trataba de rescatar las artesanías que están en vías de extinción. A Léniz le tocó la greda, entonces fue a investigar a Pomaire el tema de la mano de los trabajadores de esta técnica ancestral.
Por otro lado, estuvo durante dos años trabajando para la oficina de diseño —Porta 4— de unos amigos que querían hacer una experiencia 3D. Para lo que Mauricio realizó “contenedores de luz” —lámparas— de greda, buscando la identidad de lugar. Estas sí se hicieron con molde, de forma más industrial. La marca: Krä, "mujer luna" en el idioma de los Selknam, aborígenes nómades de la Tierra del Fuego. La colección se dio a conocer en la reconocida feria de Milán.
¿Qué tan difícil es crear un objeto, cuando ya está todo hecho?
Hay una fuerte corriente que es el anti diseño. Yo mismo he abandonado un poco la producción del objeto, y eso que me encanta. La pregunta es ¿para qué hacemos más sillas, mesas, lámparas? Sí prefiero crear cosas de forma más experimental, que no tienen una función, pero que son experiencias constructivas.
¿Simple o complejo?
Complejo.
¿Sí o no al minimalismo?
No, para nada. No soy minimalista, mi casa está atiborrada de cosas. Creo que la vida no es minimalista, porque es compleja. Además, me gusta rodearme de mis recuerdos. A veces traigo una piedra de algún lugar, y luego de otro… todo termina en colecciones.
¿Austeridad o lujo?
Prefiero la austeridad, y el lujo en el espacio. Austero porque no tratamos de sobre elaborar la construcción. Sencillo no, porque es pretencioso decir sencillo cuando estás haciendo un muro revestido en piedra y madera. Tratamos de que las soluciones sean las más simples, no sofisticar por sofisticar. No me gustan las ideologías en ningún orden de cosas, menos en la arquitectura. Lo más interesante es el lenguaje de las cosas, porque los objetos hablan, y esa parte del diseño es la más entretenida. Ese es un tema híper complejo; por ejemplo, nosotros conocemos las comisarías blancas con verdes, tétricas. Si vas a Holanda, a una comisaría, la persona que te recibe tiene atrás detrás de sí, en el muro, una instalación de arte, y los radiopatrullas son blancos con rayas de colores rojas, naranjas…
¿Qué opinas del boom de los muros verdes?
Está perfecto si tiene una función, si está hecho con criterio; un edifico con un muro verde tiene que tener un sentido, sino no sirve, es un gasto energético lo que puede significar mantenerlo. El edificio del Consorcio tiene un muro vertical verde que sí sirve, porque tiene la fachada poniente, y el poniente en Santiago es crudo. Esa fachada verde hecha con enredaderas funciona porque en verano florece y matiza la luz, y en invierno, cuando se le caen las hojas, deja pasar toda la luz. Las cosas no son tan clichés.
¿Qué es lo que más te gusta?
Diseñar. Me gusta el problema del diseño.
“El complemento entre la arquitectura y el diseño tienen mucho que ver; la ecuación que hay que resolver tiene temas estructurales, temas de funcionalidad y significado, es decir, cómo se ven las cosas. La arquitectura también se puede leer como un objeto”.