Empática, activa y vehemente, quisimos conocer desde su mirada qué es estar a la cabeza del Consejo de Monumentos Nacionales en la Región de Tarapacá.
Fotografía y textos por Soraya Valdivieso V.
La visito en una pequeña oficina ubicada en el cuarto piso del Ministerio de Obras Públicas. Después de unos minutos, su secretaria, cordialmente, me hace pasar. Rigurosa, Gerda comienza a responder cada una de mis preguntas. Me cuenta que pertenece a la Sociedad Chilena de Arqueología y que se perfeccionó estudiando técnico en turismo con el fin de desarrollar el turismo cultural. Es antofagastina, pero hace nueve años que decidió radicarse en Iquique. Tiene dos hijos: Bárbara (sicopedagoga) y Nicolás (próximo a titularse de arquitecto), todos pertenecen a un clan familiar muy simpático “los Alcaide”, que actualmente habitan el norte de Chile, entre Iquique y Antofagasta.
El deseo de conocer el misterio de la vida e investigar la evolución del hombre llevó a Gerda Alcaide a estudiar arqueología en la Universidad Católica del Norte. Cuenta que para esa época entraron muchos jóvenes comprometidos y entusiasmados con la carrera; sin embargo, el trabajo en terreno y las arduas horas de investigación fueron eliminando a gran cantidad de compañeros, sobre todo a las mujeres. “Teníamos excelentes profesores, quienes nos enseñaron in situ lo que teníamos alrededor, el valor de lo nuestro, la pasión por una identidad”.
Seguidamente, nos relata la historia del Consejo de Monumentos Nacionales, el que este año cumple ochenta y siete años de vida. “El camino a la consolidación del CMN ha sido enrevesado, pero a punta de esfuerzo y sacrificio hemos logrado mejorar”.
CONSEJO DE MONUMENTOS NACIONALES
En 1925, nace el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), organismo técnico del Estado encargado de la protección y tuición del patrimonio cultural. Entre los años 1925 y 1970, el accionar de la institución fue bastante irregular; en 1994, sus consejeros seguían trabajando como voluntarios y no lograban abarcar todas las regiones del país. El camino estuvo marcado por baches burocráticos hasta que, en el año 2003, se inaugura la primera sede institucional. En el 2006 se incrementó significativamente su presupuesto, promoviendo las acciones tangibles sobre los patrimonios de carácter monumental.
En el presente, la labor de Gerda Alcaide no ha estado apartada de esa realidad, pues en sus cuatro años como directora del CMN en Tarapacá ha debido enfrentar diversos embates. Solo su profunda convicción de la importancia de un trabajo bien gestionado, además de su profunda vocación y amor por su profesión, son el incentivo para seguir en el consejo, el que está compuesto solamente por ella y su secretaria administrativa Carmen Riquelme.
“Antes era solo yo y, en muchas ocasiones, debía salir a terreno y el consejo desaparecía. Por lo menos hoy cuento con Carmen, y aunque estamos de allegadas al Ministerio de Obras Públicas, usar esta oficinita nos ha fortalecido profundamente, ahora somos más visibles”.
¿Cómo funcionan los mecanismos de esta institución?
Debo mencionar que como organismo, el consejo es extremadamente centralizado. No obstante, en la actual administración, a cargo del señor Emilio de la Cerda, la realidad ha cambiado para dar protagonismo a las regiones. La Ley 17.288 sobre monumentos nacionales ha resultado ser un instrumento importante en términos de protección; sin embargo, los mecanismos y la institucionalidad deben ser perfeccionados y adecuados al contexto actual, lo que genera grandes desafíos.
¿Cuál es el principal objetivo del Consejo en Tarapacá?
Estamos trabajando para aunar esfuerzos con la comunidad y con otras entidades, de modo que optimicemos el aprovechamiento de los recursos y así, situar al patrimonio monumental como una de las bases del desarrollo armónico de nuestra sociedad.
ACTUALIDAD
Son más de ochocientos bienes de diversa índole los que se han nombrado patrimonio cultural y natural en nuestro país. Setenta y tres de estos se ubican en la región de Tarapacá, lo que posiciona a la región como la tercera más rica en espacios patrimoniales, después de la Metropolitana y Valparaíso.
Gerda nos indica que los sitios más importantes se concentran en la zona costera sur de Iquique. Agrega que el río Loa es un sector de valor significativo, el que corresponde a los primeros tiempos de nuestros antepasados costeros, donde han sido hallados cementerios, estructuras habitacionales, vestigios, entre muchos pequeños tesoros. Su temporalidad ha sido pieza clave para diversos estudios que analizan las actividades económicas y el modelo de poblamiento de estos grupos costeros en nuestro país.
Desde su punto de vista, ¿considera útil lo que se conoce como turismo cultural?
Es fundamental, ya que el tratamiento adecuado del turismo cultural, desde una perspectiva de mercado, genera como consecuencia la conservación del patrimonio en su uso público. Además, es un aporte al conocimiento que conlleva la satisfacción de los visitantes, desarrollando un entorno preocupado, eficiente y en constante progreso económico.
¿Cómo aportan al patrimonio indígena presente en Tarapacá?
Considero que ha habido un avance en esta materia, porque las comunidades locales están jugando un rol preponderante en la protección de los bienes y han tomado conciencia de su valor cultural, lo que quiere decir que están más preocupados y mantienen más contacto con el CMN. Es para mí un gozo recibir a la gente aymara que viene hasta nuestras oficinas para consultar y enterarse de cómo deben enfrentar ciertos temas que les impactan, como el turismo, por ejemplo.
El trabajo en terreno es parte de la labor arqueológica, ¿con qué frecuencia debe tomar su mochila y partir “al cerro”?
Puede ser en cualquier momento, porque las salidas a terreno son constantes e inesperadas. Cumplo la función de orientar la gestión de autoridades, como por ejemplo el MOP. En ocasiones se hacen hallazgos en la construcción de edificios, veredas o carreteras y soy yo quien debe determinar a qué tipo de pieza arqueológica, paleontológica o patrimonial corresponde. Además, acudo a las denuncias de atentados contra los monumentos y visito las localidades del interior apoyando a las agrupaciones organizadas.
¿Existe el tráfico ilícito de bienes patrimoniales?
Sí existe, sobre todo en una región tan potente como Tarapacá. En reiteradas ocasiones he debido ir a la aduana o, por ejemplo, la PDI me ha pedido que los acompañe a algunas ferias artesanales porque se venden, sin ningún pudor, restos valiosos como puntas de flechas, reliquias salitreras o dientes de tiburón extintos que, por ley, no deberían comercializarse. En ese sentido me ha tocado apoyar en terreno la verificación de vestigios de valor.
¿Cómo aportan al resguardo de los monumentos nacionales?
Esto depende del bien patrimonial; en el caso de ser inmueble la ley de Monumentos Nacionales establece que es el propietario del monumento quien debe velar por la conservación y protección del inmueble. El Estado no tiene asignado un ítem especial, aunque, en un primer esfuerzo, se puede considerar el programa “Puesta en Valor del Patrimonio”, a cargo de la SUBDERE (Secretaría de Desarrollo Regional y Administrativo) y el Ministerio de Obras Públicas. El CMN dispone de fondos para obras de emergencia, desde el año 2009, que en la actualidad alcanzan, aproximadamente, los trescientos millones.
Con tanto bombardeo tecnológico siento que los niños en edad escolar no entienden el valor del patrimonio, de nuestra historia ¿qué se podría hacer para combatirlo?
Poner énfasis en una educación patrimonial que se inicia en el hogar, sembrando buenas costumbres y respeto por el entorno. También las escuelas cumplen un rol esencial acercando a sus alumnos a la tecnología para descubrir y visitar sitios, pero, sin lugar a dudas, es el ejemplo que se entrega en las casas el punto de partida para una actitud responsable frente a lo que nos pertenece a todos.
EL CMN forma parte del Ministerio de Educación. ¿Cómo se incluye el patrimonio en los planes educativos?
“CMN en tu colegio”, es la iniciativa que convoca a establecimientos de educación pre-escolar, básica y media a participar de un ciclo de charlas patrimoniales itinerantes. La iniciativa se lleva a cabo una vez al año y este 2012 será entre el 6 de agosto y el 30 de noviembre. Los establecimientos interesados pueden descargar las bases de la convocatoria en www.monumentos.cl.
¿Cree que se puede crear la conciencia social para que seamos todos los que protejamos los monumentos?
Sí, necesitamos más difusión y educación. Somos humanos hambrientos de conocimiento y la historia es fundamental para comprender el presente. Necesitamos más campañas colaborativas, para informar qué se debe hacer con respecto a un bien de valor histórico. Como primer paso, detener la destrucción y las basuras.
¿Qué rescata de su experiencia como arqueóloga?
Este trabajo tiene un área social que he conseguido explorar. Dar asesoramiento y guiar a personas interesadas en el tema es para mí un privilegio; con ellas me retroalimento de información, puedo formular teorías y confirmar o rechazar observaciones, siento que poseo un fuerte impulso vocacional que mezcla estas dos áreas, la arqueología y el trabajo social.
“Poner énfasis en una educación patrimonial que se inicia en el hogar, sembrando buenas costumbres y respeto por el entorno”.