Es toda una experta en seguridad. Maneja al dedillo la legislación, las investigaciones y todo estudio que permita lograr mejores condiciones de vida, tanto para los trabajadores de cualquier industria, como para la comunidad en general. Sobre nuestros derechos y deberes, conversamos.
Por Claudia Zazzali C. / Fotografías por Andrés Gutiérrez V.
Su vida profesional está ligada a la minería desde siempre. Y es tal su pasión por el tema, que jamás ha dejado de capacitarse en todo lo relacionado con proteger las condiciones del entorno de los trabajadores. De hecho, viene llegando de Europa, donde realizó una pasantía profesional en España e Italia, en la Universidad Politécnica de Catalunya, Barcelona.
Es una de las pocas mujeres con este nivel de preparación y, como tal, se ha desempeñado en la mayoría de las faenas mineras más importantes del norte. Su voz dulce, pero firme, relata con cifras, argumentos científicos y citas a expertos la gran necesidad que existe en la sociedad de asumir que la seguridad empieza y termina en nosotros mismos.
¿Qué es el higienismo?
Desde el punto de vista laboral, yo hablaría de Higiene Industrial y de Higiene Ocupacional. Según la Asociación Internacional para la Higiene Industrial, esta disciplina reconoce, evalúa y controla los factores ambientales del trabajo que puedan ocasionar enfermedades, deteriorar o destruir la salud, el bienestar o crear algún malestar significativo entre los trabajadores o, inclusive, los ciudadanos de una comunidad. La Higiene Ocupacional se enfoca a la protección y promoción de la salud y el bienestar de los trabajadores mediante acciones preventivas y de control en el ambiente de trabajo. Por lo tanto, ambas están conceptualizadas dentro de la Prevención de Riesgos, pues se dedican a establecer un conjunto de procedimientos destinados a la protección del trabajador y su entorno.
¿Cómo se pone en práctica?
El desempeño de un higienista requiere de conocimientos especializados que se obtienen mediante la formación, capacitación y, principalmente, experiencia. En mi desarrollo profesional como Experto Profesional en Prevención de Riesgos e Higienista Ocupacional en Mutual de Seguridad, las acciones en materia de seguridad y salud laboral en el campo de la higiene son variadas.
¿Cuáles son los beneficios para los trabajadores?
Las medidas preventivas son medios eficaces para evitar condiciones inseguras o emergencias ambientales. No hay que olvidar que una empresa segura es una empresa más eficiente.
¿Se nota en el norte una cultura distinta frente a la seguridad?
En algunos casos, las personas solo cumplen con las normas de seguridad, más que creer en la seguridad. Para reducir los incidentes en la minería, la seguridad pasa a ser un valor, un asunto personal donde cada trabajador toma la responsabilidad individual en reconocer, identificar y reducir conductas de riesgo. Existen técnicas preventivas que han ayudado a transformar la seguridad en un hábito, sentando las bases para una vida libre de incidentes.
¿Qué opinas de las personas que dicen que son "exageradas" las normas de seguridad en minería?
Creo firmemente que nada es exagerado cuando se trata de prevenir responsable y criteriosamente accidentes y muertes de personas en los ambientes laborales. Aunque nadie pone en duda que el sector minero es una de las industrias de más alto riesgo, también es una de las más seguras para trabajar por las altas exigencias en materia de seguridad e higiene y la aplicación de rigurosos sistemas de gestión de seguridad y salud ocupacional. El sector minero ostenta el menor índice de accidentabilidad con tiempo perdido del país. Si en el año 2011 el promedio de la industria manufacturera fue de 7%, la minería tuvo un 1,8%. Hoy en día las necesidades y exigencias técnicas en este rubro son mayores, así también las medidas de cuidado de la seguridad y salud de los trabajadores.
¿Causan un impacto real en la opinión pública casos como el de los 33?
Es real que de ahí en adelante se han tomado acciones inmediatas para impedir que una tragedia de tal proporción vuelva a ocurrir. Sin embargo, aún queda mucho por hacer, sobre todo cuando hablamos de los índices de fatalidad. El país no se puede conformar con tasa bajas de fatalidad, debemos llegar a cero muertes, en un esfuerzo mancomunado entre empresarios, trabajadores, mutualidades y gobierno. No es una meta utópica cuando vemos que hay empresas en Chile y en esta región, en particular en la minería, que sí pueden lograr la meta de cero accidentes por años consecutivos; es un trabajo de liderazgo en terreno permanente, metódico, de alto compromiso gerencial e individual de cada trabajador en la toma de conciencia de que la seguridad y el auto cuidado es una responsabilidad personal y de todos y cada uno de los que trabajamos vinculados a la minería. Esto se refleja en la preocupación por identificar las propias condiciones de riesgo que puede enfrentar, en el respeto y cumplimiento de la legislación, normas, procedimientos e instructivos.
¿Las personas son más integrales cuando se preocupan de sí mismas?
Teniendo presente que el concepto "integral" es subjetivo frente a las diversas variables que pueden intervenir en este, es posible decir con objetividad que la preocupación de sí mismo y con el entorno implica abarcar una dimensión compleja del comportamiento humano. Con este enfoque podemos hablar, entonces, del auto cuidado. Claramente el preocuparse de sí mismo ofrece la posibilidad de satisfacer las necesidades más complejas de las personas, las superiores. Aquellas que sin una preocupación o, más bien, una ocupación constante no somos capaces de cubrir como son las de filiación, reconocimiento y autorrealización. Desde esa perspectiva, la preocupación por nosotros mismos es un excelente indicador de madurez y de motivación por el logro, lo que sí contribuye a que seamos personas más integrales.
¿Qué significa entonces el auto cuidado?
Es un enfoque preventivo valórico, donde la persona tiene que asumir plenamente el ejercicio consciente de su seguridad. Este concepto centra el deber de la persona consigo misma y con su entorno y, en este sentido, el trabajador debe desarrollarse a sí mismo como una persona auto determinada, responsable de sus actos y poseedora de libertad para decidir sobre su vida. En este enfoque busca dar sentido a la prevención, reconociéndola como un medio poderoso para el cumplimiento de anhelos y al reconocerla como un valor de vida, deja de ser una obligación y se asume como algo necesario en el quehacer cotidiano, ya sea en el hogar, la actividad laboral y en la comunidad. Esto es la prevención con sentido, el auto cuidado valórico permite redescubrir la prevención de riesgos como un medio eficaz para mejorar la calidad de vida del trabajador, contribuyendo, al mismo tiempo, al bienestar de la organización.
¿Cómo se logra un cambio cultural hacia un estilo de vida saludable?
Lo primero que debemos tener claro es que la cultura es aquel conjunto de normas, procedimientos y prácticas que conforman nuestras vivencias. En este sentido, podemos ver también que la cultura no solo supone modificar ciertos hábitos o conductas, sino que requiere, ante todo, generar una serie de procedimientos y políticas personales para llegar a un cambio fundamental y no solo periférico.
El análisis del concepto de estilo de vida saludable y de los factores que influyen en él, ha llevado a la coexistencia de, por lo menos, dos líneas conceptuales que implican maneras diferentes de actuar. La primera de ellas se refiere a la libre elección de conductas y la otra, sostiene que la salud depende de una forma general de vida, determinada por la interrelación entre unas condiciones de vida y unos patrones de conducta. “Entonces, las acciones deberían dirigirse tanto hacia las personas como hacia el medio. La responsabilidad, por tanto, queda compartida”, sostiene la especialista.
Es decir que estamos predispuestos, según nuestra propia formación
Existen estudios médicos realizados recientemente que señalan que la esencia de este concepto está en reconocer que la percepción de las personas sobre su propio estado de bienestar físico, síquico, social y espiritual depende, en gran parte, de sus propios valores y creencias, su contexto cultural e historia personal. Es una construcción a partir de sutiles técnicas de formación. Es probable que incrementar la educación, solo en temas de salud, no sea lo más efectivo, comparado con la importancia de políticas de educación sobre los hábitos de vida. Se sugiere el diseño de programas orientados a la promoción de estilos de vida saludables en toda la población, como hoy en día lo está haciendo el gobierno en su programa Elige Vivir Sano.
“Creo firmemente que nada es exagerado cuando se trata de prevenir responsable y criteriosamente accidentes y muertes de personas en los ambientes laborales”.
“Aún queda mucho por hacer, sobre todo cuando hablamos de los índices de fatalidad. El país no se puede conformar con tasa bajas de fatalidad, debemos llegar a cero muertes”.