A pesar de su corta edad, esta deportista sabe de triunfos significativos para el deporte local. No solo ha obtenido varias medallas desde que se dedica a su deporte pasión, la esgrima, sino que además no descuida el colegio y disfruta de una excelente relación de apoyo y cariño de sus padres. Atención, que estamos en presencia de una nueva promesa que podría obtener, en el corto plazo, más laureles para Chile.
Por Percy Peña V. / fotografía Andrés Gutiérrez
Imposible no pensar en una de las imágenes más dramáticas de los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012: la esgrimista sur coreana Shin A Lam llora desconsoladamente y se rehúsa a abandonar, por más de una hora, el estadio tras perder en la semifinal frente a la alemana Brita Heidemann, en un polémico fallo arbitral. La esgrima tiene eso de pasión y de honor en juego como ningún otro deporte, asunto que desde niños, quienes la practican, aprenden entre sudor y lágrimas.
Esto bien lo sabe la menuda María Alejandra (14), que si bien no es de muchas palabras y tiene un carácter más introvertido, toda su personalidad la demuestra con creces en los “asaltos”, ya que desde que descubrió la esgrima en su colegio —el Antonio Rendic— no ha parado de practicarla.
Su historia es inusual, pues llegó desde Bogotá, Colombia, por el traslado de su padre por motivos laborales, hace ocho años, y mientras se ajustaba a este nuevo país, optó por el deporte, descubriendo que tenía las condiciones para dedicarse de manera sistemática.
Nos reunimos en su casa a conversar con ella bajo la atenta mirada de su papá, Antonio. Él y su madre, Ángela Ramírez, la actual consulesa de Colombia en Antofagasta, son los pilares fundamentales de la carrera deportiva de María Alejandra.
No por nada cuenta ella, entre sus principales logros, una medalla de plata en la copa "Club de Regatas" de Lima; Oro en el "Campeonato Suramericano Intercolegial Federación De Esgrima de Buenos Aires" y hace un par de semanas dos medallas de oro (espada y florete) en el "Campeonato Internacional Copa San Marcos de Arica".
¿Cómo comienza tu interés por la esgrima?
En el colegio siempre había actividades como las academias y, en 2009, descubrí la esgrima porque me pareció interesante. Comencé a practicar y el profesor vio que tenía algunas habilidades especiales y me dijo que comprara los implementos necesarios. Desde ahí no he parado.
¿Y cuáles son esas habilidades especiales que debe tener una persona que se dedica a la esgrima?
Cada uno nace con ciertas habilidades, como la agilidad, y lo que luego se desarrolla es la técnica. En mi caso, esto me ha permitido desarrollarme desde los nueve años, porque creo que la esgrima es una de las cosas más importantes para mí junto con los estudios.
¿Con qué emoción relacionas la esgrima y cuáles son tus referentes?
Lo relaciono mucho con la pasión y la energía. Al mismo tiempo, tengo grandes referentes como la italiana Valentina Vezzali que es campeona olímpica en florete (considerada como la mejor deportista de esta disciplina de todos los tiempos), y en espada, Brita Heidemann de Alemania.
Acaban de terminar las olimpiadas, donde tanto Heidemann como Vezalli tuvieron muy buenas participaciones, ¿qué es necesario para triunfar?
Las he visto y creo que para obtener medallas se necesita mucho entrenamiento e irse a estudiar afuera, por eso mi sueño es llegar a las olimpiadas. Sé que para ello el apoyo de mis papás es muy importante.
¿Siempre te apoyan?
Siempre me acompañan. Hace poco fueron conmigo por una semana a Houston, Estados Unidos, a un campamento donde estaba el seleccionador olímpico de ese país y donde había varios deportistas destacados de diferentes partes el mundo. Fue una experiencia muy entretenida, porque fuimos todos: mi mamá, papá y mis hermanos María Paz (5) y Daniel (22).
¿Qué lograste en ese campamento?
Mejoré mi técnica. Me levantaba temprano, a las siete de la mañana, para realizar entrenamiento físico, luego había clases de técnica para después, en la tarde, seguir practicando con asaltos.
Cuando estás compitiendo ¿qué es lo que pasa por tu mente?
Lo que más me importa es la sensación que me genera el deporte. Se invierte mucho tiempo y es importante estar preparado pensando siempre que se ganará el asalto, sin dejar espacio para perder. Recomiendo esta actividad e invito a todos los que quieran, ya que es un deporte hermoso, donde solo se debe tener las ganas. Por ejemplo, yo nunca pensé que iba a obtener tantas medallas porque lo veía como un pasatiempo, pero ahora veo que es lo que más me gusta hacer.
REPRESENTANDO A CHILE
Tanto para María Alejandra como para su familia, las medallas son un tesoro y orgullo, pero tal vez el galardón más importante fue la distinción como mejor deportista del año en esgrima que recibió de parte de la Intendencia y una carta que recibió del Jefe Provincial de Educación, donde además de felicitarla por los logros obtenidos, reconocían su entrega incondicional cuando representa a Chile.
En este punto interviene su padre, Antonio, quien con mucho orgullo destaca ese aspecto. Además, en la carta se agradece el apoyo del colegio, pues le ha dado todas las facilidades para viajar a las exigentes competencias y también a su entrenador, Luis Álvarez, que fue quien descubrió las posibilidades de María Alejandra en este deporte.
¿Conoces a algún esgrimista chileno destacado?
Este deporte es más bien de bajo perfil, aunque algunos deportistas han destacado y son muy reconocidos, como Catherine Bravo y Paris Inostroza, que fueron a las Olimpiadas de Londres; no los conozco personalmente, pero los admiro mucho porque ambos poseen mucha agilidad. Me agrada mucho representar a Chile, ya que aquí es donde aprendí esgrima y aquí he conseguido todas las medallas.
MEDALLERO
El logro más reciente de María Alejandra, es el oro en Argentina en el Intercolegial de Buenos Aires, en la categoría de trece a quince años. Además, en mayo asistió al panamericano de menores en Cancún, donde, a pesar de no obtener medallas, sí quedó entre los semifinalistas dentro de treinta y dos participantes y compartió con muchos seleccionados olímpicos. Estas instancias son las que hacen crecer a esta joven deportista, ya que le permiten tener un contacto directo con exponentes del más alto nivel.
Así le sucedió en un asalto en espada con una norteamericana, primera en el ranking. Empezaron muy parejas en encuentros de 3-3/ 4-4/ 7-7, pero en la esgrima cuando hay un empate, la suerte juega un factor importante y lamentablemente la estadounidense ganó finalmente el asalto. Otra experiencia inolvidable fue la oportunidad de tener un asalto con el campeón mundial Valerio Aspromonte, con quien terminó 15-7.
EL NECESARIO APOYO
María Alejandra le da el pase a su padre en esta entrevista, quien comenta acerca de la necesidad de contar con una buena infraestructura que permita entrenar con estándares profesionales a quienes se dedican a la esgrima.
Cuenta que las veces que han tenido la oportunidad de viajar a otros países a competir, destacan los centros de alto rendimiento deportivo, aspecto que Antofagasta no tiene.
Sobre todo ese aspecto cobra relevancia considerando que el próximo año la ciudad será sede del Sudamericano de Esgrima. “Si no fuera por las academias de los colegios o el club donde está el profesor Luis Álvarez, este deporte no existiría”, puntualiza.
Explica, además, que Antofagasta es un semillero importante para Chile. “El mismo profesor Álvarez consiguió en Arica treinta y dos medallas y en Rancagua otras dieciséis, lo que no es un dato menor”, asegura Chaparro.
Para María Alejandra y tantos otros jóvenes y niños que se dedican hoy a la esgrima es una época clave, ya que se aprecia una generación de recambio con el anuncio tanto de Catherine Bravo como de París Inostroza, que se retiran de la actividad profesional. Tantos sueños no pueden quedar truncados por falta de apoyo, hay que intentar que no sea esa la razón.
“Cuando gané mi primera medalla solo llevaba tres meses practicando”.
“Me agrada mucho representar a Chile, ya que aquí es donde aprendí esgrima y aquí he conseguido todas las medallas”.