Hoy, gracias a los tratamientos farmacológicos, el 70% de las personas diagnosticadas de epilepsia pueden llevar una vida normal, llegando incluso a quedar libres de crisis luego de un periodo de tratamiento de uno a dos años.
Seguramente todos hemos escuchado hablar de la epilepsia, pero usted, ¿sabría cómo actuar si repentinamente un familiar convulsiona? Probablemente no. Y es que a pesar de que el 1% de la población chilena padece este trastorno, son pocos quienes conocen cómo reaccionar y por qué se produce esta enfermedad.
La epilepsia es un trastorno neurológico causado por una brusca y anormal descarga eléctrica de las neuronas que puede afectar a personas de todas las edades, siendo más frecuente en niños menores de dos años y alcanzada la tercera edad.
La alteración de la función cerebral determina la aparición de crisis epilépticas, que pueden manifestarse de diferentes maneras, aunque en la mayoría de los casos, aparecen en forma súbita e inesperada.
Estos ataques suelen ser leves y generalmente duran un par de segundos o, cuando es muy severa, algunos minutos. Muchas de éstas incluyen convulsiones y pérdida de conocimiento, pero hay otro tipo de crisis que se reducen a una interrupción momentánea con el entorno (las denominadas ausencias) o a leves movimientos rítmicos sin pérdida de la consciencia. Asimismo, muchas veces se producen alteraciones sensoriales de la cara, lengua y manos o sacudidas matinales.
La Neuróloga Infantil y Neurofisióloga de Clínica Ciudad del Mar, Dra. Lucila Andrade afirma que ante una crisis generalizada lo más importante es mantener la calma, evitar que el paciente sufra algún daño, ponerlo de lado y tomar el tiempo de duración.
Si bien, la epilepsia puede tener un origen genético, que condiciona a las personas desde su nacimiento, existen otras causas como las metabólicas, estructurales y adquiridas. En éste último caso las más comunes corresponden a enfermedades infecciosas, parasitarias, daño cerebral perinatal, enfermedades vasculares y traumatismo de cráneo.
Este síndrome se trata con medicamentos llamados antiepilépticos, que ayudan a prevenir las crisis. La elección del fármaco va a depender de factores como el tipo de epilepsia, la edad y el sexo del paciente.
Pese a lo anterior, las cifras son alentadoras y es que hoy en día, gracias a los tratamientos farmacológicos, el 70% de las personas diagnosticadas de epilepsia pueden llevar una vida normal, llegando incluso a quedar libres de crisis luego de un periodo de tratamiento de 1 a 2 años.
Sin embargo, el 30% restante desarrolla epilepsias de difícil manejo, conocida como epilepsia refractaria. En estos casos es recomendable que el paciente se someta a estudios en centros especializados para evaluación neurofisiológica, neurorradiológica, neuropsicológica, neuropsiquiátrica y neuroquirúrgica.
Desde el año 2009, Clínica Ciudad del Mar ha desarrollado un Centro de Estudio de Epilepsia que cuenta con equipamiento y un grupo multidisciplinario de profesionales de primer nivel, quienes se especializan en realizar el diagnóstico diferencial de este trastorno y asesorar al médico tratante en el estudio de las causas, tratamiento, control y seguimiento de la enfermedad, tanto en niños como en adultos.
Producto de lo anterior, es de vital importancia detectarla a tiempo, pues un diagnóstico tardío podría ocasionar daños secundarios sobre el sistema nervioso central. La epilepsia refractaria puede llegar incluso a limitar la vida diaria del paciente, provocando en niños, adolescentes y adultos jóvenes pérdida de años de educación, más tarde pérdida de oportunidades laborales, deterioro significativo de su nivel de ingresos, estigmatización social y dependencia de terceros, además de una baja calidad de vida para el paciente y su entorno familiar.