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EDICIÓN | Agosto 2012

La crisis de los ferrocarriles de iniciativa privada

Hernán F. Cortés Olivares. Historiador. Académico Universidad de La Serena
La crisis de los ferrocarriles de iniciativa privada

El ferrocarril del Valle de Elqui, cuya línea se extiende desde La Serena hasta Rivadavia, tiene sus inicios el año 1883 y 1885, gracias al emprendimiento privado. La Sociedad del Ferrocarril de Elqui tiene como socio mayorista a Carlos Lambert, al cual se une el emergente espíritu corporativo y asociativo de hacendados, comerciantes y empresarios de la zona, que pretenden extraer su producción al puerto de Coquimbo y obtener un mayor bienestar general.

En un primer trazado, la línea del ferrocarril es construida por la parte más baja del lado sur del Valle de Elqui, casi junto al lecho del río, lo cual la deja expuesta a las inundaciones y crecidas de invierno y verano. Así, la gran crecida del año 1888, destruye totalmente la línea del ferrocarril, arrastrando puentes, durmientes, rieles y todo el material rodante. Este desastre coincide con la presidencia del gobierno de José Manuel Balmaceda, quien en su programa de desarrollo nacional promueve la participación del Estado en obras públicas y la creación de empresas, como los ferrocarriles, invirtiendo parte de los beneficios obtenidos por la tributación del salitre a las arcas fiscales.

En 1890, intenta comprar el ferrocarril de Elqui, con el objetivo político de traspasar al Estado, todos los FFCC particulares, por las altas tarifas cobradas a la población y a los productores, los que llegaban a ser diez veces más altos que los tradicionales y fiscales. Las carretas son más baratas. Todas las mercaderías pagan igual sin distinción en las empresas privadas, en contraste con la empresa férrea del Estado que es más barata. En la década de los 1890 y 1900, Estados Unidos, México, España, Japón y Venezuela ubican su producción de cobre en el mercado mundial y Chile baja a una participación de un catorce por ciento en el mercado mundial.

El Estado de Chile compra, en 1896, el ferrocarril de Elqui en veinte mil libras y también el ferrocarril de Coquimbo, en doscientos cuarenta y cinco mil libras. La reconstrucción del la línea férrea del Valle de Elqui se inicia en octubre de 1897, a cargo de los contratistas Coo y Sotomayor. Esta vez, el trazado se hace por un corte en los cerros del lado norte del río y a una altura que brinda protección con respecto a las crecidas. Desde 1899, la ciudad de La Serena ya no es el punto de partida de la línea, pues ese año se coloca un riel de 1,68 mts en la antigua vía a Coquimbo, con lo que se traslada al puerto la estación inicial.

La reconstrucción termina en 1903, con dieciséis estaciones desde Coquimbo a Rivadavia. Marta E. Samatan, en sus memorias, describe “el tren elquino con sus coches siempre llenos de pasajeros, maletas y, sobre todo, canastas amontonadas sobre los asientos deslucidos por los años de uso. Los pasajeros, una vez acomodadas sus pertenencias, se instalan a saborear un helado de canela o algún dulce de Las Rojas. A veces los canastos de las vendedoras exhalan un aromático perfume a papaya madura”.

Sin embargo, esta mirada romántica y llena de recuerdos contrasta con las quejas y reclamos de los usuarios: falta de mantenimiento del material rodante, malos funcionarios por sus desatenciones y groserías con el público. La excesiva contratación de empleados que no concuerda con las verdaderas necesidades de la empresa y que no se traduce en un mejor funcionamiento.

La evocación y vigencia de la imagen del ferrocarril en nuestros días está orientada a cumplir un nuevo rol: fortalecer la industria del turismo y nuestras identidades locales y regionales, mediante el rescate del patrimonio artesanal y culinario de los pueblos que acogieron las estaciones del ferrocarril. Tal vez, esta sentida añoranza, que puede tener insospechadas proyecciones económicas y socioculturales de carácter identitario, refuerzan el orgullo por el pasado, pues a pesar de ser un revolucionario sistema de movilización, uno de los más pobres del continente, tempranamente decidió emprender los proyectos y construcción de una red troncal que uniera al país entero, debido a las condiciones y características de la geografía y forma de nuestro país, como una manera de solucionar las comunicaciones y así tener unido al país entero y a su alma nacional.

 

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