El dueño del conocido y prestigioso restaurante y viña Los Ganaderos, ha logrado ofrecerle a sus clientes la combinación perfecta: exquisitas carnes junto con el más natural de los vinos orgánicos. Un hombre de negocios que encanta por su vitalidad, humor y versatilidad indiscutida. Un hombre que se autodefine perseverante, enamorado de la vida y de su familia, y un hombre exitoso que ha logrado todo lo que se ha propuesto. Aquí, un testimonio de esfuerzo y superación.
Por María Paz Macaya O. / fotografía Javier Gutiérrez A.
Impresiona su vitalidad, seguridad y organización para manejar varias empresas a la vez. No tiene descanso, trabaja todos los días y de sol a sol porque debe manejar su estación de servicio Copec, que atiende las veinticuatro horas del día. Tampoco descansa los fines de semana, porque supervisa y está preocupado del más mínimo detalle de sus dos locales del restaurante Los Ganaderos, que se encuentran en la ruta 5 sur, en la comuna de Maule, en ambos costados de la carretera.
Pero, por si fuera poco, su trabajo no termina aquí, porque además Christian Gaedechens es dueño de la Viña Los Ganaderos, y en los últimos años se ha transformado en un exitoso productor de vinos orgánicos en nuestro país, siguiendo las nuevas tendencias hortofrutícolas del mercado exterior que apuntan a productos naturales.
Este innovador y multifacético empresario viñamarino llegó a Talca en el año sesenta y seis, cuando se hizo cargo del servicentro Copec, ubicado en la esquina del cruce Varoli -Caletera Ruta 5 Sur con Av. San Miguel-. Y aunque llevaba diez años trabajando en la misma compañía, desempeñarse como concesionario, por primera vez, fue un importante desafío. Sobre todo porque Gaedechens recuerda que muchos le vaticinaron a él y a su socio que fracasarían, ya que en esa estación de servicio habían pasado varios distribuidores que, por una razón u otra, nunca perduraron. Pero el sello inconfundible de este perseverante y exigente hombre de negocios, logró que esta sucursal perseverara en el tiempo, se posicionara y fuera rentable.
Su trayectoria -de más de cincuenta años- en Copec ha sido destacada en la compañía, y es lo que refleja su espíritu emprendedor. "Entré como secretario a la Planta Las Salinas, tenía veinte años, partí desde abajo y llegué a ser Jefe de Zona en Aconcagua (Los Andes). Después viví en Talagante, porque estaba a cargo de la zona de Santiago hacia la costa. Y en el sesenta y seis me asocié y llegué a Talca a hacerme cargo de la estación de Varoli".
SOBREPONERSE ANTE TODO
Acostumbrarse a Talca fue difícil para la familia Gaedechens, sobre todo porque llegaron a una ciudad totalmente desconocida. "Fue una época muy dura. Mis niños eran chicos y no tenía ni sábados ni domingos para desconectarme, porque las estaciones de servicios no tienen días libres. Me dediqué mucho para ofrecer una buena atención. Además, pasamos por hartos problemas, sobre todo a principio de los setenta; después vialidad nos puso barreras de seguridad, lo que perjudicó nuestros accesos. Más tarde hicieron el by-pass por debajo y perdimos la carretera. Pero hemos superado las dificultades y ahora somos una consolidada estación de servicio para la ciudad".
¿Cómo surge la iniciativa de invertir en el sector agrícola?
En la época de la Unidad Popular empezamos a comprar campos, y elegimos cultivar remolacha porque es un rubro que, en ese tiempo, necesitaba de mucha mano de obra, lo cual nos permitía contratar más personal y contribuir con más trabajo para la zona, ya que había mucho desempleo. Con el tiempo nos empezamos a dedicar al cultivo de frutas; fuimos los primeros en plantar kiwis en la región.
¿Y cómo se gesta la viña Los Ganaderos?
La viña Los Ganaderos tiene más de cien años, pero en 1983 pasó a ser de mi propiedad. Desde ahí partimos con los vinos y nos empezamos a preocupar de ir innovando y elaborar un producto de la más alta calidad. Tenemos sesenta hectáreas en total, de las cuales veinticinco son destinadas para el cabernet sauvignon y el resto a diferentes cepas como el carmenere y el merlot, entre otras. Además, ahora nos estamos dedicando a la elaboración de vinos orgánicos, pero en menor cantidad, con alrededor de dieciocho hectáreas.
¿Por qué nace la idea de producir vinos orgánicos?
Porque uno siempre debe ir adaptándose a los nuevos tiempos, a los cambios en el mercado. Porque desde algunos años, la tendencia en el vino y en otros cultivos apunta a lo orgánico, a las cosas naturales. En Estados Unidos y Alemania, por ejemplo, existe una demanda que va en aumento por los productos naturales. Sin embargo, mi mayor inspiración fue mi hijo Max, porque él se dedicó por mucho tiempo a la producción de hortalizas orgánicas y su exportación.
PERSEVERANCIA Y VITALIDAD
La oficina de Christian Gaedechens es sencilla, y muchas fotografías decoran las paredes. Muestra con orgullo fotos de su hijo Max, quien falleció hace casi cuatro años, a causa de un cáncer. Con mucha emoción este hombre hace un quiebre en el tema de los negocios, para hablar de su familia, un pilar primordial y muy valorado en su vida. Con sus tres hijos siempre ha tenido harta cercanía y comparten muchas cosas en común. "Tengo una estrecha relación, somos amigos, nos gustan las mismas cosas, las motos, los veleros, todo en familia". Y aunque este empresario, con ancestros alemanes, tiene la disciplina de trabajar todos los días, desde muy temprano, y aparentemente nunca descansar; también se deja tiempo para viajar a Santiago para disfrutar con sus diez nietos, cinco hombres y cinco mujeres, de las cuales una ya se casó.
Aunque reconoce que actualmente no tiene tiempo para sus pasatiempos, como las motos y navegar, en su oficina exhibe varios modelos de motocicletas de décadas pasadas que son de colección. Sin embargo, aclara que son propiedad de su hijo mayor, Christian, que resultó ser más fanático que él.
Muchas cualidades y convicciones de Christian Gaedechens Cruz han heredado sus hijos. Una de ellas es la constancia, el esfuerzo y la habilidad para los negocios. Por eso, desde hace varios años, Christian trabaja junto a su hijo mayor, quien como gerente administra la viña y el restaurante Los Ganaderos.
El gran acierto de Gaedechens fue ser pionero en implantar el concepto de viña-restaurante, en un mismo lugar, lo que permite ofrecer vinos de producción propia junto con una variada carta gastronómica.
¿Por qué decidió dedicarse al rubro gastronómico?
Siempre he sido fanático de hacer comidas ricas, para ocasiones especiales o cuando voy a bordo con mis amigos me gusta mucho cocinar; o cuando vamos al departamento de Concón con Geni -su señora- me gusta preparar algo distinto. Y por ahí surgió la idea. Siempre cuando salíamos a recorrer la viña con mi señora, íbamos a una lomita que había cerca de la carretera y yo le decía que ese lugar era el preciso para un restaurante, tenía la idea en mente. Hasta que un día fui a hablar con un amigo arquitecto y nos embarcamos en el proyecto. Yo mismo supervisé la obra y nos demoramos diez meses en construirlo.
¿Cómo fue la puesta en marcha?
Partimos hace quince años atrás, y fue en un comienzo difícil, tuvimos varias fallas técnicas en un principio; mucho público, lo que fue muy bueno, y de a poco empezamos a conocer la demanda, a ajustarnos y nos afiatamos. La gente nos empezó a conocer y el viajero siempre pasa de nuevo o te recomienda. Porque un negocio en carretera se consolida después de tres o cuatro años. Estábamos muy bien hasta que pusieron barrera en la carretera y la gente no pudo cruzar. Así nació la idea de poner un segundo restaurante, al frente, y lo construimos en un tiempo récord de tres meses.
¿En algún momento surgió temor por tener dos restaurantes juntos?
En un minuto en que estaba terminando la construcción de al frente, tuve susto. Entonces, fui a conversar con una consolidada marca de restaurante para ver si me daban su representación. Me dijeron que no, pero rápidamente me di cuenta de los buenos resultados. El local partió con mucho público, a la gente le gustó esto de estar a los dos lados, y ya teníamos la experiencia. Nos fue bien, así que me dediqué tranquilo a trabajar en lo mío.
¿Cuál ha sido la fórmula para mantener el prestigio del restaurante Los Ganaderos?
Tengo muy buenos colaboradores, partiendo por mi señora que siempre me acompaña en todo. Soy feliz de trabajar con mis hijos. Además, nuestra premisa es ofrecer un excelente servicio y con productos de calidad. Trabajamos con carnes nacionales, de novillo, de la zona sur. Y los costos en servicios no es tema para nosotros. Además, esta es una infraestructura hecha para restaurante, no un lugar adaptado. Tenemos buenos espacios, vista a la viña, vinoteca, un sector de autoservicio, juegos para niños y cafetería.
Y nos falta hablar de la vinoteca del restaurante. ¿Cómo nació la idea?
Se le ocurrió a mi hijo Christian. La idea, al comienzo, era fomentar el vino de la región, por eso invitamos a todos los productores de la zona a participar y muy pocos nos dijeron que sí. Frente a esto ampliamos nuestra propuesta a todas las viñas nacionales más importantes y ahora tenemos alrededor de treinta y cinco viñas, con más de quinientas variedades. Y por supuesto que ahí también se encuentran vinos de nuestra producción.
Con tanta vitalidad, ¿qué más hace Christian Gaedechens?
Más allá de los negocios y el trabajo, realizo una labor que me enorgullece, desde hace muchos años. Soy alguacil, Presidente del Tribunal de Honor, del Círculo Mayor de Amigos de Carabineros. Y esto lo hago con mucha dedicación y cariño porque creo que es deber de todos respaldar la labor de esta gran institución y velar por sus intereses.
"Tengo muy buenos colaboradores, partiendo por mi señora que siempre me acompaña en todo. Soy feliz de trabajar con mis hijos. Además, nuestra premisa es ofrecer un excelente servicio y con productos de calidad".