De algodón, lino, fierro, mimbre, echa de raíces o con hilos de seda, de cuero, de papel, con seda plisada o fusionada. La imaginación da para mucho al momento de crear una pantalla, que además de decorar, proyecte calidez. Con el tiempo, la iluminación se ha transformado en un must dentro de los espacios arquitectónicos, instalándose como una herramienta imprescindible dentro del interiorismo que Paula Molina y Cristina Ariztía manejan a la perfección en su taller Préndete.
Por Macarena Ríos R./ fotografías José Luis Salazar
Lo llevan en su ADN. Su innato buen gusto, esa habilidad natural de mezclar tonos, diseños y texturas fue el precursor de una lluvia de ideas que se fue abriendo paso con la alianza entre una diseñadora industrial y una artista. Cristina, la iluminadora, aunó fuerzas con Paula, especialista en arquitectura interior. Primero, en una oficina en la calle las Nieves en Vitacura, donde mientras una orientaba su trabajo a proyectos de iluminación, la otra hacía lo propio con los de decoración.
El 2006 lo destinaron a investigar, a buscar pantalleros, a comprar materiales y a crear, haciendo prueba tras prueba. Al año siguiente ya estaban en el Bazar ED con un stand armado a pulso y con mucho esfuerzo. Y les fue muy bien. El taller que tenían en Las Nieves se cambió a la estilosa avenida Alonso de Córdova. Fue ahí donde se dieron cuenta de que no existían en el mercado pantallas que tuvieran onda, y que marcaran pauta. Sin querer queriendo comenzó el boca a boca, el dato infaltable, el regalo preciso. Y empezó a crecer su clientela. “Nos tocaban la puerta de la oficina para ver si podíamos hacerles lámparas y pantallas por unidad”.
DINAMISMO Y MOVIMIENTO
Proveedoras de los decoradores y banqueteros más top a nivel nacional, se han hecho un nombre con su taller Préndete (www.pantallasprendete.cl). Ese que tiene que ver con el diseño, el arte y el interiorismo. En él fabrican pantallas de lámparas forradas en su interior con plástico, que evita que con el tiempo el calor de la ampolleta vaya dándoles ese odioso tinte amarillento. Y también trabajan en proyectos de iluminación con arquitectos, productoras, diseñadores y empresas. El 2010 se cambiaron a Buenaventura en Vitacura y comenzaron a funcionar como una tienda con todas las de la ley, en donde están constantemente renovando sus diseños.
Saben el efecto que logra una lámpara bien escogida. Saben la importancia de su ubicación dentro de un ambiente y el poder de la luz.
“Una buena iluminación es una herramienta fundamental para dar vida y vestir un espacio, le da cuerpo, oculta o realza elementos, dramatiza; la iluminación incluso se puede ir modificando en el tiempo entregando al usuario, la flexibilidad de poder trabajar con distintas escenas en un mismo espacio, dándole dinamismo y movimiento”, explica Cristina Ariztía, que durante su permanencia en Rolec —empresa orientada a diseños de iluminación—, se dio cuenta de que la luz era lo suyo. Con la constante participación de cursos, seminarios, bienales y congresos, fue engrosando su currículo y actualizando conocimientos. “Aunque el verdadero aprendizaje se hace en terreno”.
¿Cuáles son las tendencias actuales?
El uso del LED, indiscutiblemente, pero sobre todo la tecnología en las lámparas, que mejora el rendimiento, disminuye el consumo, permite el ahorro y el uso de luminarias de menor tamaño. Los sistemas de automatización integran todas las especialidades de la casa e incluyen la iluminación, permitiendo controlarla al gusto personal del usuario.
LA SICOLOGÍA DE LA LUZ
Entretenidas y cálidas —como su emprendimiento que ya echó raíces—, y con un sentido estético único, tienen claro lo que aporta cada una. Mientras Carola, como buena diseñadora industrial, ve todo lo relacionado con la materialidad, la construcción y las características que deben tener las pantallas para entregar una buena luz, a la Paula le sale el buen gusto y el sentido de la decoración por los poros.
En dos minutos vestimos un par de rincones en la casa de la Carola —usada como locación— para las fotografías que ilustran este artículo. ¿El resultado? Insuperable.
Para ellas ambientar con la luz tiene mucho de sicología. “Es como armar un relato, una forma de contar la historia y de presentarla para generar una sensación particular. En la iluminación decorativa, donde ocupamos nuestras lámparas y pantallas, lo que buscamos es vestir los ambientes”.
Además de las pantallas, están trabajando con las bases de las lámparas que ofrecen. De colgar, de mesa, de pared, de pie, para niños, o pedidos especiales, además de accesorios. Las alternativas son variadas y a gusto del consumidor.
De la intervención de esculturas y el uso del vidrio, en un principio, actualmente trabajan las bases en cerámica, mimbre, gres, metal, tronco o madera. Las posibilidades son varias y vienen a llenar un nicho poco explotado. Su sello se puede ver en la decoración de algunos restoranes capitalinos, en la ambientación de eventos y matrimonios y en su tienda.
¿Proyectos?
En noviembre, vamos a participar en la feria La Jardinera. Y para eso ya estamos trabajando en el diseño de lámparas decorativas que ayuden a iluminar los exteriores y “vestir” las terrazas techadas. Estamos creando pantallas con materiales como sisal, cordones, yute, mimbre y alambres.
“Una buena iluminación es una herramienta fundamental para dar vida y vestir un espacio, le da cuerpo, oculta o realza elementos, dramatiza”.
“En noviembre, vamos a participar en la feria La Jardinera. Y para eso ya estamos trabajando en el diseño de lámparas decorativas que ayuden a iluminar los exteriores y “vestir” las terrazas techadas”