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EDICIÓN | Agosto 2012

Debut en el Olimpo

María Fernanda Valdés Paris, pesista
Debut  en el Olimpo

Viajó a Londres con la ilusión de quedar entre las diez mejores de su especialidad, y lo logró, posicionándose en noveno lugar de la tabla. Chile aplaudió a la joven serenense por su meritoria participación; sin embargo, en el Olimpo, los azules ojos de la Feña se humedecieron de rabia y frustración, sin eufemismos y con profunda autocrítica declaró “fue una pésima actuación”. Desde la capital londinense nos cuenta su verdad, con un sabor amargo, pero al mismo tiempo, con la pasión de continuar levantando sueños, hacia el 2016.

por Verónica Ramos Baldi / fotografía Patricio Salfate T.

Viernes 3 de agosto y es el momento más importante de su joven carrera.  Aparece en pantalla con una ceñida polera roja y máxima concentración. Sobre la tarima olímpica, el resultado del levantamiento de arranque es de noventa y seis kilos. Intenta en dos oportunidades elevar al cielo, los cien kilos, pero no lo consigue.

Nuevamente en pantalla su fornido cuerpo, enfrentando una barra con el peso de los discos, pero esta vez su rostro delata, a simple vista, que está enojada. Con dos levantamientos y un intento frustrado en la serie envión, consigue alzar 127 kilos, sumando un total olímpico de 223, es decir, ocho kilos más abajo de su marca en Malasia 2011. Esto, la ubica finalmente en el noveno lugar de su categoría. Meritoria posición, porque logró lo que quería: estar entre la diez. Aparentemente todo bien hasta ahí.

POLÉMICA DE PESO

Sábado 4 de agosto. Interesada por conocer la impresión de los padres de María Fernanda concerté una entrevista. Al llegar al lugar de trabajo de Hernán y Rosetta, en La Serena, casi no nos saludamos, están muy concentrados viendo por televisión a la Feña que está siendo entrevistada por Pedro Carcuro. Rosetta mueve la cabeza y está desconcertada. Hernán, trata de escuchar lo que dice su hija, pero debe contestar los llamados a su celular… todos lo quieren felicitar. Me sumo a la transmisión y comienzo a explicarme el porqué en la expresión de su rostro, durante su debut en los Juegos Olímpicos 2012.

Termina la entrevista y su madre está emocionada, con lágrimas en los ojos me pide un segundo para beber un vaso de agua y pasar este sabor amargo que le dejó las declaraciones de su hija. Conversamos largos minutos, mientras Hernán continúa al teléfono. De pronto, para mi sorpresa, llama María Fernanda y le pido unos minutos para hablar con ella.

María Fernanda, por lo visto hoy no ha sido un buen día, ¿cómo te sientes?
Mira, yo estaba muy contenta, me sentía bien y con muchas ganas de enfrentar la competencia. Pero, después del arranque, el presidente de la Federación de Halterofilia, Cristián Harthey, comenzó a insultarme, me dijo que no estaba aquí para jugar, me trató pésimo.

¿Cómo reaccionaste?
Me sentí muy mal y le pedí que se callara, le dije que no era un animal para que me tratara así.

En tusegunda prueba, entraste enojada ¿este altercado fue la razón?
Sí, tenía mucha rabia y una impotencia muy grande… (silencio). Fue muy duro. Mi entrenador no hizo nada y hoy al ver la prensa, me sentí peor, porque siempre dije que el error fue mío. Yo asumí mi participación en la competencia como una frustración personal, no culpé a nadie.

¿Sietes que toda esta polémica ensució tu participación y que los resultados pudieron ser mejor?
Sí, absolutamente. Harthey no debió hacer lo que hizo.

¿Pudiste haber dado mucho más, si no hubiese pasado todo esto?
Sí, siempre me ha pasado lo mismo cuando está él.

Pero tú también comentaste que la lesión en tu tobillo afectaba tu confianza...
Yo no tenía la confianza para hacer los pesos y la verdad es que sí los había hecho un par de veces entrenando. Pero mi confianza falla cuando está él (Harthey). El sicólogo le dijo al entrenador que no tenían que decirme nada y que yo tenía que trabajar sola, pero lamentablemente no fue así.

¿Te has sentido muy sola en la villa olímpica? ¿Te sientes apoyada por alguien?
No, no me siento sola. El masajista que me acompaña sabe lo que pasó y el vicepresidente del comité olímpico también, ellos están conmigo y me apoyan.

Después de que te enteras por la prensa de toda esta polémica ¿conversaste con Harthey?
No, yo conversé con mi entrenador Raúl Gutiérrez, pero no me sentí apoyada por él.

¿Vas a hablar con el presidente de la federación?
No quiero enfrentarlo, hoy tengo mucha rabia y me aburrí de su posición.

¿Qué vas a hacer cuando llegues de Londres?
Tengo que evaluar muy bien lo que haré… con mucha cautela.

Pero, ¿eso no significa que vas a dejar la halterofilia?
No, no la voy a dejar. Lo que quiero hacer es complementar el deporte con estudios universitarios.

Estás pasando por un momento de frustración, pero ¿sigues sintiendo que esta es tu pasión?
Sí, definitivamente, pero hay gente que no te deja trabajar y un deportista de alto rendimiento no puede entrenar en Chile.

¿Quieres irte a otro país y continuar con esto?
Sí, quiero irme a otro país y prepararme para los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro del 2016.

¿Esa es tu próxima meta?
Sí, quiero ir a Brasil.

Con desazón, María Fernanda concluye la entrevista. Está desanimada y no quiere hablar más del tema. Pensó en un minuto regresar de inmediato a Chile, sin embargo, lo hará junto a la delegación el 8 de septiembre. Durante este tiempo, pensará en su futuro y en los objetivos que la llevaron, casi por casualidad, a encontrar en la halterofilia, la pasión de su vida.

SU HISTORIA

Fueron sus padres los que la empujaron a practicar algún deporte. A los catorce años, marcó el inicio de su camino en una disciplina poco conocida que requiere de mucha fuerza física y mental. María Fernanda Valdés salió de La Serena para dejar en alto el nombre de Chile y, con el tiempo, se convirtió en la mujer chilena con mayor peso específico en este deporte; por algo ostenta el mérito de obtener las únicas medallas planetarias en la historia de la halterofilia chilena.

La halterofilia es un deporte poco conocido, ¿por qué te interesó?
Estaba en plenas vacaciones de verano cuando mi padre me dice: “Fernanda, tienes que hacer algún deporte, no puedes quedarte en la casa sin hacer nada”. Con esa misma determinación, me inscribió en un gimnasio que está al costado del Coliseo Monumental en La Serena, y fue ahí donde conocí a mi primer entrenador, Rodrigo Callejas. Al principio ignoraba la disciplina y ni siquiera me llamaba la atención.

¿Y eso cuándo cambió?
Cuando me puse a competir. Era indescriptible tanta emoción, cuando me paraba en una tarima se mezclaban los nervios y la alegría, estaba el conflicto que pasa por tu corazón, la sensación de luchar con tus miedos, dejar todo fuera de tu cabeza para hacer el peso, ¡uf!, es como si uno se transformara en otra persona cuando levanta pesas. Esto me encantó y me di cuenta de que era lo que más me gustaba hacer en la vida.

¿Cuándo asumiste que esto sería mucho más que un pasatiempo?
Nunca pensé llegar al alto rendimiento, no era mi expectativa. En ese tiempo era feliz con lo que hacía, me bastaba con practicarlo de esa forma, pero cuando tenía dieciséis años me llamaron para una competencia internacional, nada menos que a un preolímpico. Fue un paso muy importante para mí y que ratificó que debía dedicarme a este deporte en forma más seria.

¿Qué te decía tu familia cuando comenzaste a dedicarte a la halterofilia en forma más constante?
Recuerdo que mi mamá quería que yo fuera bailarina de ballet. Me decían “Sansona” y no podían creer que me gustara levantar pesas. Aún hoy les da como nervios verme en esto, nunca me dijeron ¡no, esto es para hombres!, todo lo contrario, estaban muy contentos de que me dedicara al deporte.

¿Cómo compatibilizabas el deporte con el estudio?
Fue difícil, y cuarto medio fue el más duro de todos, porque ese año me dediqué, ciento por ciento, al alto rendimiento, me fui a vivir a Santiago y viajaba cada cierto tiempo a La Serena para dar pruebas. En el colegio me ayudaron mucho y si tenía que concentrarme para competir, jamás pusieron obstáculos.

SUS LOGROS

Mezcla de talento innato, con tenacidad a toda prueba, el resultado es una competidora a cabalidad que, a sus veinte años, cuenta con un currículum envidiable. Campeona nacional infantil, juvenil y adulta, con récords incluidos en las categorías menos de 69 kilos y más de 69 kilos, además de record juvenil en 75 kilos y mejor marca nacional sobre 75 kilos. Fuera de nuestras fronteras se anota como campeona panamericana sub 17, récord panamericano sub 17 en envión, campeona panamericana juvenil, cuarta en los juegos Odesur y medalla de oro en el torneo Manuel de Suárez. En el 2010 obtuvo dos medallas de bronce en el mundial juvenil disputado en Bulgaria.

Vicecampeona en Guadalajara en el 2011, y ese mismo año, en la cita del mundial junior en Malasia, María Fernanda, completó una actuación destacada. La deportista serenense terminó en sexta ubicación tras levantar un total olímpico de 232 kilos. Su mentalidad ganadora no la dejó del todo conforme. “Pudo haber sido mucho mejor mi actuación”, sentenció.

Para apuntar alto ella sabe que debe postergar muchas cosas, más en un país como Chile donde, salvo algunas excepciones, los atletas no cuentan con todas las facilidades para desarrollarse a nivel internacional. Para los Juegos Olímpicos de este año, María Fernanda se radicó en Santiago y estuvo dos meses entrenando diariamente.

Debe ser muy difícil el camino olímpico
Sí, es difícil, hay que hacer muchos sacrificios, dejar a la familia, gente que uno quiere mucho; pero creo que mientras uno se lo proponga y trabaje por ello lo puede conseguir. Hay que fijarse una meta, entrenar mucho y ponerle mucho corazón.

 

“Yo estaba muy contenta, me sentía bien y con muchas ganas de enfrentar la competencia. Pero, después del arranque, el presidente de la Federación de Halterofilia, Cristián Harthey comenzó a insultarme, me dijo que no estaba aquí para jugar, me trató pésimo”

“Quiero irme a otro país y prepararme para los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro del 2016”

 

 

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