La pasión por saber más sobre este hito histórico ocurrido un 28 de agosto de 1891 fue creciendo desde su juventud, pero se concretó en 2007 cuando tras profundas investigaciones, se animó a ir a terreno. Desde entonces, ha visitado la zona cientos de veces y ha rescatado valiosas piezas que conserva y comparte a través de su propio sitio web.
Por Maureen Berger H. / Fotografías Vernon Villanueva B.
Jorge Scheggia (63) lleva años detrás de la empresa familiar, Vidriería Scheggia, donde curiosamente tuvo uno de las primeras aproximaciones a un tema que se ha convertido en una verdadera obsesión: La Batalla de Placilla, ocurrida precisamente un 28 de agosto de 1891. “Tiempo atrás era común recibir para enmarcar, fotos, documentos y cartas. De esos trabajos encomendados, alrededor de un cinco por ciento no eran retirados y cada diez años eran desarmados y las fotos o lo que fuere, pasaban a un baúl. Años atrás revisando lo que había, encontré una carta de Eleuterio Ramírez a su esposa e hijos, fechada un 18 de noviembre de 1879, nueve días antes de morir en la batalla de Tarapacá. Su contenido trasunta en palabras de cariño a su mujer, pero también relata sucesos de la guerra. Hallé también una foto de batería de cañones Krupp. Consultando con expertos llegamos a la conclusión que era Placilla”, recordó.
“Buscando por más fotos, en Internet, encontré un aviso de la venta de unas fotografías de la revolución de 1891. Me contacté con su dueña y grande fue mi sorpresa cuando me comentó que era la bisnieta de Waldo Silva Algue, quien suscribió, junto a Barros Luco, todos los documentos preliminares de la revolución. Apoyó la sublevación de la Escuadra en contra del presidente Balmaceda, en su calidad de presidente del Senado y en representación del Congreso. El intercambio de correos duró meses, pues las fotos las había dejado en un anticuario para su venta y hubo de recuperarlas por mi insistencia en adquirirlas. Un día llegó a mi oficina una encomienda con diez fotos originales de Placilla, Fuerte Callao y Concón, más tres monedas de la época en un monedero bordado. Fue un regalo que me motivó a seguir”.
El pasado de Jorge está vinculado a Viña del Mar, su ciudad de nacimiento y también a Suiza, donde vivió durante 1954, el país de origen de su padre. Egresó de los Padres Franceses de Valparaíso, “en el verano fui de vacaciones a La Serena y me gustó tanto que me matriculé en la Universidad de Chile de allá e ingresé a la carrera de agronomía”, aplicó sus conocimientos en el fundo Los Manzanos, propiedad familiar, ubicado en Los Molles, pero en la zona central comenzó una gran sequía. “El capataz del fundo de ese entonces, me contó que unos regimientos que fueron a la guerra de Balmaceda, habían pasaron por ahí, cuando se encaminaban a Placilla. Décadas después, esa pequeña anécdota, se transformó para mí en una gran información. Además, al poco tiempo, aquella sequía me hizo desistir en mi aventura por el campo”.
¿Ahí ingresó a trabajar en la vidriería Scheggia?
Sí, con la aprobación de mi padre y mis tíos, comencé a trabajar en Scheggia y Cía., Vidriería fundada en 1876. Tras quince años de trabajo, formé parte de la dirección de la empresa, en donde pasé por todas sus secciones, hasta hoy. Como cuarta generación, siempre estuve rodeado de gente antigua y desde muy joven tuve la virtud de saber escuchar. Aprendí que cuando llegan las personas a cierta edad, les es muy cómodo recordar el pasado. Por mi oficina pasaban pintores, políticos, poetas, monjas, curas, anticuarios, almirantes y coroneles del regimiento Maipo, de todos ellos algo aprendí.
La Batalla de Placilla fue la última batalla de la Guerra Civil de 1891, fue librada en las afueras del puerto chileno den Valparaíso, el 28 de agosto de 1891. En ella se enfrentaron las fuerzas del ejército revolucionario Congresista, de once mil hombres, al mando del coronel Estanislao del Canto, y las tropas leales al gobierno del presidente José Manuel Balmaceda, con nueve mil quinientos efectivos, al mando de los generales Orozimbo Barbosa y José Miguel Alcérreca. El ejército vencido tuvo 1.115 muertos y 2.500 heridos, lo que equivale a más del treinta por ciento de fuerzas efectivas. El vencedor tuvo 2.070 bajas entre muertos y heridos, lo que equivale al veinte por ciento de sus fuerzas efectivas. Las fuerzas Congresistas ganaron la batalla, tomando luego la ciudad de Valparaíso y poniendo fin a los combates de la guerra civil. Gracias a la pasión de Jorge Scheggia, recordaremos este hito histórico y aclararemos detalles que él ha descubierto en sus numerosas exploraciones en terreno.
¿De niño qué sabía usted sobre la Batalla de Placilla?
A los seis años ya sabía de este hito histórico, pero tenía una gran confusión con los sucesos. Los relatos de mi padre al pasar por Placilla, fueron acumulando en mi mente un sinnúmero de hipótesis de ¿por qué en Placilla?. Pensaba que lo que se pretendía era defender Santiago, sin saber que Valparaíso era el objetivo de las fuerzas Congresistas y que las fuerzas Balmacedistas subieron a Placilla a defender Valparaíso de las fuerzas enemigas que venían girando desde Viña a Quilpué, para llegar hasta Peñuelas según describo en mi página www.batalladeplacilla.cl que creé para compartir mis investigaciones y hallazgos.
PRUEBAS EN TERRENO
“Fue una mañana de domingo en agosto del 2007 cuando partí a Placilla por San Roque, antiguo camino de Valparaíso a Santiago. El mismo por donde en aquella época subió la artillería y parte de la infantería de los llamados Gobiernistas, quienes defenderían Valparaíso del ejército Congresista en los Altos del Puerto. Mientras, los Congresistas venían en dirección contraria desde Quilpué, girando por la Hacienda las Palmas y cruzando la llanura que hoy ocupa el Lago Peñuelas, para llegar a las casas de la hacienda Las Cadenas. Todo, para reagruparse y al día siguiente atacar de madrugada los Altos del Puerto, donde los esperaba el grueso del ejército Gobiernista en posiciones dominantes. Ambos bandos distaban a no más de seis kilómetros. En mi recorrido, subiendo por Valparaíso, pasadas las últimas tomas de terrenos con casas agolpadas a ambos lados del camino, sin dejar veredas, antes de llegar al Camino de La Pólvora, que corta la antigua ruta a Santiago usada para llegar a Playa Ancha desde la Capital, me detuve a mirar”, relata Jorge en su sitio web. “Atrás tenía el puerto, adelante el antiguo Camino Real hacia Santiago. Con mi cartografía del Instituto Geográfico Militar y muchas horas de estudio por las noches, empecé lentamente a avanzar”.
¿Qué pasó aquella mañana de domingo en agosto del 2007?
Esa mañana de domingo ya había leído varios libros y en teoría tenía todo resuelto. Mi tesis consistía en probar en terreno todo lo que el papel decía. Ese día no imaginé cuánto camino tendría que andar.
¿Siente que los chilenos y porteños en particular no tienen gran conocimiento del tema?
Todo el mundo conoce el nombre y algo, de lo que fue la batalla de Concón y Placilla, pero la Revolución de 1891 significa e implica mucho más que estos dos hitos. Recomiendo leer las ediciones y libros de don Alejandro San Francisco, Profesor del Instituto de Historia y la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Chile. Sobre cómo se enseña en los colegios, es difícil dar una receta para enseñar el tema,
pienso que es preferible tocarlo casi superficialmente, pero lo suficiente, como para entenderlo y relacionarlo con la historia republicana de Chile.
¿Qué hitos destaca de la batalla?
Son pocas las batallas, quizás la única, donde son muertos los dos generales de un bando, general Barbosa y Alcerreca y el teniente coronel Enrique del Canto en los Congresistas, (primo del Coronel Estanislao del Canto). El imponente escenario de la batalla, un perfecto anfiteatro, son dignos de admirar. La gran cantidad de objetos personales que identifican a los regimientos que participaron en la batalla, en las cercanías donde estaba la artillería. La gran carga de la caballería y la última de ella en un combate, rematando en tan acotado espacio.
PRIMEROS HALLAZGOS
Jorge hizo los primeros hallazgos a simple vista. “En invierno después de las lluvias los ápices de plomo brillan con el sol, así que se veían con claridad. A las pocas salidas con más conocimiento del lugar, encontré las vainas de las municiones disparadas, y las municiones completas que caían de sus morrales con el apuro o en su huida, luego hallé partes y piezas de artillería que me requirieron más estudios”.
¿Qué piezas encontradas destaca y por qué?
Los objetos personales, generalmente botones, colleras, utensilios para comer que con frecuencia son de plata, medallas religiosas y parte del armamento usado. En especial un Yatagán Gras del regimiento Arauco o primer batallón del Santiago Balmacedista. Era de un fusil recamarado para munición Comblain de la Guerra del Pacifico, estaba a mitad de una loma de unos treinta grados de pendiente. Por ahí subió el regimiento Iquique Congresista, cuando fue rechazado y obligado refugiarse en el lecho del estero. Son importantes, porque van haciendo una fotografía de la batalla al superponerlo en el mapa.
¿Dónde las conserva?
Lo rescatado lo guardo en vitrinas y en bóvedas, aunque no hay nada de gran valor económico, la información que de ellos se puede obtener, es lo importante. En mi sitio se pueden ver fotografías y videos. Para mí lo más valioso, son los cinco mil puntos de los objetos encontrados, marcados con GPS que se pueden reproducir.
¿Las obras inmobiliarias en Curauma, le han perjudicado en su investigación?
Todo lo que se construya a quinientos metros al sur del estero de Placilla, frente a la quinta Compton y por oeste, hasta llegar al este al Salto del Agua, sepultará importante información de la segunda brigada del coronel Salvador Vergara. Incluso más al este, en el fundo los Perales hasta la cuesta Balmaceda que baja a Laguna Verde, se encuentran vestigios del regimiento Atacama del coronel Jorge Boonen Rivera.
¿Por qué decidió crear el sitio www.batalladeplacilla.cl?
Lo creé para que desde él, cualquier persona pueda sacar la información que desee, sin restricciones y lea mi punto de vista muy personal de la misma. No tengo financiamiento estatal concursable ni mecenas, lo que me deja libre de presiones. Aun quedan unas cuatrocientas hectáreas que se pueden recorrer y adquirir, ahí sí se requiere un mecenas que lo haga.
INSTRUMENTOS
Un cuchillo de montaña, GPS, un detector básico y una cámara fotográfica, son los instrumentos claves que este investigador requiere “con los años aprendí que lo más importante es saber usar la vista, antes de comenzar una búsqueda. Primero, hay que estudiar el terreno y su vegetación. Cuando algo se rescata, tiene que dar la pista del siguiente. Buscar a ciegas, es perder tiempo”, dijo y agregó “yo sigo yendo a Placilla, pero ya, en forma más esporádica. Y cuando encuentro alguna pieza, solo la marco con GPS y la dejo en su mismo lugar”.
¿Qué opina de la labor realizada por el museo de Placilla?
El museo de Placilla tiene la virtud de estar instalado en el medio del campo de batalla, de buena arquitectura y bien construido. Es ideal para tener una buena colección, pero como museo, debiera tener un buen financiamiento, para que en él funcionara un equipo con arqueólogos y restauradores.
¿Existe un grupo de amistades o profesionales que le acompaña en esto?
Agradezco a Alfredo Delgado, gran conocedor del lugar, compartimos la visión de la batalla; a Felipe Brunet M., que llegó para poner orden en el horario; Alejandro Vega, Hans Garrido, Sebastián Araos, Fredi Azocar y a la familia Garnham que me permitió ingresar a su predio.
¿Le gustaría escribir un libro sobre el tema?
Escribir un libro será un desafío, pues aun me falta tiempo para concluir. Antes de lo anterior, haré un plano de la batalla. En Placilla están revueltos, entre piedras y lodo, los buenos y los malos, desde un ordenanza hasta un oficial, todos triunfantes, todos derrotados.
“Con los años aprendí que lo más importante es saber usar la vista, antes de comenzar una búsqueda. Primero, hay que estudiar el terreno y su vegetación. Cuando algo se rescata, tiene que dar la pista del siguiente. Buscar a ciegas, es perder tiempo”.