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EDICIÓN | Agosto 2012

Imagen, sueños y poesía

Mario Murúa, pintor
Imagen, sueños y poesía

Su actual exposición Azulinos Marouflages Parisinos, en homenaje a Rubén Darío, describe a la perfección su espíritu centrado en el amor por Valparaíso y París; el color y una gran técnica adquirida en todos estos años de experiencia. Mucha historia sigue a este artista amigo del fallecido Roberto Matta, quien entre telas y poesías, ya está trabajando en un nuevo proyecto relacionado con los sueños, que se espera para el próximo año.

Por María Inés Manzo C. / fotografía Vernon Villanueva B. y gentileza Stéphanie Andrés

Mario Murúa (60) en cada trazo y poesía no deja de homenajear a su patria, su interés por los orígenes del hombre y la cultura latinoamericana. Si bien se fue radicado hace treinta y cuatro años a Francia, donde actualmente vive con su pareja Stéphanie, los lazos con su querido Valparaíso son más fuertes y siempre encuentra un sentido para regresar. Por ello, viaja constantemente entre sus dos patrias para compartir sus sueños, experiencias y modo de ver la vida.

Sus trabajos han llamado la atención por su colorido y significado, triunfando en Europa y Estados Unidos e innumerables galerías de Chile, México, Argentina, Colombia, Venezuela y Perú, por mencionar algunos. Dentro de su historia también destaca haber fundado en París, junto otros compañeros, el colectivo Magia-imagen, convirtiéndose en uno de los artistas latinoamericanos más influyentes en el arte del viejo continente. Sumado a su participación en la muestra de arte latinoamericano en el Grand Palais en París y sus presentaciones en importantes exposiciones en Kassel o en el museo Bochum de Alemania.

Cuando vuelve a Chile, en 1995, funda la Escuela Urbana Canimagista (caníbal de la imagen) en Santiago. Una experiencia que reunió a jóvenes entre quince y veintiún años, orientada a la formación gratuita de una nueva cepa de artistas dispuestos a experimentar en medios no tradicionales. Si bien la escuela ya no sigue en funcionamiento, continúa en contacto con sus alumnos y está dispuesto a enseñar a todo aquel que quiera aprender sus técnicas.

Usted ha señalado que es un surrealista cuarterón…
Sí, al mismo viejo Matta no le tocó vivir la primera generación. Cuando él llegó a Francia el surrealismo ya estaba en ruta y lo único que hizo fue meterse en el carro y seguir. Cuando yo llegué me dijeron lo mismo, pero no tenía idea qué era ser surrealista. Y eso que expuse en las galerías históricas del surrealismo antiguo, entonces, como cada veinte años hay una generación, me di cuenta de que era parte de una cuarta. Pero creo que nosotros vamos más allá, en América Latina tenemos recursos suficientes como para pasar del surrealismo, cubismo, canibalismo y todos los ismos. En el fondo, lo que tiene que estar claro para un pintor joven, es que lo fundamental de la pintura y la poesía es el principio de la libertad, belleza y la seducción de las cosas.

¿Así nace la Escuela Urbana Canimagista?
La Escuela Canimagen tenía un concepto viejo de “recordar el pasado, vivir con prudencia el presente para no tener vergüenza en el futuro”. Principio que protege a los artistas hace muchos años. La pintura busca que la imagen pueda servirle a todos, pero ese descalabro en términos de lo que uno quiere y de lo que uno puede, es todo un problema de canibalismo primario. Antes en Chile solo había setenta y seis escuelas de arte, pero todas pagadas. Entonces, me propuse armar una gratis, aunque fuera de mi propio bolsillo. Si bien era un gran gasto, tenía la funcionalidad de poder preservar una imagen de lo que yo creo que es la pintura, es decir, la alegría del color. Además, lo bueno de la escuela gratuita es que puedes decirle al alumno, sinceramente, si sirve o no para la profesión e ir guiándolo en su correcto camino. La Escuela Canimagista duró como seis años y pasaron más de mil alumnos, muchos de los cuales hoy son reconocidos en el medio.

¿Cómo surge su relación con Roberto Matta?
Nos conocimos en Londres, donde me lo presentó el director del Royal College of Art, entonces apareció un viejo chico simpático (ríe), que miró mi obra e inmediatamente me dio una carta de presentación para la galería surrealista Du Dragon. Matta decía que yo tenía talento y me ayudó para esa primera exposición, si bien con los años me di cuenta de que no era parte de ese tipo de surrealismo y me fui hacia el arte que se estaba construyendo en Europa antes de los ochenta.

¿Y cómo definiría su estilo?
Yo hice otro camino, que es tan válido como los otros pintores, basado principalmente en defender la libertad y la belleza, de poder imprimirla. Como estoy más viejo no me pueden decir que mi obra no vale o que no existe, tampoco que soy mal pintor. Esa defensa de mi ego, de lo que quiero mostrar, el espíritu de Valparaíso.

¿Qué tiene en común con Matta?
Lo que yo tengo en común con el viejo es el asunto de la poesía, la creación lingüística y poética. Matta fuera de ser un pintor, era un gran poeta. Por eso, me siento absolutamente orgulloso de nombrar el viento como azulino, el mismo que sintió Rubén Darío.

HOMENAJE CHILENO

Mario Murúa no deja de recordar a los grandes artistas chilenos, por eso presentó, durante el año pasado, una serie de obras de gran formato sobre Gabriela Mistral, titulada Lucilamente enamorado. Se inspiró en la edad temprana de la Premio Nobel e indagando aspectos vinculados a su infancia, juventud y raíces. Su última exposición Azulinos Marouflages Parisinos, es otro homenaje que rinde al poeta Rubén Darío quien vivió un larga temporada en Valparaíso y en cuya estadía editó su libro Azul. Trabajos ideados y comenzados en su taller de París, desde el año 2011, y terminados en su ciudad natal. Una exposición que estará hasta el 31 de julio en la Galería de Arte Pablo Valdebenito de Viña de Mar.

¿Cómo nace la serie Amores de Huemul Azul? ¿Qué los inspiró a usar este símbolo patrio?
Lo que pasa que el huemul es muy viejo como animal y los chamanes hace miles de años descubrieron que tenía visiones. Entre esa situación y ser un símbolo, pensé que era una belleza hacerle un homenaje a un animal que ha acompañado al hombre por tanto tiempo, ya que como caníbal este se lo comió al igual que la tortuga. Asimismo, los huemules, si no los conservamos, van a desaparecer, entonces era de mi conciencia rescatarlo, convirtiéndome en huemul mentalmente para representarlo en la pintura.

De su última exposición ¿qué lo llevó a homenajear a Rubén Darío?
Hace muchos años que estoy interesado en su trabajo, hice un libro que se llama Rosas de Ariana, basado nada más que en la imagen que él nos muestra de la rosa: siderales, carnales, infinitas, de todo tipo. Esta flor fue muy mal considerada hasta el siglo trece, porque era demoniaca y de pecado. Hasta que la religión se apropió de ella y nació la idea virginal y cristiana, que hasta hoy sigue siendo un bello símbolo amoroso. Además, Rubén Darío es muy importante en Valparaíso, por eso creo que debiera existir un festival de él todos los años. Esa es una idea que seguramente, cuando la lean en esta entrevista, alguien me la va a copiar (ríe), pero eso no importa. Sería bueno hacer un festival de poesía hispanoamericana de post modernismo.

¿En qué consiste la técnica del marouflage?
Es la técnica de pegar papel sobre tela, en vez de andar transportando el vidrio que es más pesado. Muchísimos pintores hacen ese trabajo, por ejemplo, un cuadro clásico que es muy bello La Jungla de Wilfredo Lam. Por eso esta exposición es solo chilena, le pusimos una enmarcación tan bella y pesada que no vale la pena moverla.

SUEÑOS DEL CUARZO

¿De qué se trata su nuevo proyecto?
Estoy trabajando en algo súper serio, ya tengo programado el próximo año para la Corporación Cultural de Viña del Mar una exposición que se llama Sueños de Cuarzo, que es precisamente la relación de los cristales y los sueños. He estado estudiando mucho el tema onírico y la cristología, por eso fui a la escuela en minas de Copiapó. Conozco bastante sobre el cristal de berilo, lo que se llama normalmente como esmeralda, porque este es el único que atrapa los espíritus. Además hay estudios que indican que tienen memoria y cómo en las culturas amazónicas eran considerados como un símbolo de poder. Esa es la relación del cuarzo, los sueños y la cultura.

También viene un libro…
Sí, estoy haciendo un libro con ayuda de mi amigo Ludwig Zeller, un gran poeta chileno que vive en México. Considerado como un destacado poeta del surrealismo latinoamericano. Entonces, como acabo de publicar varios trabajos de poesía en Santiago y soy editor, le propuse hacer algo con su obra. También tuve la suerte de hacer otro libro con uno de los grandes poetas argentinos, Saúl Yurkiévich, un gran especialista en Cortázar quien terminó todos sus escritos originales. Un gran historiador que me dio un poema que publiqué con su autorización.

¿Cuál es la técnica que utiliza?
La xilografía. Es muy simple, ya que se puede hacer hasta con una cuchara. Se coloca la tinta encima y se saca una copia. En este caso es más dedicado, porque es un trabajo de edición, sacaremos apenas treinta y tres libros de gran formato (37 x 50 cm). Son libros únicos que, incluso, pueden ser enmarcados.

“En América Latina tenemos recursos suficientes como para pasar del surrealismo, cubismo, canibalismo y todos los ismos. En el fondo, lo que tiene que estar claro para un pintor joven, es que lo fundamental de la pintura y la poesía es el principio de la libertad, belleza y la seducción de las cosas.”

 

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