Tell Magazine

Entrevistas » Mundo Empresarial

EDICIÓN | Mayo 2011

Mujeres al Ataque

Laurence Real, Gerente y Enóloga Viña las Niñas
Mujeres al Ataque

¿Quién dijo que las mujeres no son capaces de tener su propia viña? ¿Quién dijo, por ahí, que el vino hecho por mujeres es sólo para mujeres? Si usted opina que las féminas no saben de vino, ojo con esta entrevista, porque aquí les presentamos una viña fundada por ocho mujeres francesas que fueron de las primeras en descubrir las bondades del Valle de Apalta. Aquí la historia de una viña que sorprende por su arquitectura, de un vino hecho al más puro estilo francés, y de una mujer multifacética y brillante que apostó todas sus fichas por un proyecto de vida.

Por María José Pescador D. / Fotografías Ximena Chalscha

Una de las primeras viñas en descubrir el Valle de Apalta fue viña Las Niñas; ya se sabía que esa zona era prometedora, por lo que al poco tiempo se instalaron viña Montes, Lapostolle y Neyén. Si a usted le gusta el vino, sabe de qué estamos hablando: las mejores viñas del país, reconocidas mundialmente. Y es que este valle tiene algo mágico, repleto de parras, árboles autóctonos, naturaleza salvaje, se siente el roce delicado del viento, ese olor a campo, esa tranquilidad que enmudece.

Al adentrarse en el camino de tierra que va hacia Apalta, es casi imposible no ver una especie de búnker enorme, revestido en madera, una forma moderna pero a la vez sencilla, una construcción cuya arquitectura estuvo a cargo del mejor de los mejores en nuestro país: Matías Klotz. Por lo mismo, esta especie de paralelepípedo, no deja de llamar la atención, ahí dispuesto como si nada, en medio del campo, de las parras y con una entrada en donde resalta un gran cartel en blanco y negro con la foto de ocho mujeres, todas francesas, "Las Niñas", dice, y nada más.

Una de esas "niñas" es la gerente general y enóloga de la viña, Laurence Real, quien nos esperaba para contarnos sobre la producción e historia de estos viñedos que, al contrario de los que la rodean, son poco conocidas. Una empresa de mujeres que llegaron desde Francia y apostaron por Chile, por la sexta región, por el valle de Apalta. Una empresa que no hace marketing, que no la vemos en los diarios, ni en revistas, ni en la televisión... de hecho tuvimos que esperar un año para que Laurence nos diera esta entrevista.

"Estamos acá desde el año noventa y nueve, por lo tanto llevamos mucho tiempo en la zona. Pero nuestro enfoque principalmente es el de exportación". Antes, Laurence trabajaba en otra viña chilena, y fue un profesor que ella tuvo en donde estudió -Montpellier, Francia- el que conocía a la familia Dauré, familia reconocida en el país del viejo mundo por tener viñedos en la frontera mediterránea entre España y el país galo. Los Dauré tenían intenciones de invertir en otros lugares del mundo y por lo mismo fue que este académico les habló de su alumna Laurence que trabajaba en una viña en Chile.

De esta manera, Laurence recibió, con una degustación de la viña en donde trabajaba en ese entonces, a la familia francesa. En ese primer encuentro, de inmediato hubo <em>feeling</em> entre Sabine Dauré y nuestra entrevistada, hicieron buenas migas y siguieron en contacto. En aquella época (1996), la enóloga y agrónoma llevaba ya cinco años viviendo en Chile, país del cual los visitantes quedaron inmediatamente enamorados, sobre todo de la zona de Colchagua, pues les gustó el clima, la belleza del paisaje, la que les recordó a su ciudad natal en Francia. "Hace mucho tiempo que estaban buscando donde invertir, expandir su negocio vitivinícola. Antes lo intentaron en Oregón, Estados Unidos, pero no llegaron a acuerdo".

Este fue el principio de la historia, ya que dos años después, la familia Dauré la llamó para proponerle que fuera la gestora de este nuevo proyecto en Chile. Todo lo hizo sola: la compra del terreno, la formación de la sociedad, entre miles de otras cosas. "Este terreno lo vi y me encantó inmediatamente. Se veían las parras antiguas, y lo que hace vibrar a un francés es eso, la antigüedad, la viña con historia, pequeña, boutique, con un <em>terroir</em> ancestral, aquí se sabía que había potencial. Ese año estaban empezando a implementarse las grandes viñas. Y finalmente quedamos entre Montes y Laspostolle, ¡qué mejor!".

<br class="spacer_" />

<strong><em>TERROIR BOUTIQUE</em></strong>

El terreno donde se emplaza la viña consta de ciento ochenta hectáreas, de las cuales hay setenta plantadas. "Pero detrás de la loma en "El Huique" tenemos más de ciento diez hectáreas plantadas. Ahí fuimos complementando los <em>terroirs, </em>con suelos diferentes, uno más granítico y con subsuelo, otro con más arcillas, etc." De esta manera Laurence explica que, por el momento, Las Niñas no tiene mayores expectativas de expansión, ya que la idea fue siempre la de optar por calidad y crear una viña un poco más grande que boutique: se producen más de un millón de botellas, de las cuales cincuenta mil se quedan en Chile, y se pueden encontrar a través de La Vinoteca.

La mayoría de las exportaciones son a Europa del norte, y al revés de lo que se pudiese pensar, Francia no es el mercado principal, porque como bien dice Laurence, "los franceses compran vino francés". "Cuando la familia Dauré llegó acá se asoció con otras dos parejas amigas para formar el capital y la sociedad. La gracia es que estos socios tenían actividad en alcoholes y, por lo tanto, una red de distribución. Es por eso que aquí no hay gerente comercial, ni de ventas, ni nada parecido. Nos abrimos muy tarde a Chile porque antes no había turismo, y el concepto, por lo mismo, en un principio era otro".

Pero a partir del 2006, el enfoque empezó a cambiar, se abrieron a vender a La Vinoteca para estar en algunos restaurantes de Santiago. "Nosotros fabricamos un producto un poco a la pinta de Europa, porque los gustos son diferentes en Estados Unidos o en Chile. Por eso es que nuestro vino no encaja mucho con los niveles <em>premiun</em> de lo que puede esperar la gente en el mercado de acá. Esto más que nada porque no usamos mucha madera, porque son vinos de fácil acceso, se consumen rápidamente, es decir, no son pesados, son más finos, tienen más mezcla, y eso desgraciadamente nos perjudica aquí".

<strong>¿Por qué Las Niñas es poco conocida?</strong><br /> Lo que pasa es que en la actualidad, en Europa, el vino se hace así, se busca más el aroma, se busca un producto que se pueda disfrutar, limpio, fresco, no se busca madera, ni concentración. Es por esto que nuestros vinos no entran en los concursos, no es nuestro enfoque, pero en las ventas nos va excelente.

<strong>¿Por qué el nombre Las Niñas?</strong><br /> En Francia los vinos son generacionales, son historias de familia. La primera generación de los Dauré eran ochenta por ciento mujeres y ahora en la tercera son ¡el ciento por ciento! Y a pesar de que las nietas puedan tener distintas actividades como abogado u otras profesiones, ellas siempre están pendientes de lo que pasa acá, saben que aquí están sus uvas, y vienen de vacaciones a su parcela que está un poco más allá de la viña y que tiene una casaquinta maravillosa.

<strong>Los vinos en Francia los hace todo el mundo en su casa, no es necesario ser enólogo...</strong><br /> Efectivamente, allá la gente hace su propio vino en su casa, no es necesario ser enólogo. Sí existe el "doctor del vino", que tiene los conocimientos necesarios y quien está a disposición de quienes hacen su vino, los ayuda y da consejos sobre vinificación, control de plagas y otros. Es un servicio. Aquí en cambio cada bodega tiene su laboratorio y su enólogo. En Francia, el que hace su vino lo cosecha, lo poda, y lo vende si quiere. Acá es más industrial, allá es más romántico.

<strong>¿Y no hubiese sido mejor quedarse en lo romántico que venirse a lo industrial?</strong><br /> Lo que pasa es que en Francia si no vienes de una familia viticultora, o no tienes los contactos precisos, es muy difícil trabajar en terreno, que es lo que me gusta. Además, yo quería viajar y conocer como se llevaba el tema en el extranjero, entonces hice una vendimia en Tanzania (Australia), y luego en Monterrey (México). En este último me ofrecieron quedarme, pero la vida cotidiana allá es muy dura. Después volví a Francia y me contactaron casi altiro para ofrecer venirme a Chile a ver una viña, y me quedé.

<strong> </strong>

<strong>LOS PASOS</strong>

Apenas le ofrecieron hacerse cargo del proyecto viña Las Niñas (1998), Laurence aceptó, era su sueño estar en terreno, en el área de la producción. Así que lo primero que hizo fue comprarse un computador, renunciar a su trabajo, y empezar a ver los terrenos. "En aquella época, aquí no había camino, ni luz, ni nada, así que los dos primeros años fue hablar con Matías Klotz, ver el tema del diseño de la bodega, y plantar las primeras uvas. Nuestra primera vendimia fue el 2000, esa fue con uva comprada porque las nuestras aún no estaban listas. El vino hecho con nuestras uvas salió el 2003".

<strong>¿Y te gusta Chile?</strong><br /> No me desagrada para nada, llegar es fácil, no hay un <em>shock</em> cultural grande, la gente es amable.

<strong>¿Te volverías a Francia?</strong><br /> Después de tantos años en Chile, es difícil, de hecho voy una vez al año y es una necesidad, es mi oxígeno. Me pasa que sí me siento que no soy ni de allá ni de acá... capaz que termine en un tercer país, ¡quién sabe!

<strong>¿Ventajas del mercado de Chile sobre Francia?</strong><br /> Chile crece mucho porque tiene un poder de adaptación espectacular, la asociatividad es excelente, acá la gente es mucho más reactiva y dinámica, los chilenos van hacia adelante, se exporta mucho. En ese sentido los franceses se quedaron en el pasado.

<strong>¿Qué hace falta para disfrutar de un buen vino?</strong><br /> El vino se elige y se disfruta dependiendo del ánimo con el que uno esté.

En la actualidad, y después de catorce años, en la viña sólo trabajan veintisiete personas, entre los dos campos y la parte administrativa, todos de la zona. "Muchos se han formado acá y esa es la idea también, la de tener un equipo de largo plazo, la mayoría lleva más de ocho años con nosotros, los jefes de producción, operarios fijos y la gente de bodega están desde el inicio. El puesto más difícil de mantener es el de turismo, pues es difícil encontrar gente fiel, y el de enología, los enólogos rotan mucho".

Con respecto al turismo, lo que viña Las Niñas está haciendo es abrirse a la gente y generar un ecoturismo. "Tenemos unos planos que entregamos a quienes vienen, para que recorran la viña por los senderos, en bicicletas que nosotros prestamos con guantes y casco. Además, se puede hacer <em>trekking</em>, y les proporcionamos un canasto con comida y vino, pues hay una zona de picnic con basureros. Nuestro enfoque es sencillo: es el <em>outdoor</em>, el relajo, es simplemente disfrutar de la naturaleza. Por otro lado, también les ofrecemos degustaciones y explicamos las cepas, el porqué los aromas, qué levaduras usamos, por qué fermentamos a esa temperatura, todo el procedimiento, entre otros. Nuestro tour es poco tradicional".

<strong>¿Si la idea es ser sencillos y abogar por la ecología, cómo lo hacen ustedes con las emisiones de gases?</strong><br /> Tenemos varias certificaciones al respecto (ISO 9000 e ISO 14000); en Europa todo es muy limpio y se aboga mucho por el tema ecológico. Nosotros fuimos la segunda viña en Chile en comprar bonos de carbono para sustentar o reemplazar nuestra producción de CO<sub>2</sub>. Viña las Niñas compensa esto a través de un proyecto de reciclaje en la India, que le compramos a los chinos. Es bien divertido el cuento porque nosotros, que estamos acá, compramos a los chinos y ellos, que están allá, compraron bonos de carbono en la Patagonia chilena...

 

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación9+2+2   =