Es para mí uno de los personajes que, a nivel mundial, han provocado mayor impacto en la población de todos los países, ya que sus películas de acción incluyen decenas de elementos tecnológicos, que son esperados por el público.
Curiosamente, muchos de esos elementos que aparecen en sus películas, están en vías de desarrollo, antes de que lleguen a comercializarse masivamente.
Cuando el Observatorio Astronómico de Cerro Tololo se estaba instalando, en la década de los sesenta, en Chile, me tocó ver que un centro de investigaciones electrónicas aparecía en una de sus películas. Tenían los mismos osciloscopios que nosotros usábamos a diario en Tololo, para hacer mediciones de ondas. Pensé que era solamente una casualidad y me sentía muy conectado con la película, cuando yo "perillaba" esos instrumentos tan complejos, como lo hacía 007.
Pero la tecnología de aquellos años, que solamente la veíamos en las películas, ya la teníamos implementada en el observatorio. Lámparas con lentes de aumento en su centro y tubos de luz para iluminar el área de observación en las mesas de trabajo, eran elementos muy cercanos a nosotros. Ya más próximos a estos años, recuerdo que Cerro Tololo implementó un moderno sistema de video conferencia, el mismo que había visto en una de las últimas películas de 007.
Un día, uno de los canales de televisión de Santiago trató de conectarse con nosotros para hablar sobre un fenómeno astronómico importante. Les explicamos el sistema de video que teníamos y fue imposible la transmisión. Nos dijeron que estábamos muy adelantados en comparación con ellos. Al final, la hicimos vía telefónica, solamente con la voz y una imagen fija en la TV. Lo más espectacular fue saber que nuestros amigos del Observatorio de Cerro Paranal, de la ESO, iban a tener en sus instalaciones, en vivo y en directo, ¡al real 007, en persona!
Fue un logro que debemos aplaudir, ya que el filmar en esas dependencias de alta tecnología mundial, mostrarían al mundo un lugar emblemático en Chile.
Después de ver la película filmada en ese lugar, pregunté a las personas cuál había sido la impresión que les dejó Paranal. Todos, pero absolutamente todos, dijeron que era un lugar maravilloso y que nunca se habían imaginado una construcción así… en pleno desierto.
Fue la misma opinión mía, así que, afortunadamente, todos coincidíamos al ciento por ciento. La edición que se hizo, cuando explotaban las instalaciones del Observatorio de Paranal, eran tan buenas, que la ficción pasaba a ser casi realidad.
Yo felicito a Paranal porque, además de todo el revuelo que produjo el personaje 007 en Chile, fue un buen motivo para mostrar las instalaciones de uno de los observatorios más importantes del orbe y llegar, en forma masiva, a millones de personas.
Ojalá que, en un futuro próximo, los paisajes de Isla de Pascua o del sur de Chile, sean también escenario de una nueva aventura del ya legendario 007, Bond… James Bond, con "Licencia para matar".