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EDICIÓN | Febrero 2011

Dinastía Aventurera

Felipe Prohens, motociclista
Dinastía Aventurera

Es el menor de una familia motoquera por excelencia, casi una dinastía de las dos ruedas en Chile y hoy se da el gusto de formar su propio equipo para participar en la prueba más extrema del deporte tuerca. Suma tres Dakar en su cuerpo, y es uno de los pocos pilotos que se puede jactar de correr esta legendaria competencia en su tierra, casi en el patio de su casa. Acostumbrado a las buenas actuaciones, asume que sin un presupuesto mayor es una utopía pensar medallas, pero feliz se sacrificaría para que Francisco “Chaleco” López deje la bandera chilena en lo más alto del podio.

Por Juan Pablo Díaz U./ Fotografías Philip Southern Amenábar

Hace muy pocos días que la caravana del Dakar llegó de regreso a Buenos Aires. Una nueva experiencia de la prueba más dura del deporte tuerca quedó en el pasado con sabores distintos para los competidores chilenos. La principal carta de nuestro país, Francisco "Chaleco" López, estuvo en el podio hasta la última etapa, pero a pocos metros de la meta sufrió una falla mecánica severa que le costó ceder el tercer puesto al portugués Helder Rodríguez.

La sorpresa corrió por cuenta del penquista Daniel Gouet, que en su primera participación terminó en un destacado lugar 15 de la tabla general en motos.

Y si hablamos de consolidación, nadie podría desconocer lo hecho por los hermanos Prohens. Jaime y Felipe volvieron a tener una participación consistente y se metieron dentro de los treinta mejores pilotos por segunda vez consecutiva. El 2010, Felipe Prohens finalizó en el lugar veinte y se matriculó como el segundo mejor chileno; este 2011 llegó a Buenos Aires en la posición veintidós, tres puestos por delante de su hermano mayor.

Es tiempo para descansar, para decirle al cuerpo que la dureza del Dakar terminó y para hacer un balance no sólo de esta última carrera, sino del camino que Felipe comenzó hace casi dos décadas y que hoy lo tiene acelerando por la senda del éxito. Santiaguino de nacimiento, a este copiapino de corazón lo entrevistamos vía telefónica porque estaba a punto de perderse en alguna playa de Atacama para recuperar fuerzas.

¿Cuándo empezaste con el motociclismo?
Como a los trece años, más o menos. Lo que pasa es que somos tres hermanos, y los dos mayores ya andaban en moto, a esa edad mi papá me regaló una y comencé manejando en los alrededores de la ciudad.

¿Y las competencias?
La verdad es que fue un proceso bien rápido. Diría que a los catorce o quince años comencé a competir en los zonales de enduro y a viajar a Santiago para los torneos nacionales de la especialidad.

¿Cuándo te enfocaste de lleno en el motociclismo competitivo?
Como a los dieciocho años, cuando me fui a estudiar ingeniería comercial a Santiago.

¿Y no tenías problemas para compatibilizar las dos cosas?
No, porque aunque participaba de todas las fechas que se disputaban, la prioridad se la di a los estudios. Competía durante los fines de semana, era algo más bien amateur.

EL GRAN SALTO

Dice que siempre tuvo fe en sus condiciones, y a pesar de estar enfocado en sacar su carrera profesional se dio el lujo de ser permanente animador de los torneos de enduro. Su prueba de fuego llegó en los Six Days que se disputaron en Brasil, y Felipe sorprendió a todos una vez más.

¿Recuerdas alguna victoria en particular?
Debo confesar que más que una victoria, me marcó mucho ir al mundial de enduro del año 2003. Lo más que había hecho hasta entonces era correr en algunos campeonatos en Argentina, entonces ir a un Six Days y tener una muy buena actuación, porque saqué medalla de plata, lo considero como la primera vez que conseguí algo realmente importante.

Su hermano Jaime se empezó a meter por esos años más en el Rally Cross Country y de a poco a él también le empezó a gustar esta modalidad, aunque nunca pensó en dedicarse con mayor tiempo. Lo que les abrió las puertas para este tipo de competencias fue que se trajera el Dakar a Chile.

¿En ese sentido consideran relevante el aporte de Carlo de Gavardo?
Nosotros somos primos de Carlo, y sin duda lo hecho por él nos sirvió, en primer lugar, para mostrarnos este deporte, gracias a él supimos de qué se trataba y nos interiorizamos un poquito más. Después, cuando nos metimos de lleno, fue Jaime el que comenzó a descubrir las cosas más técnicas. Carlo estaba dedicado a su carrera y nosotros, con el afán de molestar lo menos posible, fuimos aprendiendo solitos.

¿Qué los encantó de este deporte?, porque aunque es motociclismo tiene hartas diferencias con el enduro.
Totalmente, pero igual siento que están muy complementados. Por ejemplo, creo que el enduro es el paso previo al rally, porque una de las reglas básicas es que nadie puede tocar tu moto, o sea, sólo tú la puedes reparar si pasa algo, y eso es una gran escuela para el rally, en donde estás muchas horas compitiendo solo arriba de la moto.

¿Fue un sueño competir en el Dakar, una de las competencias históricas del deporte tuerca?
Sin duda, ye el hecho de formar parte del Dakar y estar al lado de los mejores pilotos del mundo, verdaderas leyendas del deporte, es todo un sueño.

¿Y tiene un significado especial pasar por la Región de Atacama?
Me siento un privilegiado. Imagínate, la carrera más grande del mundo del deporte que me apasiona pasa por mi ciudad y puedo competir junto a mi hermano, representando a todo un país y toda una región. Es un privilegio y también una responsabilidad.

¿Y qué te pasa cuando llegas a Atacama con la caravana?, me imagino que no se vive como una etapa más.
Hay un cosquilleo especial. Es difícil creerlo, porque en el fondo estás corriendo de local y deben ser contados con los dedos de la mano los pilotos que pueden correr un Dakar en su región.

VIVENCIAS DAKARIANAS

Felipe creció en Copiapó, siempre supo lo que significaba correr en moto en medio del desierto más seco del mundo, y por eso asume que cuando el Dakar llega a Atacama se siente como en el patio de su casa.

Son emociones fuertes. Sentir el apoyo de sus compatriotas en medio de la inmensidad del desierto le infla el pecho al actual campeón nacional de Rally Cross Country y le refuerza la convicción de dejar bien puesto el nombre de Chile.

¿Cómo se vive el primer Dakar en comparación con los siguientes?
Cada vez lo vas tomando con más concentración, es decir, cada vez te sorprendes menos con las cosas que rodean la competencia y te enfocas más en tu propia carrera. Al principio nos quedábamos mirando los camiones o los autos, por ejemplo, pero después eso pasa y sólo te concentras en la carrera. El paso del tiempo te aporta la madurez necesaria para competir.

Y en cuanto al resultado, ¿quedaste conforme?
Sí, mi objetivo era estar dentro de los veinte primeros, la verdad es que hice una carrera bien conservadora y, lamentablemente, no lo pude conseguir porque tuve una penalización los últimos días. Con mi hermano clasificamos dentro de los treinta primeros y son pocos los equipos que pueden decir eso.

¿Y cuentan con el apoyo suficiente?
Esta vez alcanzamos a juntar el dinero justo para participar no más, no nos da para correr otras fechas del calendario ni mucho menos para ganar plata, entonces, si bien los auspicios nos permiten competir no nos alcanza para pelear por cosas más importantes con el presupuesto que tenemos.

¿Y te gustaría que fuera distinto?
Por supuesto, es lo que más me apasiona y si de mí dependiera correría todo el campeonato mundial. Falta más apoyo para eso, aunque estoy súper agradecido de las empresas que nos respaldan porque tampoco son cifras menores, ocurre que lamentablemente este es un deporte muy caro, y si quieres estar más arriba necesitas de presupuestos más grandes.

¿Es utópico pensar que un equipo de punta los fiche?
Es que eso no existe, porque todos los pilotos pagan por ser parte de una escudería. Marc Coma lo hace con KTM y el mismo "Chaleco" le paga a Aprillia para competir bajo la estructura de ellos. Entonces, si yo tuviera las lucas también le podría pagar a un equipo oficial, pero estoy feliz con lo que tenemos junto a mi hermano, tal vez me gustaría desarrollar una moto más competitiva o una estructura más grande, pero no es algo que me quite el sueño correr por alguna escudería ni mucho menos, tengo mi propio equipo y con eso soy más que feliz.

¿Y si fuera sólo por nivel de conducción, te sientes capacitado para pelearle a cualquiera?
No, aquí hay que ser realistas y confesar que el único que está capacitado para pelearle a Coma y Despres es "Chaleco". Todo el resto de los pilotos estamos un escalafón más abajo y debemos pelear por puestos secundarios. En todo caso, en esta carrera si estás en buen nivel, eres regular, no cometes errores y si tienes buenos días puedes estar metido en la zona de avanzada, pero soñar con ganar la carrera es impensable.

¿Cuál es la relación que mantienen los pilotos chilenos en el Dakar?
Tenemos la suerte de que somos todos bien unidos, hay buena onda entre todos los pilotos y aunque siempre existen rivalidades porque estamos en competencia, lo cierto es que no pasan a mayores. Además, tenemos suerte porque todos estamos metidos en buenas posiciones y tenemos claro lo que significa estar representando al país.

¿Y hacen fuerza para que  "Chaleco" López gane la carrera?
Aquí todos los pilotos somos mochileros del "Chaleco", al menos así lo pensamos con mi hermano. A nosotros nos interesa que el nombre del país quede lo más alto posible, el Pancho es un gran amigo y siempre hemos estado ahí para apoyarlo, no por nada es la posibilidad más cercana que tenemos de que un chileno gane esta carrera.

¿Cómo calificarías ese Dakar que la gente no ve en los diarios o la televisión, aquel que los obliga a dormir en carpas, por ejemplo, durante dos semanas?
Súper duro, la verdad. El día a día es una carrera aparte, porque la gente nos ve solamente arriba de la moto, celebrando y felices, pero la verdad es que el rally es una disciplina súper poco glamorosa. Estás varios días sin bañarte, a veces con mucho frío, otras con un calor insoportable, pasas hambre, sed, sueño, duermes mal, en fin, es una carrera súper intensa que en el fondo va probando tus propios límites.

Felipe ya sabe que puede superar esa prueba extrema que impone el Dakar, lo hizo por tercera vez consecutiva junto a su hermano y ya vendrá una cuarta. Falta mucho en todo caso, es hora de colgar el teléfono para desconectarse en una de las idílicas playas de su querida Región de Atacama.

"Me siento un privilegiado. Imagínate, la carrera más grande del mundo del deporte que me apasiona pasa por mi ciudad y puedo competir junto a mi hermano, representando a todo un país y a toda una región.".

 

 

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