Su función es rescatar el patrimonio histórico de Chile, empezando primero por la de su pueblo amado, Chépica, ubicado en la sexta región, en pleno Valle de Colchagua. Este incansable artesano, dibujante, pintor y moldeador, busca, a través de sus perfectas réplicas en miniatura, que nadie se olvide de la antigua arquitectura: el adobe, los grandes corredores, las tejas, ese estilo colonial que por siglos ha caracterizado a nuestra cultura.
Por María José Pescador D / fotografías: Danny Bolívar U.
En su amplio taller ubicado frente a la plaza de Chépica, dentro de una antigua casona colonial resquebrajada por el terremoto, Marcial da vida a sus creaciones: miniaturas de trozos de fachadas de casas antiguas de su pueblo, hechas con tanto detalle, que asombran. Retablos de todos los tamaños construidos a partir de una fotografía que el maquetista saca de algún caserón chepicano.
Luego y tal como lo haría cualquier arquitecto o dibujante gráfico (carrera que Marcial estudió por un tiempo en el Inacap de Santiago), se sienta en frente de un gran atril tapizado en papel mantequilla e iluminado con lámparas de escritorio, y con la ayuda de reglas y lápices empieza a trazar las líneas que ve en la fotografía. Una vez terminado este proceso, corta, pega y talla las puertas, con un detalle impresionante, no deja nada al azar. De a poco amasa lo que será el adobe, una vez listo, va rellenando un bastidor.
Con paciencia y absoluta precisión, rellena, pega, instala puertas, cose las mini cortinas, pega los vidrios -que para estos efectos son de plástico transparente-, pinta la fachada con la ayuda de acuarelas, lápices pasteles, tierra de color, o lo que encuentre por ahí y que le pueda servir; "hasta pasto he usado", dice. Por último, lija la superficie, escribe alguna frase, si es que la verdadera casa la tenía, y aplica un sellante. Dependiendo el tamaño, esta tarea puede llevar desde quince días a tres meses de trabajo.
En su largo currículum, Marcial ha sido profesor de esta técnica, y ha moldeado cientos de obras miniaturas para distintos museos de Chile con la única función de "que no se pierdan los materiales, oficios y técnicas centenarias". Así ha recreado completamente en maqueta el pueblo de Guacarhue, y ha hecho innumerables exposiciones a lo largo de Chile, en donde sus reproducciones a escala de casas antiguas han llamado la atención de grandes artistas. Y es que su trabajo tiene un fondo más que profundo: recrear el pasado arquitectónico y el modo de vida de los campesinos de otra época.
Así llaman la atención, en su taller resquebrajado, los retablos colgados, en donde las fachadas de las casas también están resquebrajadas, las muchas maquetas y una réplica de una ruca mapuche, tan fantástica que su techo, tapizado en totora, se abre para ver por dentro pequeñas sillas de madera, jarrones de adobe, el gran fogón, las camas, todo tal cual es. Estas miniaturas no son más que un símil de su propio espacio, del lugar que ama profundamente y del pueblo que ha sido su inspiración por siempre, allí donde naciera su tatarabuelo y todas las generaciones Del Real. Allí vive Marcial, en donde es feliz trabajando con una paciencia y tranquilidad extrema y haciendo talleres de recuperación del adobe: "me gusta el campo y me gustaría que este surgiera más".
<strong>LA LUZ SE PRENDE</strong>
Marcial no quiere que se deje de construir con agua, tierra y paja, "no quiero que el adobe muera", no quiere que las casas caídas por el terremoto desaparezcan; por lo mismo, su principal objetivo hoy es enseñarle a su comunidad a recuperar la arquitectura de las casas dañadas. "Con el terremoto se acabó el tema del adobe... uno que ha pasado la vida defendiéndolo y ver de repente todo en el suelo fue muy fuerte". Después de esta experiencia devastadora, Marcial decidió viajar por Sudamérica, para tomar aire, respirar y pensar. Así vio cómo en algunos países -Bolivia, Perú-, se hacían talleres de recuperación del adobe.
De esta manera, y una vez de vuelta en Chile, empezó a cranear la resurrección de este materia prima centenaria para los pueblos de nuestro país. A través de unos dibujos, muestra de qué se tratan los nuevos talleres que está haciendo y en donde le enseña a los campesinos a reforzar o recuperar sus propias casas, con la idea futura de que este modelo sea cotizado a nivel nacional. El concepto es hacer una estructura base con tabiques de madera dispuestos en forma perpendicular y horizontal, para ser rellenados con adobe. Así no se pierden las cualidades de impermeabilidad de este material, al mismo tiempo que se evita que se derrumbe. "Lo que quiero es ayudar a que la gente, con sus propios recursos, levante nuevamente su hogar, pero un hogar seguro, sin perder la esencia de los pueblos campesinos. Yo me siento un apóstol de mi trabajo".
Tanto en el año 2003 como en el 2004, Marcial recibió el Premio Regional del Patrimonio, y ha hecho varios talleres en distintas comunidades para enseñar su trabajo. Uno de estos se llamó "Las Artesanas de la Tierra", en donde junto a otros profesionales capacitaron a un grupo de mujeres de la localidad de Rengo, en Rosario, para que aprendieran este oficio y a la vez pudiesen ganarse un sustento para vivir. Hoy el trabajo de este maestro -basado en la arquitectura del siglo XVIII y principios del XIX-, se pudo apreciar en muestra "Veinticinco años picando palos", que se exhibió en el Museo Regional de Rancagua el año pasado. En exposición reflejó la representación más íntima de su trabajo, en donde se pudieron ver los materiales que utiliza, las máquinas y atriles, además de una muestra de cuarenta cuadros en relieve que representaban esas fachadas de casonas patrimoniales del Valle de Colchagua. Actualmente y en este mismo museo, se puede también apreciar la maqueta que el artista hizo sobre la Batalla de Rancagua.
En octubre del año pasado, la comunidad del Valle de Colchagua y toda la sexta región, tuvieron la oportunidad de ver sus obras en la IV Versión del "Encuentro de Arte Originario", presentado en la Plaza de Santa Cruz. Desde luego, este año, esperamos verlo nuevamente en esta importante muestra de artesanía y patrimonio nacional e internacional.
<strong><em> "Con el terremoto se acabó el tema del adobe... uno que ha pasado la vida defendiéndolo y ver de repente todo en el suelo fue muy fuerte".</em></strong>
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