Stephen Lambert es un ejecutivo de la televisión británica que ha ganado fama por insistir en la siguiente idea para sus reality shows: cambiar de manera paradojal el entorno de sus participantes. Algunas de sus producciones más conocidas son Wife swap sobre intercambio de esposas, y Secret millonaire, donde una persona acaudalada ingresa de incógnito a una determinada comunidad para finalmente regalar dinero. En Undercover boss (Jefe encubierto) la regla es similar. El titular de una gran compañía o la autoridad máxima de una comunidad laboran durante una semana en los puestos más bajos y duros de sus organizaciones. Para no ser descubiertos, los jefes llevan pelucas, maquillaje y hasta kilos extra de ser necesario.
La primera pregunta es cómo lo hacen para justificar la presencia de las cámaras. Porque, claro, debe resultar extraño tener a un compañerito nuevo, y que todo el día un equipo de televisión lo siga. Sospechoso. Lo que se hace en cada caso es comunicar a los empleados la realización de un documental, para chequear de la manera más rigurosa posible el proceso de admisión. Y a fin de evitar las posibilidades de ser descubierto, el alto ejecutivo va cambiando día a día de sección, pero siempre bajo la norma de encarar los roles más sacrificados.
Digamos que más de una vez las caracterizaciones son francamente flojas, con unas pelucas tan creíbles como las de Evaristo Espina en La oficina. Por lo mismo, más de un colega ha observado, con suma sospecha, a este aprendiz con todo un equipo filmando a su alrededor. Al final, no hay jefe ni dueño que no diga que es la mejor semana de su vida en la pega, junto con hacer generosos ajustes al sistema y sus trabajadores. No es un show particularmente creíble, y si viste un capítulo los viste todos, pero aún así tiene su encanto ver a un pez gordo moviéndose al fondo de su pecera.
Undercover boss. Domingo 22:00 horas en Fox Life.