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EDICIÓN | Marzo 2011

¡Salud con Vinos Viu!

José Miguel Viu, Viña Viu Manent
¡Salud con Vinos Viu!

¿Se acuerda?, este era el eslogan que invadía las radios y televisores a principios de los ochenta, cuando los vinos Viu eran famosos, pero aún no eran Viu Manent, la viña que el año pasado fuera la más premiada de Chile, al obtener medallas de oro en los principales concursos del mundo vitivinícola. Aquí una historia familiar de más de cien años.

Por María José Pescador D. /  Fotografías Danny Bolívar U.

Miguel Viu García (abuelo de nuestro entrevistado), buscando nuevos horizontes, partió, a principios del siglo XX, en busca de su hermano Ángel. Porque estos catalanes inmigrantes quisieron cambiar la vida sencilla de agricultor de los Pirineos para encontrar el tesoro perdido aquí, en las Américas. Pero en esa época no existían los celulares, ni los mails, por lo que el encuentro de estos dos Viu fue algo difícil. Primero, don Miguel paró en Brasil, después se fue a Argentina, y para mantenerse mientras tanto, trabajaba como cocinero en un barco que navegaba el río Paraná -hoy el restaurante del hotel de la viña Viu Manent se basa en el libro de recetas que escribió en aquellos años don Miguel, recetas que guardan como un tesoro-.

Por fin, Ángel y Miguel se reencontraron, nada menos ni nada más, que en Santiago de Chile, y con esta junta fue que empezó la historia de la que fuera la viña más premiada del 2010 en nuestro país. Y es que don Ángel, en 1905, ya había formado una bodega con un socio también español de apellido Mir. Así estos comerciantes compraban vinos de pequeños productores de la zona del Valle de Colchagua y Curicó, para envasarlo y venderlo con su propia etiqueta: "Mir&Viu".

Pronto, don Miguel encontró su media naranja, también catalana, la señora Dolores Manent. Tuvieron tres hijos, dos hombres y una mujer. Entre ellos, el padre de nuestro entrevistado, Miguel Viu Manent, hombre que apenas cumplió los dieciocho años empezó a trabajar en la bodega, hasta que su padre decidió independizarse junto a sus dos hijos hombres: Miguel y Agustín. Los tres formaron la propia bodega en Santiago, al principio muy pequeña, en la que hacían lo mismo: comprar vinos a granel, envasarlos y venderlos, pero ahora bajo la etiqueta "Viu".

Pasó el tiempo, don Miguel abuelo falleció, y sus hijos decidieron separarse, quedando Miguel padre a cargo de la empresa familiar. Al tiempo tuvo un buen ofrecimiento para comprar una propiedad agrícola, que tenía un viñedo, el mismo que existe hasta hoy en día, en medio del Valle de Colchagua. De esta manera, en el año 1966, Miguel padre se convirtió en el propio productor de sus vinos. "En ese tiempo el campo tenía unas ciento veinte hectáreas, y plantadas sólo sesenta. Hoy tiene ciento cincuenta. Por lo mismo, aquí tenemos viñedos muy antiguos, de mediados del siglo pasado, y los que contienen un excelente material genético."

Hasta los años ochenta y con una plantación y bodega más grande, el objetivo de los vinos Viu era el mercado nacional. "A partir del año noventa empezaron a generarse las condiciones para que, un poco más adelante, partiera el boom de las exportaciones". Y es aquí cuando se incorpora al negocio familiar la tercera generación de los Viu. José Miguel, agrónomo de profesión, aterrizó en la viña para encargarse específicamente de esta área.

¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos del trabajo en una empresa familiar?
La parte negativa es que una persona que no tiene una empresa familiar puede trabajar en distintos ámbitos o áreas, pasar por varios cargos y entender el comportamiento de más de una empresa por la rotación de la pega. Yo, en cambio, salí de la universidad y trabajé inmediatamente en viña Viu, y aquí llevo veinte años. Sí he tenido la posibilidad de hacer todas las pegas, desde la más insignificante hasta la más importante, que es la que tengo hoy (gerente general). Y eso también me da una perspectiva que los más especializados, como enólogos y otros, no han experimentado, porque es difícil tenerla.

 

MASIVO&PREMIUN

Hasta la llegada de José Miguel a la empresa, los vinos Viu se comercializaban de manera masiva en el mercado nacional, por lo que tenía formatos económicos y más populares como la garrafa, las botellas de litro, entre otros. Esta empresa persistió algunos años con bodega en Santiago, y los vinos Viu en aquella época eran muy conocidos: "la gente de más de cuarenta años aún se acuerda de la etiqueta con el huasito y del eslogan "Salud con vinos Viu", el que se escuchaba mucho en la radio y en la televisión".

Pero José Miguel quería ir más allá y empezó a desarrollar el proyecto de exportación. "Mi primera labor fue producir el cambio filosófico, porque para salir a vender los vinos fuera de Chile se requería un cambio de mentalidad y un cambio tecnológico importante, es decir, dejar de hacer vinos populares. El grueso de esto se hizo en unos cinco años".

Las primeras exportaciones se realizaron en los noventa, pero aún el negocio principal era el masivo popular. Hasta que la industria chilena del vino empezó a cambiar y a segmentarse, dando paso a que sólo las viñas grandes hicieran vinos populares. "Por un tema de volúmenes y economías de escala, esas empresas competían mucho mejor, la nuestra era de mediano tamaño y se estaba quedando fuera del partido. Por lo que quedaba cada vez más claro que había un tamaño de empresa que debía orientarse a hacer vinos de un cierto nivel con énfasis en la exportación. Es decir el alma mater de la empresa iba perdiendo argumentos en el tiempo".

¿Cuánto le costó a tu padre aceptar este cambio?
Costó, porque era un hombre que siempre sacó todos sus temas adelante sin mayor profesionalización del equipo... pero él no dejó de hacer su actividad de toda la vida, sino que hubo que reenfocarse para lograr vinos de calidad, fundamentalmente para los mercados externos.

En aquellos tiempos se hicieron asesorar por Aurelio Montes, quien les ayudó con el tema de la calidad de los viñedos y otros. Así, la primera exportación fue de mil cajas, en el año 1994, a Canadá, con los varietales embotellados tras una etiqueta a la que llamaron "San Carlos". "Cuando mi padre compró el viñedo quiso no sólo representar que era un comercializador de vinos, sino que también era un productor. Entonces para hacer esa diferenciación le puso a sus vinos "Viña San Carlos de Cunaco", aparte de los vinos "Viu". Pero ese nombre duró poco, nos dimos cuenta de que era mucho mejor rescatar que la nuestra es una empresa familiar".

De esta manera nacen los vinos "Viu Manent", y empieza el boom de las exportaciones. Hoy la empresa exporta el noventa por ciento de su producción, a más de cuarenta y cinco mercados, y una cantidad de doscientas quince mil cajas al año. Dentro de los países más importantes están: Estados Unidos, Brasil, Alemania, Dinamarca, Rusia, Holanda e Inglaterra.

 

EL INCIDENTE

La viña Viu Manent, en la actualidad, posee distintas líneas: State Collection Reserva, que tiene un valor aproximado de tres mil quinientos pesos en el mercado nacional y se puede encontrar en supermercados; la línea Gran Reserva, a un costo de más o menos seis mil pesos; la línea Secreto, de valor parecido al anterior; la Single Vineyard, a un valor de doce mil pesos; El Incidente, el último vino lanzado recién el año pasado, a un costo de treinta y cinco mil pesos; y por último, está Viu 1, que es un vino premiun (cincuenta y cinco mil pesos la botella). "Este lo lanzamos el 2001, poco tiempo después que había muerto mi padre (2000), lo hicimos en honor a él".

¿En qué se diferencia un vino de tres mil pesos de uno de cincuenta mil?
Esto es algo muy subjetivo, pero también hay un tema de marca que es importante. Claro está que en el procedimiento y en la receta para hacer un vino más barato y uno más caro hay diferencias, sin lugar a dudas. Viu 1, que es nuestro vino ícono, procede de sectores específicos y seleccionados de los tres cuarteles de Malbec que se plantaron a fines de 1860 y dentro de estos cuarteles, de sectores específicos. Ahí se cosecha parra a parra. Además, hay diferencias en cuanto a la presentación y otros.

José Miguel participa en todo el procedimiento, le gusta involucrarse en este tema y, como él mismo dice, ese es su perfil como gerente general. "Nosotros hacemos todo en equipo y me parece fundamental involucrarse en todo aspecto, por un lado el de producción y por otro, el de la comercialización. Yo conozco el negocio, tengo mucho que aprender todavía, pero lo que a mí me interesa es eso: producir buena uva, para hacer mejores vinos, para venderlos satisfactoriamente en los distintos mercados".

¿Por qué el nombre El Incidente?
El Incidente es nuestra apuesta por el Carmenere; viene de un viñedo antiguo que tenemos en el sector de Peralillo. El nombre, finalmente, se lo pusimos un poco como algo metafórico, por aquella historia en la que se encontró el Carmenere en Chile, que estuvo plantado y se confundió por años con el Merlot.

Viu Manent fue la viña más premiada del 2010, avalado por la revista Vitis Magazine, lo que significa que fue la viña que más medallas de oro ganó en los concursos más importantes a nivel internacional. ¿A qué atribuyes este éxito?

Siempre habíamos estado en los primeros lugares, y el año pasado nos tocó el primer lugar. Esto porque creo que nosotros intentamos hacer las cosas bien, tratamos de ser consistentes, llevamos más de veinte años en el mercado con vinos reconocidos, tenemos una trayectoria que empezó hace más de cien años...

¿Qué se viene a futuro?
Queremos seguir creciendo y mantenernos entre los top ten de Chile, además de potenciar el turismo en la viña con nuestro restaurante, cafetería, paseos en coches antiguos y el club ecuestre.

"Conozco el negocio, tengo mucho que aprender todavía, pero lo que a mí me interesa es eso: producir buena uva, para hacer mejores vinos, para venderlos satisfactoriamente en los distintos mercados".

 

 

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