Entre críticas y más críticas por los plazos incumplidos en la entrega de las viviendas definitivas para los afectados que, a un año del terremoto, aún viven en mediaguas de tres por seis, entre las polémicas por la cantidad de damnificados que se sienten olvidados, y entre la demora en la reconstrucción patrimonial, está Clarisa Ayala, la Seremi de Vivienda y Urbanismo. Aquí, responde todos los cuestionamientos, afirmando con cifras que los plazos se están cumpliendo y que, en julio del 2012, se acabarán las aldeas en la región.
Por María Paz Macaya O. / fotografía Javier Gutiérrez A.
Clarisa Ayala trabaja, gran parte de la semana, en terreno. Por eso es muy difícil concertar una entrevista con ella. En su oficina, pasa poco, porque siempre está visitando zonas afectadas, proyectos o lugares en reconstrucción. Y aunque no se define trabajólica, se dedica por entero a su cargo, por primera vez una labor pública, que la motiva mucho, porque ayuda a gente que lo necesita. Aunque su tiempo libre es escaso, se dio unos minutos para hablar con Tell, y poner al día a la gente de la región del Maule sobre cómo va el tema del techo definitivo para los más afectados.
Involucrada con su trabajo, y junto a su equipo, se ha preocupado de conocer personalmente la realidad que vive la gente, ver sus necesidades y orientar en las soluciones. "La idea no es imponer una resolución, sino que la gente elija, y hacer esto dentro de una coyuntura de emergencia es un tremendo esfuerzo para nosotros, sobre todo cuando se necesitan soluciones inmediatas".
Proveniente de una familia que ha vivido por más de doscientos años en la comuna de San Clemente, la Secretaria Regional del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Seremi Minvu), ha vivido desde siempre en Talca. Estudió ingeniería civil industrial, en la Universidad de Chile, trabajó en SERCOTEC y luego, se desempeñó como agente zonal de la sexta y séptima región en un banco. Su último trabajo fue en Soler, como gerente de administración y finanzas, donde alcanzó a estar un año y dos meses. Luego, vino el terremoto y el cambio de gobierno, y días después recibió una interesante propuesta. "El intendente, Rodrigo Galilea, me invitó a tomar este cargo. El desafío era enorme, sobre todo en la situación de emergencia en que se encontraba la región, pero quise hacerlo y asumí con mucho entusiasmo, quería ayudar a esas personas que lo habían perdido todo".
Aunque Clarisa Ayala sólo había gestionado en el banco temas de vivienda social de constructoras, a través de subsidios, se sintió preparada para ser Seremi de Vivienda. "Sentí la fuerza para hacerlo, tengo convicción. Además, este es un trabajo que tiene un gran sentido porque va en beneficio de otras personas y eso es una recompensa para el espíritu".
A UN AÑO
El 2010 fue un año intenso para Clarisa, ya que pasó muy rápido, se trabajó con emergencia, con un equipo humano nuevo y que tuvo que afiatarse en poco tiempo. Entre reuniones y viajes, recorriendo zonas afectadas y gestionando el desarrollo de los primeros proyectos de contingencia, Clarisa hace una evaluación, después de haber cumplido un año en el cargo. "Hemos focalizado nuestro trabajo en zonas afectadas como Licantén, Vichuquén, Constitución y Peyuhue. En estas dos últimas localidades tenemos cuatrocientas familias. Por eso, el objetivo es entregar, para el 2012, las viviendas definitivas para dieciséis aldeas, en toda la región".
¿Cómo te has sentido en el cargo?
Estoy muy contenta por el aporte que hemos hecho. Tengo muchas motivaciones y me gusta, porque nuestros logros van en directo beneficio de las personas. Esa es mi recompensa, y lo que me repone ante el cansancio. Cuando llegue el día que me vaya estaré tremendamente satisfecha por haber ayudado y haber trabajado con pasión.
¿Cómo ha sido este proceso de reconstrucción?
Ha sido una reconstrucción eficiente en resultados, considerando la magnitud y el número de personas afectadas. Hay que tener en cuenta que tuvimos sesenta y cinco mil damnificados, aproximadamente, en toda la región. De esa cifra, veinte mil son viviendas para reparar, otras veinte mil se están reconstruyendo en el mismo sitio y el resto para construir viviendas nuevas. Es un tremendo desafío, pero lo fundamental para nosotros es que la reconstrucción sea humanizada. Esto significa que nuestro equipo ha conocido los lugares, la realidad de la gente; ha visto las necesidades prioritarias y, a partir de todo eso, orienta en las soluciones. Las personas son las que finalmente deciden. Ese fue el objetivo de la Feria Inmobiliaria que realizó el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, en Talca: que la población damnificada conociera las casas a escala real, que se informara, que se instruyera de todas las alternativas habitacionales y que decidiera. Además, queremos reconstruir mejor, con más áreas verdes, con más seguridad.
¿Cómo evalúas la gestión del gobierno de Sebastián Piñera?
Aquí se han puesto todas las capacidades de gestión. Se ha trabajado con esfuerzo y eficiencia. Pero la reconstrucción siempre está sujeta a crítica, sobre todo por la urgencia. Hasta ahora tenemos la mitad de los subsidios de reconstrucción entregados. Hay cuatro mil casas que se están reparando y otras cuatro mil viviendas en construcción, en sitios residentes y en conjuntos habitacionales nuevos. Se está trabajando dentro de los plazos.
PLAZOS Y DESAFÍOS
Por estos días existe un total de veintidós mil seiscientos ochenta y tres mediaguas en toda la región del Maule. Sin embargo, la Seremi de Vivienda contabiliza veintitrés mil subsidios de reconstrucción a la fecha, de los cuales la mitad ya se ha entregado. Entonces ahora, la labor del Minvu en la zona es llevar a cabo, lo antes posible, la entrega de viviendas definitivas. Una tremenda meta que la Seremi Ayala asegura cumplir, y que concuerda con la tenacidad y convicción que denotan sus afirmaciones. "En los próximos treinta días entregaremos ciento cincuenta viviendas definitivas y otro porcentaje importante antes que parta el invierno. Además, entre agosto y diciembre se terminarán varios conjuntos habitacionales nuevos".
¿Qué sucede con la reconstrucción patrimonial?
Los patrimonios han sido también un tema importante, que no se ha dejado de lado. No podemos perder nuestra identidad cultural y regional por una reconstrucción rápida y sin historia. La idea es restituir lo más fidedigno posible. La intendencia cuenta con un fondo de reconstrucción para edificios emblemáticos. También hemos contado con colaboraciones de privados para diseñar los planes de localidades como Chanco, Nirivilo y Vichuquén. Hay un equipo patrimonial de arquitectos e ingenieros que, con lentitud, están buscando recursos para algunos proyectos, como es el caso de Sauzal. Pero esta labor tiene varias etapas. Ahora se están presentando los diseños de reparación de Vichuquén y Sauzal a Monumentos Nacionales, y después que esta instancia los apruebe, se otorga un subsidio de quinientos ochenta unidades de fomento. Adicional a esto, se entrega el subsidio patrimonial que son doscientas unidades de fomento.
¿En qué situación están los planes reguladores?
Estamos trabajando fuertemente en los planes, sobre todo de Constitución, Talca y Curicó. El objetivo es empezar a materializar esto en cuatro años más. Existe una comuna que ya está actualizada, que es Cauquenes. En el resto, se está analizando los informes de riesgos y los estudios antisísmicos que realiza el ministerio, y que luego, las municipalidades aprueban. Los planes de Talca, Curicó, Linares, San Javier y San Clemente están más avanzados en sus trámites y se están respondiendo algunas observaciones. También hemos contratado consultores que están diseñando planes de renovación urbana, planes maestros en menor escala, para Nirivilo, Empedrado, Molina, Panimávida, Parral y Chanco.
En cuanto a los plazos fijados para la reconstrucción, ¿se han cumplido? ¿Qué está pendiente?
Nosotros estamos dentro del plazo que nos pusimos como meta para este año. Lo pendiente es que de aquí a diciembre se deben entregar todos los subsidios de reconstrucción. Nuestras aldeas deben desaparecer en julio de 2012, y a fines de 2013 tener casi la totalidad de las viviendas reparadas.
¿Algún desafío personal?
Mi desafío es que cuando yo deje este cargo, que puede ser en cualquier momento, me vaya satisfecha y tranquila por haber realizado un trabajo comprometido, honesto y profesional. Haber dado lo mejor de mí, ser un aporte, porque me he dedicado con pasión a esta labor y lo he disfrutado.
"En los próximos treinta días entregaremos ciento cincuenta viviendas definitivas y otro porcentaje importante antes de que parta el invierno. Además, entre agosto y diciembre se terminarán varios conjuntos habitacionales nuevos".