Porque no hay un material tan noble y cálido como la madera, porque transforma los ambientes y los vuelve acogedores, porque su calidad y durabilidad es única, y porque con ella se crean muebles para toda la vida, y puede reutilizarse una y otra vez, es que Susana Torey y su hija Francisca del Solar, se unieron para revivir ese estilo tradicional y clásico que proporciona la madera nativa.
Por María José Pescador D. Fotografía Danny Bolívar U.
Entre tanto boom por el vintage, el retro, el pop art, el minimalismo, el kitsch y tantos otros estilos existentes en decoración interior, la madera en su estado puro, y trabajada para muebles tradicionales, ha quedado un poco atrás. Pero Susana creció en un ambiente en donde la decoración estaba primordialmente compuesta por muebles de madera de estilo colonial. Con un gusto bien marcado fue que al armar su propia casa quiso una mesa de centro hecha con una puerta de demolición. “Estuve mucho tiempo buscando, vi hartas cosas, hasta que en un viaje a Rapel, a la orilla de la carretera, encontré unos muebles de madera impresionantes. Y estaba la mesa que andaba buscando, con una puerta de demolición y bases de roble. “Eran unos muebles de valor súper conveniente, y eran hechos por unos artesanos. Así que decidimos hablar con ellos para representarlos en forma exclusiva y que hiciesen los muebles que nosotras diseñábamos”, cuenta Susana.
Y así fue. Se armó la empresa “Muebles de Chile” —www.mueblesdechile.cl—, a la que a poco andar se unió la hija de Susana, Francisca del Solar, con el fin de tener una sede en Rancagua, en donde ella vive, y otra en Santiago en donde está Susana. La compañía tiene poco menos de un año y Susana cuenta que quisieron ponerle ese nombre como una manera de rememorar el verdadero estilo de los muebles de nuestro país: de madera, con diseños antiguos, coloniales. “Hechos por una materia nativa que se da mucho en el sur de Chile”, cuenta Susana.
El diseño de los muebles es buscado en antiguas casas de campo, y cuando estas son demolidas, se reciclan postigos, ventanas, puertas y todo lo que se pueda rescatar. El roble, además, es buscado por los artesanos que con “una manito de gato” lo dejan como nuevo. “Esa es una de las cualidades del roble, que con un lijado y encerado, queda como nuevo, como si no tuviese cien años de historia. Además de su peso y calidad”, dice Susana.
LÍNEA CLÁSICA
Dentro del catálogo de muebles tipo, que madre e hija realizan en cuanto a diseño, hay cavas, bares, mesas y sillas de comedor, muebles de terrazas, mesas de centro, alacenas, licoreros, arrimos, sillones, puertas, muebles de escritorio, buffets, baúles, biombos hechos de postigos antiguos, espejos, percheros de puerta, vitrinas y paragüeros. Todos hechos con detalles en fierro, cornisas, vidrio, minuciosos tallados, y cajoneras con manillas antiguas. Y aunque estos son los muebles más vendidos, igualmente el cliente puede mandar a hacer el diseño que quiera, ya que hasta muebles para cocina han hecho. La gracia es que si el nuevo diseño tiene buena venta posteriormente, entonces entra al catálogo de productos frecuentes.
Madre e hija llegaron al tema mobiliario sin tener nada que ver con aquello. Susana se acerca un poco más, ya que trabajó en el área de la administración hotelera y tuvo un centro de eventos al que le encantaba decorar. Pero Francisca estudió medicina veterinaria y luego educación, por lo que hoy complementa el negocio con las clases que da en el colegio La Cruz.
¿Por qué la madera?
(Susana) Porque entrega mucha calidez. Puedes tener un ambiente muy moderno, pero si instalas un mueble de madera, ya sea rústico o más actual, destaca a primera vista. Y en lugar clásico también se luce. Se ve muy bonito en todas partes, se puede quebrar cualquier tipo de decoración con, por ejemplo, un baúl de madera entre un espacio súper minimalista.
¿No están a favor del decapado, patinado, albayalde y otras técnicas de pintura que están en plena moda?
(Susana) No. A mí me gusta que la madera luzca sus vetas y tonos, a pesar de que en la antigüedad se usaba mucho la madera pintada; por lo mismo, la mayoría del roble de demolición que usamos hay que rasparlo —y en algunos se ven aún rastros de esa pintura—, con la idea de que se aprecie su antigüedad. Hoy en día la gente valora mucho la madera en su estado natural.
¿Por qué roble?
(Francisca) Porque es tradicionalmente chileno. También trabajamos en ocasiones raulí, pero es más difícil encontrarlo de demolición. No así el roble, que sí se encuentra de demolición y viene en excelente calidad y seca, algo difícil de encontrar en las maderas añosas. Además que cuenta con excelentes características.
¿Cuáles son sus características?
(Francisca) No se dobla, es dura, firme, tiene una durabilidad que puede ser para toda la vida, además de lo suave que queda el material y la resistencia a las manchas. Un mueble hecho de madera enchapada también puede ser durable, pero no tanto como el roble macizo que trabajamos nosotras.
¿De dónde sale el roble de demolición?
(Susana) De los antiguos durmientes de los trenes, de las casas antiguas de campo, de los postes de luz que antes eran de madera, de las casas de campo, esas de adobe que por ejemplo, se cayeron para el terremoto. Queda mucho roble de demolición aún, en el norte por ejemplo, todavía no se han demolido las salitreras…
DENTRO DE LOS PRIMEROS
Para estas mujeres es un orgullo estar siempre entre los primeros cinco datos cuando uno escribe la frase “muebles de madera”, en google. El éxito ha sido avasallador. Incluso ante la cantidad de tiendas que ofrecen distintos tipos de muebles en madera, la calidad que ofrecen madre e hija resalta a la vista: el grosor y, por lo mismo, el peso de cada pieza es por lo menos tres veces más que el de un mueble normal, lo mismo cuando se habla de su grosor. O por lo menos así se ve en casa de Francisca, en donde resalta a la vista cuál es el mobiliario hecho por ellas, y cuál ha sido comprado en otro lugar.
¿Quiénes compran estos tipos de muebles?
(Francisca) Jóvenes recién casados y que tienen gusto clásico o tradicional. U otros que tienen gusto más moderno, ya que también tenemos una opción que proyecta líneas más rectas, sin perder obviamente la calidad. Además, las sillas de un comedor se pueden tapizar en cuero blanco y así todo el conjunto se ve más actual.
¿Lo clásico o tradicional está siendo olvidado?
(Susana) Es un estilo que nunca va a ser olvidado. Puede haber otras modas, pero todo regresa y lo tradicional siempre se mantiene. Además estos son muebles que no pierden su valor económico, ya que con una simple mantención o renovación vuelven a estar como nuevos.
¿Muebles personalizados que se adaptan al cliente?
(Susana) Nosotras trabajamos de manera personalizada, con el fin de que cada pieza tenga personalidad. Hacemos los muebles a la medida y eso es súper valorable porque en el mercado encuentras muebles de medidas estándares y que, por lo mismo, no les sirven para el lugar que tienen pensado. La gracia de Muebles de Chile es que el mueble se adapta a las necesidades del cliente y no al revés.
“Me gusta que la madera luzca sus vetas y tonos, a pesar de que en la antigüedad se usaba mucho la madera pintada; por lo mismo, la mayoría del roble de demolición que usamos hay que rasparlo —y en algunos se ve aún rastros de esa pintura—, con la idea de que se aprecie su antigüedad”