La motivación de un grupo de profesionales jóvenes que quisieron aportar y colaborar en el desarrollo de la región del Maule, fue el motor que impulsó el nacimiento de esta ONG, hace siete años. Con estudios, proyectos e investigaciones multidisciplinarias, Surmaule ha apoyado a la sociedad civil en educación y capacitación para mejorar las oportunidades, promover procesos de cambios y acortar la brecha entre ciudadanos y Estado. Su misión: construir una sociedad más justa.
Por María Paz Macaya O. / fotografía Javier Gutiérrez A.
El objetivo de esta organización no gubernamental del Maule es trabajar por las comunidades, hacer transformaciones sociales, desde la participación. No con una ayuda paternalista o asistencialista. La idea es dar herramientas, capacitación y educación para que las personas o determinados grupos surjan, mejoren y se beneficien en su localidad, en su trabajo y en su calidad de vida.
Con estos ideales y principios se formó este equipo de profesionales que, en el año dos mil cinco, decidieron formar esta institución y se constituyeron de manera más formal. Muchos de estos integrantes —sicólogos, antropólogos, sociólogos y trabajadores sociales, entre otros— tenían experiencia en proyectos e investigaciones sociales. Además, todos eran originarios de la región y compartían las ganas de aportar, cada cual en su especialidad, para el desarrollo del Maule.
Stefano Micheletti es el director ejecutivo de esta ONG, quien conversó con Tell Magazine para contarnos sobre cómo se formó Surmaule y cuáles son sus valores y objetivos. Lo primero que Micheletti nos deja en claro, es la manera en que esta ONG trabaja y colabora en los procesos sociales. “Lo que pretendemos es entregar herramientas y conocimientos para que las personas sean los actores de las transformaciones sociales”.
Surmaule se caracteriza por ser una agrupación regional e independiente, que no recibe ayuda estatal y de ninguna institución privada. Sin embargo, esta ONG sí se vincula con instituciones como universidades, centros de investigación, municipalidades e, incluso, en algunas ocasiones, puede trabajar en conjunto con el Estado, pero solo para apoyar o coordinar, en conjunto, acciones de colaboración social.
EDUCANDO LÍDERES DE CIUDAD
Stefano Micheletti es italiano, ingeniero forestal y hace cuatro años vino a Chile para realizar un magíster en Cooperación para el Desarrollo y Responsabilidad Social y Ambiental. Aunque ya había venido antes, y le gustó nuestro país, nunca pensó que se quedaría a trabajar en algo que le apasiona tanto como es la investigación y la ejecución de proyectos para la ayuda y el desarrollo social. “El director ejecutivo de esa época me invitó a participar para coordinar un proyecto de Surmaule sobre el nivel de asociatividad de una zona específica de la región. Además, el tema yo lo venía estudiando de antes por interés personal. Me pareció interesante y comencé a trabajar para este estudio en febrero de 2010, y en octubre del año siguiente me propusieron el cargo de director”.
Esta ONG maulina tiene cuatro grandes áreas de trabajo, en que se centran sus estudios e iniciativas: el área comunitaria, el área de formación (ya sea educación formal y no formal), articulaciones de actores y redes, y el área de investigación. Sin embargo, como toda institución, Surmaule también ha tenido algunos cambios en su quehacer investigativo. “En una primera etapa, Surmaule se centró en proyectos más productivos, en el ámbito laboral y económico de localidades y determinados sectores, como es el apoyo a microempresarios, campesinos y artesanos. Pero, paulatinamente, las acciones se orientaron a la capacitación y a la educación formal y no formal”. Dentro del área de formación y de la educación no formal, una iniciativa interesante de esta organización ha sido la creación de una “Escuela de Líderes de Ciudad”, con el objetivo de formar ciudadanos participativos, informados y conscientes, que trabajen por su comunidad.
¿Por qué decidiste quedarte en Chile y asumir como director ejecutivo de Surmaule?
Decidí quedarme y asumir esto porque me parece muy interesante el proyecto, como un aporte para la sociedad chilena, ya que tiene muchos contenidos sociopolíticos de cambio y transformación social. Nosotros aspiramos a lograr un modelo económico y un sistema político justo, donde las estrategias de desarrollo de los territorios consideren el fortalecimiento de sus capacidades endógenas y faciliten la conformación de comunidades autosustentables y la autogestión comunitaria. Y donde la política sea un espacio cotidiano y transversal. Por eso enfrenté el desafío y por eso estoy aquí.
¿En qué consiste esta escuela de líderes (ELCI)?
Es un programa de formación para la acción ciudadana, que se realiza en Talca, desde el año 2003, que se propone renovar y generar liderazgos sociales para incidir, con voz propia, en los procesos de cambio y desarrollo de la ciudad. Esta actividad se desarrolla en conjunto con SUR Corporación de Estudios Sociales y Educación y EED de Alemania. En los últimos años, la ELCI se ha venido consolidando en Talca como un actor institucional relevante y como espacio de formación ciudadana. Durante este tiempo se han formado más de doscientos cincuenta líderes y dirigentes, a quienes hemos acompañado en su accionar en los distintos ámbitos, sobre todo los que están relacionados con las transformaciones y problemas que experimenta la ciudad. Por ejemplo, formar dirigentes vecinales para gestionar trámites de reconstrucción para su barrio, informar y canalizar las necesidades de sus vecinos para plantearlas a una determinada institución.
¿A qué sectores de la población están destinados los proyectos de ONG Surmaule?
En general trabajamos a nivel comunitario, y tenemos áreas muy transversales de investigación. No estamos dedicados a los sectores más vulnerables de la población, pero sí hemos puesto en marcha iniciativas destinadas a grupos marginales de la sociedad, que tienen necesidades que nosotros acogemos y canalizamos.
RECONSTRUCCIÓN CON IDENTIDAD
Uno de los ideales de Surmaule es acortar la brecha entre la sociedad civil y los organismos del Estado, un espacio presente hoy en día que genera problemas de comunicación y provoca la elección y ejecución de políticas públicas que, a veces, no son las más adecuadas para una determinada localidad o territorio. La idea es fortalecer el ejercicio ciudadano y su incidencia en las decisiones de políticas públicas. “La esencia de nuestra labor es la vinculación directa con distintos actores sociales para promover procesos de cambio y desarrollo social desde los territorios”.
Surmaule ha ayudado a muchas comunidades vecinales y barrios, sobre todo después del terremoto. De hecho, gestionaron un proyecto, en conjunto con Nesst —una organización internacional de varias empresas sociales que colaboran por el desarrollo sustentable— para la recuperación productiva de las zonas afectadas por el terremoto, específicamente para el Mercado Central de Talca. “La propuesta es contribuir a la reactivación económica de este grupo, mejorando las condiciones de las capacidades sociales y empresariales de los locatarios. Por eso contempla la realización de talleres, acompañamiento y seguimiento”.
¿Cómo ha sido el proceso de reconstrucción en el Maule?
Creo que este proceso falla en su concepción, porque el Estado se repliega y no se crea una institución específica que regule todas estas acciones. En el terremoto del treinta y nueve, en Chile se crearon instituciones como la CORFO, que en cierta forma regulaba las gestiones. Otro problema que veo es que a los damnificados les restablecieron sus casas en zonas periféricas de las ciudades. Esto genera que las personas pierdan el capital social —redes, negocios, amistades, etc.— que tenían en sus barrios, lo que ha provocado que, poco a poco, desde antes del terremoto, se esté construyendo una ciudad segregada, donde se pierde la identidad de los barrios. En el caso de Talca, los quince barrios antiguos y fundacionales se han perdido, no se han renovado. En esos sectores céntricos vivía gente de todos los estratos. En cambio, hoy las poblaciones se han ido, porque son ubicadas en los suburbios, alejando a la gente que no tiene tantos recursos de los centros urbanos donde se abastecen, acceden a servicios y comercio y donde tienen sus fuentes de trabajo.
¿Cómo evalúas a la sociedad chilena?
Haciendo un primer diagnóstico, pienso que existe una tremenda brecha entre el Estado y la ciudadanía. Esto provoca que las instituciones gubernamentales no tengan conocimiento de la realidad. Por eso, la idea nuestra es ocupar ese lugar, fortalecer a las comunidades, entregar formación, apoyar en las fases de emergencia e intervenir. Pero la sociedad civil se representa por sí misma, nosotros solo trabajamos con los diferentes actores sociales y con sus expresiones, los apoyamos donde el mercado y el Estado no lo hacen.
¿Cómo detectan y deciden dónde y a quiénes ayudar?
Surge espontáneamente, identificamos algún sector o localidad, ya sea por contingencia, investigación o diagnóstico participativo. También se inscriben o postulan a través de licitaciones públicas. Tratamos siempre de adecuarnos al lugar y a sus habitantes, dentro del marco de la propuesta, implementamos acciones, respetando la identidad de las personas y otorgando participación. Además, entendemos que es un espacio laboral y de diálogo, y por eso respetamos a los profesionales que apoyan ciertas actividades.
¿Cómo se financia esta ONG?
Somos una organización sin fines de lucro. Nos financiamos solo a través de proyectos que nos adjudicamos, ya sea por licitación pública o por colaboración internacional. Pero no descartamos, en el futuro, colaborar con ciertas actividades empresariales de desarrollo social sustentable —ya sea RSE o ley de donaciones—, donde haya una propuesta que se enmarca dentro de nuestros lineamientos.
¿Qué objetivo a largo plazo se han propuesto?
Queremos consolidarnos como organización de carácter regional, estar presentes en la comunidad y empujar temáticas como la descentralización, la ruralidad, la economía solidaria y muchas otras propuestas que promuevan una sociedad más justa, participativa e igualitaria. Otro objetivo importante que tenemos para este año es posicionarnos como ATE, una figura de Asistencia Técnica Educativa en el ámbito de la educación formal, para trabajar temáticas relacionadas con convivencia escolar y liderazgo, desde la perspectiva de los derechos.
“Nosotros no creemos en una ayuda paternalista o asistencialista, la idea es entregar herramientas y conocimientos para que las personas sean los propios actores de las transformaciones sociales”.