Tiene las canchas de nieve virgen más grandes de Sudamérica, que lo hacen estar entre los hospedajes más cotizados del mundo. Y es que está inserto en plena cordillera, con un paisaje imponente e instalaciones de lujo; los amantes de la adrenalina, tienen la posibilidad de subirse a un helicóptero y esquiar donde nunca antes nadie lo ha hecho.
Por María José Pescador D. Fotografías: José Luis Zalazar A. y gentileza de Noi Hotels.
A dos horas por tierra desde Santiago, treinta minutos en helicóptero, y poco más de una hora desde Rancagua, se encuentra este espectáculo del turismo nacional e internacional. Inserto entre las montañas de la Cordillera de los Andes, cercano a la comuna de Machalí, a pasos del pueblo típico y pintoresco de Coya, está Puma Lodge. El nombre se refiere a los pumas que suelen andar libremente por la cordillera de nuestro país, y a la atención personalizada, comodidad y tamaño del hotel, que no es boutique, es Lodge, más pequeño, con la intención de proveer un servicio de primera calidad.
Por fuera, la arquitectura es la de un refugio de alta montaña; por dentro, la madera es el material que rodea por completo suelos, paredes y techos. Al entrar, primero la recepción, más allá la sala de juegos con mesas de cartas y una de pool. Además de un gran plasma, sillones y mesas tipo bar. Un gran living o salón, con una chimenea con campana de fierro en medio del lugar. Los techos altísimos. La imponente cordillera nevada pareciera adentrarse en el lodge gracias a sus enormes ventanales, que hacen que uno se sienta en el exterior, conviviendo con la majestuosidad de nuestra gran cordillera.
Más allá la biblioteca: una cómoda e iluminada sala pequeña, especialmente ideada para la lectura. Cuenta con libros especializados en el tema esquí, revistas y otros. La decoración de todo el lugar es más bien autóctona, con mantas a telar, murales hechos con lanas, utensilios mapuches, canastos y colores tierra para los tapices de los sofás. A un lado de la biblioteca está la escalera que baja hacia los comedores, en donde destaca una gran vinoteca, otra chimenea revestida en piedra, la gran terraza en donde está la piscina de verano y, más allá, el quincho, para quienes quieran pedir un gran asado, con cordero al palo incluido.
La comida, gourmet: pulpo en salsa de aceitunas, ensaladas con ostiones, camarones y exquisitos aderezos, atún de la Isla de Pascua, en fin, una cocina dirigida para toda la cadena de Noi Hotels, por el reconocido chef Matías Palomo, creador del restaurante Zucalde en Santiago, cuya especialidad es la comida de tipo “molecular”. ¡Una delicia!
Más allá de los comedores, y por un pasillo en donde la madera brilla, está el Spa “Los Cipreses” con todo tipo de masajes y servicios especiales para recuperarse del deporte extremo: dos baños de vapor, dos saunas, y en la terraza de este lugar hay tres exquisitas tinas calientes o “Hot Tube”. Desde aquí se ven las estrellas, se siente el frío cordillerano, mientras el agradable calor del agua provee un ambiente calmo, de absoluto relajo.
EL PASEO
El lugar cuenta con veinticuatro habitaciones, repartidas en sus dos pisos. Además de gimnasio, un departamento para seis personas full equipado, dos salas de reuniones, una sala multifuncional, una tienda de esquí con marcas exclusivas, una sala de degustación, “El Catador”, con una completa cava con los mejores vinos de Chile. El terreno posee más de tres mil kilómetros cuadrados y el hotel tiene una construcción de cinco mil metros cuadrados. Se ve pequeño, pero solo porque el turista no llega a conocer el otro extremo del lugar, en donde existe un área de departamentos para el alojamiento de los chefs, del equipo de trekking, del barman, de la gente de limpieza, de los instructores, en fin, de quienes trabajan y dan vida a los distintos servicios del hotel. Ellos viven aquí. Todos proporcionan una atención de nota siete, agradables, simpáticos y compañeros.
Aunque el foco está en el heli-esquí, durante el verano el hotel funcionó a toda máquina. Así nos cuenta José Martínez, el encargado de hacer las caminatas por el lugar. Con José, una mochila con muchas botellas de agua y dos bastones, lo primero que hicimos, como equipo Tell Rancagua, fue partir camino a la inmensidad. Caminamos una hora, para llegar al bosque de quillayes: maravilloso. La flora y la fauna están por todos lados, a pesar de la nieve y de los fríos propios de esta época. Y es que el paisaje de este lugar lo componen una serie de fenómenos volcánicos, fluviales y glaciares.
Cruzamos ríos, vimos caballos corriendo libres entremedio de la nada, jugamos con la nieve, y de vuelta quisimos subir una de las paredes del hotel que está hecha especialmente para practicar la escalada. Para los paseos cuentan con caballos que deben pedirse con tiempo, ya que proceden de Coya. También hay bicicletas.
Vale la pena este recorrido, los contrastes de colores entre el verde, el blanco, el gris de las rocas y el sonido de los riachuelos y cascadas. El río principal de la zona es el río Los Cipreses, afluente del Cachapoal. En estos lugares se puede practicar pesca con mosca de truchas e, incluso, gracias a los helicópteros se puede subir a la laguna Agua de la Vida, y más arriba se puede apreciar glaciares y lagunas vírgenes.
De esta manera, Puma Lodge ofrece un montón de actividades tanto para los amantes del heli-esquí, como de los fanáticos de la naturaleza y la vida outdoor. La invitación está hecha; por tierra es necesario una camioneta 2x2 o 4x4; por aire, reservar con anticipación para preparar la salida desde Santiago a esta maravilla de nuestro Chile.
NUESTRO DATO
www.pumalodge.cl
“El lugar cuenta con veinticuatro habitaciones, repartidas en sus dos pisos. Además de gimnasio, un departamento para seis personas full equipado, dos salas de reuniones, una sala multifuncional, una tienda de esquí con marcas exclusivas, una sala de degustación, “El Catador”, con una completa cava con los mejores vinos de Chile”.