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EDICIÓN | Julio 2012

Potencia Acuática

Javier Vásquez, nadador
Potencia Acuática

Con proyecciones para los juegos Odesur de 2014 y para los olímpicos de 2016, este deportista talquino nada por su región desde los ocho años de edad. Con mucho esfuerzo y disciplina quiere bracear cada vez más rápido, bajar su tiempo y ganar muchas medallas para su país. Su objetivo es llegar muy lejos, por eso, gracias a su talento, este veloz maulino es una gran promesa para el futuro.
 

Por María Paz Macaya O. / fotografía Javier Gutiérrez A.

 

Por María Paz Macaya O. / fotografía Javier Gutiérrez A.
 

A los seis años de edad aprendió a nadar. Su tía le aconsejó que practicara algún deporte, especialmente natación, porque así crecería más, ya que el doctor, en ese entonces, consideró que Javier se estaba desarrollando más lento que lo normal. Cuando llevaba solo dos meses nadando, su profesor lo invitó a una competencia escolar en la Universidad Católica del Maule (UCM), donde tuvo una excelente participación que no pasó inadvertida. En ese tiempo era un principiante de esta disciplina que no dominaba todavía la técnica, pero tenía lo esencial: velocidad y destreza. Por eso su instructor quedó muy entusiasmado con este talentoso niño que recién nadaba, y lo invitó a seguir preparándose.

“Mi primer profesor fue Javier González, un gran entrenador talquino. Él me motivó a seguir nadando. En esa época, yo sabía solo lo básico, llevaba poco tiempo y, además, era muy chico. Entrenando y con la ayuda de Javier, mejoré mi técnica”. Sin darse cuenta, Vásquez tomó confianza, agarró velocidad y con solo ocho años de edad empezó a competir en nacionales, comenzó a nivelarse en estilo libre, y esto le permitió ganar varias medallas.

Poco a poco, Javier Vásquez (16) empezó a participar en torneos nacionales, y con el tiempo se multiplicaron los viajes. “A los nueve años tuve mi primera competencia fuera del país, en San Juan, Argentina. Fue una tremenda experiencia, porque era la primera vez que nos enfrentábamos a nuestros iguales, de otro país. Además, competíamos con los mejores, de nuestra región, del Club NATAL (Club de Natación Talca) y de la UCM. Esa vez gané tres pruebas de cuatro y saqué medalla de oro. Estaba con mi papá y mi hermano, fue una gran alegría”.

En su familia no hay nadie que se haya inclinado tanto por el deporte. Por eso tal vez lo de Vásquez es innato, una pasión que él descubrió por los azares del destino, y que nunca más abandonó. Esa es la explicación a tanto sacrificio y trabajo constante para lograr su único objetivo: nadar, cada vez mejor y más rápido.

TODO EL APOYO

Nadar le fascina, eso lo tiene muy claro, y aunque dedicarse a este deporte fue una opción personal, reconoce que no ha sido fácil. El apoyo de su familia y de su entrenador ha sido esencial para lograr perseverancia, permanencia y ambicionar mejores resultados. Por eso, en los momentos de desánimo o de dificultades, Javier sabe que cuenta con su mejor amigo de trabajo, su profesor y sus seres más queridos. “Javier González fue mi entrenador en una primera etapa. Él fue el que me crió en esto, me guió y me orientó. Estoy muy agradecido porque ha sido una excelente persona conmigo y con mi familia. Me llevaba al kinesiólogo si sufría alguna lesión, a veces me iba a dejar a mi casa, cuando salíamos tarde. Para mí fue y es más que un entrenador. Ahora mi maestro es Ricardo, su hermano, que también es un tremendo profesional que nos exige, nos motiva y nos anima cuando lo necesitamos”.

¿Qué estilo de nado prefieres?
En mi primer campeonato nacional que fue la Copa Soprole, el 2005, gané el primer lugar en cincuenta metros libres (Crol), y me gustó. Pero después, con el tiempo, me empezó a ir bien en mariposa, tuve buenos resultados y me afiancé. Sin embargo, me sigue gustando nadar las pruebas de cincuenta y cien metros libres.

¿Por qué tu éxito?
Por varios factores. Primero, creo que el físico es un factor importante en este deporte. Tengo las piernas cortas en comparación con mi tronco que es muy largo. Mido un metro ochenta y tengo un buen rendimiento físico. Otro elemento importante es la disciplina y la perseverancia; el talento puro no existe sin el esfuerzo y la constancia. Y un factor determinante es el apoyo de tu familia que te ayuda de diversas formas, con el financiamiento, con buscar auspiciadores, con el colegio, pero sobre todo te ayuda en lo emocional. Y esa estabilidad es esencial para un buen rendimiento.

¿Qué pasa con tus emociones cuando estás desanimado por alguna razón o cuándo te ha ido mal?
Mis emociones las traspaso nadando, ahí me desahogo; mientras nado pienso muchas cosas y a veces me tranquilizo. Pero si estoy muy molesto se me nota en el rendimiento y no entreno bien, es inevitable. Con el tiempo, y ahora que estoy más grande, me he dado cuenta de que uno no siempre puede ganar y cuando no te va bien, es bueno replantearse algunas cosas y eso sirve para motivarse de nuevo.

¿En qué momento la natación se convierte en tu primera opción y decides dedicarte profesionalmente?
Cuando llevaba algunos años nadando y compitiendo con buenos resultados, ir a entrenar se convirtió en un hábito, en una responsabilidad, es como ir al colegio. Sabes que tienes que cumplir, pero la diferencia es que te motiva, que te gusta. Me iba bien en los torneos, nadaba en los sudamericanos escolares, peleaba en las finales y varias veces gané. En ese momento, entre el 2008 y el 2009, tomé la decisión de entrenar en serio, si quería estar al nivel de los nadadores sudamericanos. Pensé que me iba bien, pero si me dedicaba por completo, me iría aún mejor. Entonces, quise dejar el colegio.

¿Y qué pasó, por qué lo dejaste finalmente?
Fue difícil, pero sentía que tenía que elegir. En el sudamericano de natación, el 2011, en Lima, obtuve una excelente marca de dos minutos nueve segundos en doscientos metros mariposa, medalla de plata y un nuevo record nacional. Estaba en segundo medio, tenía mucho estudio y el Colegio Los Andes siempre me dio facilidades, sobre todo cuando viajaba a competir. Pero no estaba rindiendo al máximo en ninguno de los dos lados. Además, quería clasificar a Guadalajara, mi entrenador me exigía mucho y justo tuve algunas lesiones. Hablé con mi mamá y le dije que quería saber qué otra ayuda me daba el colegio, porque tal vez sería mejor dejarlo. Yo quería dedicarme ciento por ciento a nadar. La directora me escuchó y me dijo que estaba dispuesta a ayudarme, entonces me permitió dar exámenes libres, sin exigirme tanta asistencia. Por eso estoy muy agradecido de mi colegio porque siento que confió en mí. Ahora puedo seguir estudiando y entrenar tiempo completo.

META OLÍMPICA

Con veinticuatro récords nacionales y uno internacional, elegido mejor deportista en la región y mejor marca técnica en varios torneos, Vásquez se afianza cada vez más en esta carrera deportiva y profesional. Los logros, su talento y su disciplina de trabajo motivaron a Javier a proyectarse con metas cada vez más altas. Actualmente, este joven junto a otros cuatro nadadores de Talca y al entrenador, Ricardo González, integran la selección chilena preolímpica de esta disciplina, los cuales están trabajando en un proyecto a largo plazo con miras a los Juegos Odesur 2014 y a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

¿Cómo es tu entrenamiento?
Entreno seis horas diarias, desde las siete a las nueve de la mañana y después de las tres y media hasta las seis de la tarde en la piscina. Todos los días, tengo una rutina de una hora y media en el gimnasio. Y el escaso tiempo libre lo dejo para descansar, estar con la familia y estudiar.

¿Tienes apoyo financiero de alguna institución?
Gracias a mis papás pude financiar mis primeros viajes. Después, llegué a la Asociación de Talca que tiene muy pocos recursos, y por ende la ayuda es escasa. La federación, por su parte, nunca nos ha ayudado mucho, yo siempre he tenido que comprarme todo lo que necesito, incluso los trajes de baños para las competencias. En el último tiempo, la federación ha financiado algo más, ayudando en algunos campeonatos de mayor costo, y solo a los mejores. Pero gracias a mis papás siempre he podido participar en todo, ellos me han conseguido auspicios, o se las ingenian de alguna forma para juntar lo que necesito.

¿Cómo te autodefines?
Como un deportista maduro, responsable, serio y correcto en lo que hago y en la vida. Creo que muchas de estas cualidades las he aprendido, he podido seguir un camino de esfuerzo, pero con grandes logros y éxito.

¿Cuál es tú próxima meta?
El objetivo final de este año es hacer un entrenamiento de alto rendimiento de exigencia, para el clasificatorio —nacional— que se realizará en diciembre. Quiero bajar mis tiempos y sacar marcas para el sudamericano del próximo año, en Chile, y el mundial de natación, en Marruecos, el 2013.

¿Metas a largo plazo?
Tener un excelente desempeño y mantenerlo porque quiero llegar a los Olímpicos de Río, en el 2016.

“Cuando ya llevaba algunos años nadando y compitiendo con buenos resultados, ir a entrenar se convirtió en un hábito, en una responsabilidad, es como ir al colegio. Sabes que tienes que cumplir, pero la diferencia es que te motiva, que te gusta”.

 

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