Son un conjunto de nueve casas blancas que tienen el privilegio de tener no solo amplias zonas verdes en común, sino también el poder disfrutar de un trozo del río Elqui. Aquí la naturaleza se desborda en generosidad y sus habitantes pueden partir el día con los cantos de pájaros y acabar la noche contemplando una bóveda estrellada. Es la mezcla perfecta entre el encanto de lo rural con las comodidades de la ciudad, una vivienda que invita simplemente a disfrutar de los sentidos de la naturaleza.
Por Laura Valdés P/ fotografía Patricio Salfate T.
Un descubrimiento. Así podemos señalar el haber encontrado este condominio en pleno Pisco de Elqui. Sin carteles, sin anuncios, sin publicidad. Es lo que pretenden además sus promotores, quienes idearon hace dos años un proyecto de nueve casas aisladas con un diseño especial. “Queremos que quienes lleguen aquí sean personas que se enamoren del lugar”, señala Mauricio Flores, gestor de “Casas del Valle”.
Y el lugar es para enamorarse. Bajando por unas de las calles del pueblo en dirección al río uno se encuentra con un portón de madera que, al abrirse, muestra varios árboles. En medio de la frondosa vegetación se pueden apreciar unas sencillas casas blancas con marcos de madera, y terrazas con piedras. Un poco más allá se escucha el agua corriendo por el río y al frente se eleva un cerro con varios colores contrastantes, como es habitual hallar en esta parte del Valle.
Hay sol. La temperatura de veintidós grados contrasta con el día nublado y los apenas trece grados que dejamos en La Serena. Caminamos hacia la casa de Mauricio y su familia, que llegaron buscando un terreno para construirse una vivienda y al final terminaron cediendo doce mil metros cuadrados del espacio para dedicarse a este proyecto de construir un condominio.
¿Cómo surge la idea de hacer este proyecto?
Siempre hemos estado enamorados del Valle de Montaña, como le decimos a esta parte que empieza de Paihuano hacia arriba. Y soñábamos con tener una casa. Pero nos dimos cuenta de que era complejo, porque eso significaba varios ítems que en la práctica le quitaban romanticismo a nuestra idea, como es la mantención de una parcela, ver la seguridad, que la naturaleza de alguna manera se te viene encima… te sientes un poco vulnerable. Mucha gente ha comprado un terreno y, al final, tiene que dejar a una familia en el lugar para que la cuide. Y se pierde todo el concepto que quisiste darle.
Entonces…
Nuestra idea era llegar a disfrutar del lugar, no a trabajar. De esa reflexión, surgió la idea del condominio. Habitar un lugar con el suficiente espacio para uno y, además, que fuera seguro. Lo otro es un tema de economía, porque además compartes gastos para los asuntos prácticos y puedes invertir en aquello que te gusta, como es el paisajismo, creando espacios mágicos, y hacer puentes.
En esta primera etapa hay nueve casas. No hay publicidad, prácticamente, porque parten del supuesto que si este sitio los estaba esperando, las casas también están esperando a sus futuros dueños. “Queremos que se produzca un enamoramiento, un encantamiento de la persona con el lugar. Y así ha sido con las casas que se han comprado”.
Las viviendas están emplazadas en un terreno de mil metros cada una. Y comparten áreas verdes comunes y el borde río. A la estructura firme de cemento, se conjugan ventanas cuyos marcos son de raulí, terrazas de piedra, pisos de coihue y vanitorios hechos con raíz de teca.
CONEXIÓN
El interior de las casas tiene un juego que combina los materiales dándole un sello acogedor. La geometría es simple y los espacios interiores son luminosos. El juego de las amplias ventanas permite conectarse con el exterior, por lo que Mauricio las llama “ventanas contemplativas”.
En este proyecto él y su familia le han puesto ganas y corazón. “Esto para nosotros no es un negocio, vamos pensando en él a medida que lo vamos construyendo: lo protegemos, porque sentimos que es nuestro también. Este lugar nos ha fascinado porque existe una relación más dinámica. Aquí los elementos están presentes, el agua del río, el cielo, la luna, las estrellas, la naturaleza… es un todo”.
Se nota que les gusta este proyecto…
Es que es un trabajo de artesanía. Piensa que cada casa tiene una orientación particular y no está hecha al azar. Se busca su orientación, qué luz le va a llegar, qué se podrá observar desde determinado ángulo. Hasta se han respetado los árboles, incorporándolos, en algunos casos, a la misma arquitectura. Uno no se cansa, al contrario, cada día se fascina más con todo lo que hay que hacer.
¿Cuánto cuestan las casas?
Bordean las cuatro mil trescientas UF. Son como unos cien millones de pesos. Pero tienes que considerar que se da un terreno de mil metros cuadrados más la casa completa, con todas sus terminaciones, los pisos, cocina, closets de obra, baño. Está para entregar llave en mano. También tienes las terrazas, y un once por ciento promedio de derecho sobre el terreno, más los derechos sobre el río, las áreas verdes y el cerro.
Las comodidades de la ciudad pero en el Valle…
Exacto. Las parcelas tienen agua, tienes cable, tienes la posibilidad de conectarte con la ciudad. Hay mucha gente que está trabajando desde acá. Los arquitectos que están dirigiendo las construcciones, todos andan con sus notebooks. Tenemos internet. El taco de una hora en Santiago del trabajo hacia la casa, aquí se transforma en un paseo. Porque de aquí a La Serena tardamos una hora y quince minutos en llegar.
¿Qué otras ventajas?
El río. Ya en Pisco Elqui no puedes conseguir terrenos donde circule el río. Además, el entorno es privilegiado. El clima también. Hay una tranquilidad especial, escuchas el sonido de los pájaros en las mañanas, los grillos en la noche, tienes la luna y estrellas de compañía por la noche…
Mauricio, María Eugenia y sus hijos hablan entre sí. Son ventajas innumerables las que pueden encontrar cada uno al lugar. Un proyecto que cautiva y fascina y que está esperando recibir a aquellas personas que sientan un flechazo por él, sin mayor publicidad que dejar que las cosas sucedan para que exista esa conexión especial entre la casa y su futuro ocupante.
“Cada casa tiene una orientación particular y no está hecha al azar. Se busca su orientación, qué luz le va a llegar, qué se podrá observar desde determinado ángulo”.