“En la región estamos siendo beneficiados con el veinticinco por ciento de todos los clubes o academias científicas que EXPLORA CONICYT financia en el país… y estamos alcanzando a unos cuarenta y cinco mil niños y niñas anualmente. Sin duda, un resultado alentador; sin embargo, aún debemos potenciar una mayor articulación entre las distintas instancias relacionadas con ciencia y tecnología”.
¿Cuántos de nosotros conocemos los proyectos de investigación científica que se desarrollan en nuestra región? Muchos especialistas en comunicación pública describen una brecha creciente entre la ciencia y la gente común. Los centros de investigación tienden a ser cerrados, y mucho del conocimiento generado en ellos es desconocido por el ciudadano común. El famoso astrofísico Stephen W. Hawking, muy conocido por su teoría de los agujeros negros, comentó: “… en una sociedad democrática, los ciudadanos necesitan tener conocimientos básicos de las cuestiones científicas, de modo que puedan tomar decisiones informadas”. En palabras simples, esto significa que el conocimiento científico en nuestra vida cotidiana nos permitirá, por ejemplo, decidir qué producto es mejor comprar en el supermercado, ya sea porque no contiene determinados químicos que pueden dañar la salud de nuestros hijos o porque su envase es menos contaminante para el ambiente.
El gobierno de Chile, mediante la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT), creó, en 1995, el Programa EXPLORA CONICYT de Divulgación y Valoración de la Ciencia y la Tecnología, como una iniciativa nacional y permanente que contribuya a generar una actitud innovadora y participativa de la población, en particular niños y jóvenes, frente a los avances científicos y tecnológicos. Este programa organiza encuentros y concursos de ciencia escolar durante el año y, además, la Semana Nacional de la Ciencia y Tecnología.
A lo largo del país, existen coordinadores que tienen como misión generar una red de colaboración con la comunidad regional, que cuente con la participación activa de instituciones del ámbito científico, educacional y cultural. En el caso de la Región de Coquimbo, dicha red de articulación ha permitido vincular las actividades del Programa Explora con iniciativas regionales, mediante un plan que busca incrementar el impacto de la divulgación y valoración de la Ciencia y la Tecnología en la comunidad. Esto implica que departamentos y facultades de las universidades regionales y centros de investigación, así como distintas empresas locales, trabajamos en conjunto a favor de la educación científica de jóvenes en edad escolar.
En la región estamos siendo beneficiados con el veinticinco por ciento de todos los clubes o academias científicas que EXPLORA CONICYT financia en el país, disponemos de un par de proyectos de difusión científica y estamos alcanzando a unos cuarenta y cinco mil niños y niñas anualmente. Sin duda, un resultado alentador; sin embargo, aún debemos potenciar una mayor articulación entre las distintas instancias relacionadas con ciencia y tecnología, para hacer realidad el sueño de integrar la ciencia a la vida diaria de la comunidad.