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EDICIÓN | Abril 2011

Glamour en la pasarela

María Luisa Vega, diseñadora
Glamour en la pasarela

La moda es un asunto que traspasa todas las barreras: todas las marcas y estilos, desde lo más alternativo hasta lo más clásico. Hoy todo está permitido. Pero entre tanta oferta, llegar a tener un nombre y participar en las mejores pasarelas del país, no es nada fácil. Con increíble gusto, imaginación y perfectas terminaciones, María Luisa, ha logrado un espacio en el bullado mundo de la alta costura.

Por María José Pescador D. Fotografías: Danny Bolívar U.

Su onda, como ella misma lo dice, es "hippie chic", hippie por la mezcla de colores y de texturas y chic, por la caída y perfección de sus diseños y terminaciones. Su foco está claro, lo de María Luisa (29) son los vestidos de novia y de fiesta, todos exclusivos, nunca uno igual al otro, siempre modelos distintos, similares en el estilo, pero diferentes en fondo y forma, porque el buen diseño es un arte que nace de la imaginación y que llega a convertirse en algo real, tangible. Nada fácil para alguien cuya fantasía no tiene límites.

María Luisa (www.marialuisavega.cl ) es rancagüina de toda la vida, estudió en el colegio Instituto Inglés y luego se fue a la universidad a Santiago para estudiar diseño de ambientes, profesión que también desempeña, en paralelo, junto a su madre. Y es que quien tiene buen gusto para decorar espacios, tiene un sentido de la combinación de colores muy claro: los vestidos de María Luisa son una oda al diseño, delicados, con caída, vaporosos, modernos, algunos con vuelos, otros con plisados, largos, muy largos para las novias, cortos para las madrinas y con una mezcla de colores tan atrevida como lo es el marrón con el fucsia, junto con cortes geométricos que le dan a cada diseño un estilo muy particular.

"Desde el colegio que diseñaba ropa, los vestidos de graduación para mis compañeras, por ejemplo. Sabía que tenía facilidades para lo artístico, pero en un principio no me atreví", cuenta esta diseñadora, que tuvo su primer contacto con la moda cuando se graduó en la universidad y sus padres le regalaron un viaje al Milano Fashion Now (Milán). "Me iba a quedar para hacer un máster por un año, pero decidí seguir viajando, me fui a Barcelona y después a Londres. Llamé por teléfono a mi familia y les dije que me quedaba en Londres; me encantó, quería quedarme a vivir allá, me enamoré de esa ciudad, todo lo que es diseño es impresionante...". Pero después de seis meses en la isla, María Luisa tuvo que volver al matrimonio de su hermana mayor. "La verdad es que los viajes me dieron la oportunidad de aprender, y adquirir los conocimientos necesarios para atreverme y volver con todo a instalarme como diseñadora, primero, y luego como diseñadora de alta costura".

NOVIAS CON GLAMOUR

Fue en el matrimonio de su hermana cuando esta mujer autodidacta de la moda saltó al estrellato, porque sus otras dos hermanas y algunas amigas le pidieron que les hiciera los vestidos para el matrimonio, vestidos cuyo estilo causó tanto éxito que luego la empezaron a llamar para encargarle más y más diseños de fiesta o de novia. Desde entonces, hace tres años, nunca más paró de dibujar y crear moda. "Todo se fue dando de a poco". Así, la llamaron el 2008 para que participara en el Fashion Week  Santiago; el verano del 2009 estuvo en el Fashion Sunset del hotel Sheraton de Viña del Mar, luego participó en la Expo Novios y en un desfile en el hotel Hyatt para presentar los cortes y peinados del reconocido peluquero Mauricio Cid. Hoy se está preparando para la Expo Novios de este mes -15, 16 y 17 de abril-. "Yo no planeo tanto las cosas, voy a ver telas y compro lo que me gusta. Después  mezclo los coloridos, las texturas y combinaciones y ahí se empieza a desarrollar el diseño".

¿Cómo llegaste a las pasarelas?
Hay personas preocupadas de reclutar nuevos diseñadores, jóvenes, emergentes, para los desfiles más importantes. Por ejemplo, me llamó el productor del Fashion Week Santiago porque vio mis cosas en internet, entonces vino a verme y decidió invitarme a participar porque encontró que mis vestidos eran diferentes. De ahí que estoy en el staff de diseñadores de la revista De Novios, en donde casi siempre se publican fotos de mis vestidos.  Y al desfile de Mauricio Cid llegué por casualidad, él tuvo un problema con el vestuario de sus modelos y una amiga que tenemos en común me dijo que le llevara al peluquero mis diseños. Los vio, le gustaron y me dijo altiro que sí y que el desfile era en dos días más... trabajé de sol a sol.

¿Qué cosas hay que tener en cuenta a la hora de crear un vestido?
Todo depende de la persona que pida el diseño. Me fijo en su estereotipo, en el color de su piel, la forma del cuerpo, la personalidad... en el fondo pasa mucho que hay diseñadores que  hacen vestidos entretenidos, pero que no le quedan bien a la persona que lo pidió.

¿Los diseñadores chilenos dignos de imitar?
Mis favoritos son Catalina Musalem, que también es autodidacta. Pato Moreno y Rubén Campos, que es el único chileno que ha traspasado las fronteras nacionales.

¿De dónde traes las telas?
Las traigo todas de afuera, viajo mucho, ahora vengo llegando de Miami y Puerto Rico. Principalmente, traigo telas de Francia, Italia y Argentina. Las partes básicas del vestido, como el forro y el falso son nacionales. La idea es hacer diseños totalmente originales, que no se encuentren en ninguna parte, para eso las telas son lo principal.

¿La diferencia entre diseño y diseño de alta costura?
Las terminaciones, el diseño normal tiene tallas estándar, en cambio para hacer alta costura hay que, primero, realizar un molde del cuerpo, la idea es que los cortes sean precisos y el diseño se ajuste en forma perfecta al cuerpo. Se crea un vestido único y exclusivo hecho para esa persona, a su medida, y para nadie más.

Tu estilo es la mezcla, y el color. ¿Qué telas son tus favoritas?
Me gusta mezclar texturas, telas como el dipiur, satín, mucha gasa, y en forma el plisado. Lo que hace la diferencia es la combinación de colores y el uso de materiales distintos, innovar, usar el cuero, las telas para cortinas, jugar un poco con todo, dando un toque distintivo, a pesar de que la chilena es bien tradicional.

¿Tus colecciones son temáticas?
No. Yo soy libre, no sigo pautas, hago lo que me imaginación dicta, no tengo un proceso creativo estructurado.

VAPOROSO, NADA RÍGIDO

A mediados del 2010, fue que María Luisa decidió dedicarse solamente a la alta costura, un rubro nada fácil, para lo que tuvo que cambiar a su equipo de modistas. "Esto es dedicarle mucho tiempo a una persona, me demoro unos cuatro a cinco meses en hacer un vestido de matrimonio, porque tampoco hay que estresar a la novia; la idea es que venga tranquila, que se tome su tiempo".

En su tienda-taller, ubicada en Las Condes, Santiago, todo es diseño y exclusividad. Por fuera no hay cartel, ni nada que vislumbre que, en esa casa, hay vestidos de ensueño. María Luisa está feliz, tiene a la clientela precisa y, como ella misma dice, "la que sabe, llega sola".  Al entrar lo primero que recibe es un patio duro con sillas, mesas, budas, plantas, en fin, mucho estilo decorativo. Por dentro, varias telas de muestra cuelgan de la pared del recibidor. Más allá una salita de pruebas, decorada con cuadros con fotos de sus modelos, y un espejo gigante con marco rococó. Luego, la oficina y  más allá algunos vestidos colgados que María Luisa hizo como pruebas y que hoy arrienda tanto a novias como a madrinas. "Resultó que estos vestidos decidí dejarlos de muestras y los arriendo; a la gente le acomoda y es también una manera de publicidad, porque mis creaciones se caracterizan por llamar la atención".

Hoy, a poco más de seis meses de enfrascarse en la alta costura, esta diseñadora, aún soltera, pero "bien acompañada", hace al menos ocho vestidos al mes. Vive en Santiago con dos de sus hermanas que están en la universidad y viaja constantemente a Rancagua para visitar a sus padres. "Partí hace tan poco y todo ha ido tan bien que estoy muy contenta por lo logrado".

¿Las tendencias que se vienen en vestidos de novias?
Vienen muchos los colores metálicos, pero no fuertes. Los colores barquillo y mantequilla ya no van, la pedrería fina, la caída libre y suave, no el vestido inflado... mucha gasa y telas innovadoras... Lo que pasa es que la chilena es muy tradicional, es difícil sacarla de lo básico.

¿La novia que se viste contigo, consigue también una atención integral?
Esa es la idea, que salga de aquí hasta con el peinado listo. Yo traigo accesorios y también asesoro el maquillaje y el peinado. Porque me ha pasado que he hecho vestidos que a mí me encantan, pero, por ejemplo, el peinado elegido por la novia lo opaca. Me preocupo de todo. Al principio, cuando partí, me empecé a dar cuenta de que tenía que asesorar los accesorios y el estilo completo,  porque todo puede cambiar hasta con los aros no adecuados... Ahora se vienen mucho los peinados de los años cincuenta, cuarenta, el pelo hacia un lado con ondas. Eso sí, yo aconsejo dónde ir a peinarse o maquillarse, la novia toma la decisión final.

¿Qué es un vestido de noche o novia para ti?
Una pieza de arte.

¿Algún tip para la futura novia?
Tiene que fijarse bien en el escote, por ejemplo, grandes pechos, no al strapless. Que el color del vestido le quede bien con el de su piel, que si tiene lindo cuello lo muestre con un moño, y que apenas sepa que se va casar, se ponga a dieta... (ríe).

¿Tu meta?
Llegar a ser la mejor diseñadora de Chile.
 

"Lo que hace la diferencia es la combinación de colores y el uso de materiales distintos, innovar, usar el cuero, las telas para cortinas, jugar un poco con todo, dando un toque distintivo, a pesar que la chilena es bien tradicional".

 

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