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Reportaje

EDICIÓN | Julio 2012

La epopeya de nuestra historia

Minería
La epopeya de nuestra historia

El norte de Chile escribe su historia a pulso. Desde tiempos remotos los habitantes de esta zona no se conformaron con lo que estaba en la superficie y decidieron explorar el corazón de la tierra, buscando materialidades que les permitieran mejorar su calidad de vida. El desierto guarda sus tesoros solo para quienes tienen un espíritu fuerte, capaz de adaptarse a circunstancias extremas y aún así, mantener el temple de seguir desarrollando técnicas y fórmulas para alcanzar el sueño de nuestros antepasados.

Por Claudia Zazzali C.
 

La minería tiene tiempos especiales. Cualquiera que ha tenido contacto con esta industria sabe que todo “es para ayer” y que las proyecciones son a tan largo plazo que no es extraño escuchar de iniciativas que verán la luz en cinco, diez, quince y hasta en cincuenta años.

Y aunque la comunidad muchas veces no lo sepa, es la minería la industria más proactiva en temas de seguridad y tecnología, buscando siempre innovar en estos y otros temas.

Es claro que las grandes riquezas que entrega la minería al país requieren generar condiciones adecuadas a sus trabajadores y además, devolver de alguna u otra forma a la comunidad, los beneficios que surgen de la tierra que habita.

El costo de estar rodeados de faenas mineras es alto. Es innegable que existen problemas medioambientales asociados y que las extremas condiciones de trabajo requieren una preocupación adicional de parte de autoridades y de las propias empresas. Sin embargo, esta realidad no es desconocida por quienes se desenvuelven en este medio y cada día existen iniciativas orientadas a aquellas áreas que se pueden mejorar y la manera de conciliar de mejor forma el alto capital que genera esta actividad y las economías locales.

Esta tendencia no solo aparece en Chile, sino más bien es una tendencia a nivel mundial y según entidades expertas, se sustenta en cuatro pilares que buscan construir el desarrollo de la minería responsable.

COMUNIDAD

En este sentido, la minería es consciente del rol que cumple en la sociedad en la que se desenvuelve, pero ¿aprovechan los grupos de interés el conocimiento que se logra a través de los distintos proyectos? En este escenario es clave el concepto de cluster, que según define el Consejo Minero es un grupo de instituciones que “están ligadas entre sí por interdependencias en el abastecimiento de un grupo de productos y servicios”. Entender este escenario, permite “aprovechar oportunidades económicas, acceso a recursos humanos, proveedores especializados y tecnología, mayor competitividad y aprendizajes derivados de la relación entre consumidores y proveedores especializados”.  

No solo se habla de vender y comprar. La idea de fondo es lograr capacitación, redes de proveedores, y sobre todo, desarrollar capacidades y habilidades que puedan crear nuevas oportunidades. Es decir, buscar el famoso “valor agregado”.

SALUD

La experta Geovanna Crhystie Mella, especialista en Higienismo, señala que desde el punto de vista laboral, la industria minera se rige por exigentes parámetros de medición en cuanto a las condiciones en que se desenvuelven sus trabajadores.

Geovanna explica que la Asociación Internacional para la Higiene Industrial (American Industrial Hygienist Assocciation), define el actuar de la Higiene del Trabajo o Higiene Industrial sobre “las funciones de reconocimiento, la evaluación y el control de los factores ambientales del trabajo que puedan ocasionar enfermedades, deteriorar o destruir la salud y el bienestar o crear algún malestar significativo entre los trabajadores o inclusive los ciudadanos de una comunidad”.

En este sentido, se trata de una técnica preventiva, “cuyas acciones deben llevarse a cabo con la antelación necesaria para que las enfermedades profesionales no lleguen a manifestarse”.

Esto incluye también entregar las condiciones necesarias para que las familias de los trabajadores crezcan en armonía, procurando espacios para el deporte,  la recreación y la vida sana.

SEGURIDAD

Este es sin lugar a dudas, uno de los temas transversales a la industria minera. Toda actividad o proyecto debe cumplir con una serie de normativas orientadas a prevenir hasta la más mínima posibilidad de incidentes.

Y es que los riesgos son múltiples y la industria se hace cargo de ellos. Desde la exposición a un sol agobiante hasta la operación de maquinarias de alta complejidad, los trabajadores mineros poco a poco internalizan que el principal guardián de su protección son ellos mismos. No es algo fácil de asumir, aunque se pudiera pensar lo contrario.

Por ello y para ello, existen constantes campañas que buscan neutralizar los principales focos de riesgo.

Descuidar la seguridad no solo trae consigo graves consecuencias en las personas, sino además, crea un clima de incertidumbre y por ello se transforma en un ítem crítico. En Chile existen fuertes regulaciones al respecto, aunque siempre existe un margen de fatalidad evitable. Según el informe anual del Sernageomin, las estadísticas de seguridad minera presentan una disminución en la tasa de frecuencia de accidentes incapacitantes, equivalente al once por ciento.

MEDIOAMBIENTE

Otro foco de preocupación prioritario para la minería responsable es la protección del entorno. Es necesario involucrar a los grupos de interés, desde los vecinos hasta las autoridades, durante toda la vida útil de una operación, alianza que debería comenzar en la etapa más temprana y prosperar durante todo el ciclo de vida de la misma.

Los compromisos ambientales adquiridos, los acuerdos con las comunidades, las acciones medioambientales y el monitoreo de estos consensos, son altamente beneficiosos para las mineras y también para los gobiernos, porque disminuye la percepción negativa que pueda tener parte de la comunidad respecto a los procesos de la industria. La idea es equilibrar crecimiento y preservación del paisaje en toda su dimensión.

Asumir los puntos débiles de la minería y buscar la forma de revertirlos es viable si existe transparencia hacia la comunidad pues en la medida en que los involucrados estén más informados y puedan expresar sus puntos de vista se disminuyen los puntos de conflicto.

Todo proyecto minero debe crear valor social y ambiental y no solo económico. Cada empresa debe decidir cómo lograr este desafío.

“Asumir los puntos débiles de la minería y buscar la forma de revertirlos es viable si existe transparencia hacia la comunidad pues en la medida en que los involucrados estén más informados y puedan expresar sus puntos de vista se disminuyen los puntos de conflicto”.

 

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