âsiento que voy a bailar toda mi vida, en mi academia, en otros escenarios o en eventos. Es lo que me apasiona y lo voy a seguir haciendo con treinta, cuarenta o cincuenta añosâ.
Por Maureen Berger H. y Nora Álvarez P.<br /> Fotografías Vernon Villanueva B.
La carrera televisiva del bailarín Rodrigo Díaz (30) comenzó muy temprano; a los trece ya aparecía en comerciales de Bilz & Pap y Savory, luego vino la Generación 96 de Venga Conmigo y Extra Jóvenes donde se quedó algunos años. Hasta que decidió hacer un alto para estudiar Ingeniería Comercial, âquise ponerme serio y dejar de bailar⦠pero no pude, tuve que continuar con ambas cosas paralelamenteâ, recuerda quien, a los veintitrés, se integró a Rojo Fama Contrafama y arrasó con el primer lugar. Se alejó de pantalla y gracias a su veta empresarial, abrió academias de danza (hoy tiene dos en Santiago y una nueva en Viña del Mar), pero la TV lo volvió a llamar, ganó Fiebre de baile y este año se prepara para ser jurado otra vez en Talento Chileno de Chilevisión. Hablamos de los ritmos de su pasado y presente, disfrutando un rico café.
<strong>Partiste muy chico con el tema del baile, ¿cómo te interesaste en esto?</strong><br /> A los ocho años ya estaba en un grupo folclórico infantil. Luego vinieron los comerciales y mi llegada a la televisión pasando por algunos programas. Ya más grande me integré a Extra Jóvenes, cuando lo animaba Claudia Conserva. Teníamos una coreógrafa muy buena, Teresa Alcaíno, quien me entregó la formación en baile y las herramientas para seguir, porque yo nunca estudié danza formalmente.
<strong>¿Mientras estudiabas ingeniería seguías pituteando en el baile?</strong><br /> Sí, lo echaba de menos, así que participé en un video clip, me fui de gira con el grupo Súper Nova y continué bailando en estelares como De Pe a Pa. Hasta que apareció Rojo. Cuando me dijeron que era una competencia juvenil y no un show dudé, yo ya estaba grande, estudiando en la universidad⦠pero finalmente acepté, gané y permanecí varios años.
<strong>¿Por qué te fuiste realmente?</strong><br /> No había nuevas propuestas para nosotros, TVN estaba cambiando el programa y había nuevo animador (Martín Cárcamo). Yo sentía que con Rafa Araneda habíamos cumplido un ciclo, que si seguía era como permanecer en el Rojo pobre y no en el recordado y exitoso.
<strong>¿Qué hay de cierto con los problemas de droga que afectaban a los integrantes de Rojo?</strong><br /> Problemas de droga hubo en Rojo y hay en todos los ámbitos, no sólo en la televisión. Como jóvenes somos más vulnerables a ese tipo de cosas. Nos tocó vivir el caso del cantante Juan David Rodríguez, que fue detenido e investigado por una supuesta participación en una red de narcotráfico y tuvo que reconocer, de paso, su adicción a las drogas. Fue un balde de agua fría.
<strong>En tu caso, ¿has sabido canalizar la fama?</strong><br /> Sí y creo que en eso lo fundamental son los estudios, que me han dado una perspectiva mucho más amplia. Y la familia, contar con personas que de verdad te quieran. En mi caso, mi mamá ha sido vital. Además, pertenezco a un grupo cristiano. Esos son mis cables a tierra, me ayudan a canalizar el éxito y que no se me suban los humos.
<strong>Al renunciar a Rojo ¿quedaste a la deriva?</strong><br /> Absolutamente, lo único que tenía claro era que no quería seguir haciendo más de lo mismo. Fue súper bueno, porque ahí empecé a enfocarme en mis negocios, y a ejercer mi carrera. Primero abrí una productora, después las academias con alianzas estratégicas que hice con algunos mall de la capital y a fines de 2010 inauguré la tercera en Viña. La actividad en la escuela se complementa con eventos gratuitos en los patios de comida, como clases de zumba fitness los fines de semana y un concurso de talento en humor, canto, baile, etc. que organizaremos en invierno, con jurado y artistas invitados.
<strong>¿Te gustaría que volvieran los musicales tipo Martes 13?</strong><br /> A mí me encantan, soy un convencido de que Chile tiene que abrir puertas y espacio a la comedia musical, tanto en TV como en los teatros. Yo produje Travesuras de huerfanitos y fue una experiencia increíble, pero muy costosa. La plata que invertí no la volví a recuperar, no hay público para eso, la gente prefiere ir al cine que ir a ver un musical.
<strong>¿El hecho de ser jurado otra vez en Talento Chileno inhibe la posibilidad de que sigas participando en otras cosas?</strong><br /> De alguna manera, sí. Pero creo que como concursante aún no cumplo un ciclo. Tengo treinta años, me encanta bailar, y en algún momento sentí que Fiebre de baile había coronado esa etapa. No obstante me llamaron en esta nueva temporada y no me pude resistir. La primera vez, más que mentalizarme en ganar, yo quería vencer la frustración, no quería taimarme, enojarme, ni pelear con nadie, deseaba pasarlo bien. Hoy mantengo la misma actitud.
<strong>¿El amor por este arte fue más fuerte que tu decisión de no seguir compitiendo en TV?</strong><br /> Tal vez, yo siento que voy a bailar toda mi vida, en mi academia, en otros escenarios o en eventos. Es lo que me apasiona y lo voy a seguir haciendo con treinta, cuarenta o cincuenta años.