La sangre actoral corrió más fuerte por las venas de Ángela Prieto, quien tras dedicarse intensamente al modelaje âen pasarela y publicidadâ decidió consagrarse por entero a las tablas, profesión que fascinó también a su hermana, la actriz María José Prieto. Estilizada, bella al natural, cuesta entender por qué renunció tan joven a la actividad que ejerció desde los catorce años. Pero al escuchar su profundo vínculo con el teatro âque estudió en la academia de Fernando Gonzálezâ se aclara todo.
Por Maureen Berger H. / Fotografías: Vernon Villanueva B.
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Conversamos un café ad portas de que subiera al escenario del Aula Magna de la Universidad Santa María de Valparaíso, como parte de Negro Animal Tristeza, obra que durante noviembre se estará presentando en Santiago (Teatro de La Memoria) y en regiones. Por estos días, junto con terminar un postgrado, está empezando a ensayar otro proyecto teatral que se llama Aniversario cero.
<em><strong>Te has definido como intensa, ¿por qué?</strong></em><br /> Porque soy apasionada con las cosas y personas que quiero. Trato de disfrutar y no olvidar el presente delegando tanto en el futuro. Me alegro con cosas simples: un día soleado, una mañana sin quehaceres, que pueda dedicar a descansar, una carcajada de mi ahijada, un paseo a la playa o una rica comida.
<em><strong>¿Cómo fueron tus inicios en el modelaje?</strong></em><br /> Partí bien chica, a los catorce años, haciendo comerciales, catálogos, etc. Luego a los diecinueve âa través de la Agencia Eliteâ empecé a viajar y estuve casi seis años dando vueltas, principalmente por Asia y EE.UU, creciendo y conociendo más el mundo, trabajando, ahorrando y viviendo miles de experiencias. De las campañas grandes, destaco que he sido rostro de Ripley, Falabella y Puma.
<em><strong>Alguna vez dijiste que habías dejado el modelaje por la actuación, ¿se mantiene?</strong></em><br /> Sí, opté por la actuación, dejé las pasarelas por las tablas. Hace muchos años que no desfilo, ni hago modelaje editorial, pero sí soy cara del Mall Alto Las Condes y Portal La Dehesa, y también del Casino Enjoy, junto al actor Álvaro Rudolphy. Obviamente que hay trabajos que acepto, como muchos otros actores que tienen contratos publicitarios.
<em><strong>¿Cuál fue la posición de tu familia, al plantearles que estudiarías esto?</strong></em><br /> Mi familia siempre me ha apoyado. Mis hermanas también eligieron carreras artísticas y siempre nos hemos alentado, unas con otras, a hacer lo que nos gusta. Con María José somos actrices y María Paz estudió dirección de cine.
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<em><strong>¿Qué recuerdas de tu debut teatral en Perder la cabeza?</strong></em><br /> Lindos recuerdos, era una obra bastante cruda y cargada. Trataba sobre el alter ego de Adolfo Couve, quien era interpretado por Sebastián Layseca, gran compañero de escenario.
<em><strong>Háblame de Gatas y tuercas, tu primera teleserie.</strong></em><br /> Ahí tuve un papel chiquitito de una española que se llamada Fátima, fue muy entretenido e intenso, porque corría entre las clases en la escuela de Fernando González y el Canal 13.
<em><strong>¿Qué tan importante ha sido tu hermana en la formación de tu carrera?</strong></em><br /> Además de ser mejor amiga, ella para mí es un ejemplo. He aprendido mucho de María José, es una mujer generosa y una actriz talentosa. Me siento muy orgullosa de cómo ha sabido manejarse en su profesión y en la vida.
<em><strong>¿Has pasado por ser más conocida como la âhermana deâ?</strong></em><br /> Sí, eso se da, pero no me molesta en absoluto, pues soy hermana de María José Prieto y a mucha honra. Más de alguna puerta se me abrió por ser familiares, ¡cómo no voy a estar feliz por eso!
<em><strong>La actuación te pegó fuerte, sé que estás haciendo un postgradoâ¦</strong></em><br /> Es verdad, se me abrió un mundo gracias al teatro. Cada la tarde voy a mis clases de postgrado de actuación que estoy tomando en el Centro La Memoria de Alfredo Castro. Y en las noches actúo en la obra Negro Animal Tristeza, que dirige Rodrigo Pérez, en ese mismo teatro. Este montaje trata sobre las relaciones humanas, a través de un grupo de amigos que sale a un día de picnic. Pero, en la noche comienza un incendio que cambia radicalmente todo el panorama. Este año ha venido cargado de catástrofes (el terremoto, los mineros, etc.) y esta obra rescata un poco eso, cómo cada personaje vive su catástrofe y las consecuencias que ésta le trae.
<em><strong>¿Cómo ha sido tu paso por el cine?</strong></em><br /> Grabé, hace unos años, la película Pecados de Martín Rodríguez, fue una experiencia increíble, un desafío grande. Éramos siete actrices, cada una con un monólogo escrito por un dramaturgo chileno. A mí me tocó hablar sobre el pecado capital de la gula.
<em><strong>¿Qué es lo que más te gusta: cine, teatro o teleseries?</strong></em><br /> Me siento bien en los tres lugares, son todos desafiantes y envolventes. Soy una persona que se amolda fácil a su entorno, logro generar lazos y no soy una mujer conflictiva. La TV te permite estar todos los días ejercitándote actoralmente y también te da un sueldo estable. El cine te hace lograr actuaciones mucho más íntimas y tomarse tiempos que, en otros formatos, no es posible por su ritmo vertiginoso. El teatro te da un feedback inmediato con el público, ese contacto entre actor y espectador que es maravilloso. Además, el teatro tiene un significado muy especial para mí y una visceralidad que me conmueve hasta lo más profundo.