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Reportaje

EDICIÓN | Junio 2012

¿Yo manejando borracho? ¡Nunca!

La ley seca y sus implicancias
¿Yo manejando borracho? ¡Nunca!

Este es el tema que inunda portadas, discusiones, problemas, y beneficios. El tema más vapuleado de los últimos meses, que tiene al rubro de restoranes y pubs en la cuerda floja, a los taxistas felices, a los innovadores creando nuevas oportunidades de ser empresarios del transporte, a los consumidores tomando en sus casas o saliendo sin el auto o, incluso, otros manejando con alguna copita de más. Y es que más de alguno ha hecho caso omiso de esta nueva restricción.

Por María José Pescador D.

Por si usted no lo sabe y para que no se sienta marginado, Chile no es el único país que ha dispuesto la restricción de la Ley seca, como se le conoce. Esta misma ha existido y existe en varios países del mundo. En Estados Unidos, la prohibición más comentada fue la de la Enmienda XVIII de la Constitución de este país, que no prohibía el consumo de alcohol, pero sí su fabricación, venta y transporte. Así nació el mercado negro, las compras clandestinas, y las juergas sin fin siguieron más fuertes aún que antes de la prohibición. Esto además generó una tremenda ola de crímenes y los mafiosos más conocidos, como Al Capone, se hicieron millonarios.

Poco después se derogó la ley en vista de lo obvio: había sido peor el remedio que la enfermedad. Y aunque sucedió en los años veinte, el tema, sin dudas, sigue en el tapete mundial. En la actualidad, en Estados Unidos está permitido que beban los mayores de veintiún años, pero todo dependerá del Estado.

En varios países del mundo musulmán, el alcohol está más que prohibido, debido a una norma estricta del Corán. Por ejemplo, en Arabia Saudí, la ingesta de este conlleva pena de cárcel y otros castigos como latigazos. En Kuwait y Qatar, también se va a la cárcel y en este último, incluso, se arriesga la deportación del país. En varios estados de la India también rige esta restricción.

En Latinoamérica, la Ley seca ha sido una disposición que solamente se ha llevado a cabo en forma parcial, es decir, con impedimentos horarios y de fechas importantes, como veinticuatro horas antes de las elecciones o semana santa en países como: Argentina, Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Perú, Uruguay, Panamá, Costa Rica, República Dominicana y México.   

EL RÉCORD

Hace dos años nuestra patria estaba entre los cuatro países con mayor consumo de alcohol en la juventud del mundo. En Chile, a los trece años empieza la ingesta de este producto. Según el documento: “Estrategia Nacional sobre Alcohol: Reducción del Consumo de Riesgo y sus Consecuencias Sociales y Sanitarias”; Propuesta de un Desafío Bicentenario para Chile, creado por el Ministerio de Salud y publicado en enero del 2010 —se puede leer en la página www.redsalud.gov.cl— un hombre se toma al día un promedio de 3,94 tragos, en cambio las mujeres se toman 1,93 tragos.

De la misma forma, los patrones de consumo de alcohol que conllevan a un daño crónico agudo son de un 37,2 por ciento en hombres y de 21,6 por ciento en mujeres. Dentro de esta misma investigación realizada por el gobierno, el 2010, se dice que: “De una población general que declara beber alcohol el último mes, una de cada ocho personas presenta probable abuso de alcohol. Sin embargo, en el grupo etario de diecinueve a treinta y cinco años, uno de los grupos más importantes en términos productivos, la razón se eleva al doble: uno de cada cuatro.

Así también dice que “uno de los indicadores de riesgo, tomar cinco o más vasos de alcohol en una salida habitual, es una experiencia ya presente en el doce por ciento de los escolares entre octavo básico y cuarto año medio, con una progresión muy rápida entre primero medio (uno de cada trece alumnos) a tercero medio (uno de cada seis)”.

Es fácil encontrar estadísticas en donde se resalta que en Chile se mueren más personas de cirrosis que por accidentes de tránsito. “Según Estudio de la Carga de Enfermedad en Chile, con información del 2007, se demuestra que la dependencia de alcohol y la cirrosis hepática se encuentran entre las cinco primeras enfermedades generadoras de años de vida perdidos por muerte y discapacidad prematura y evitable”.

En el mismo documento se puede leer: “La seguridad del ciudadano en las rutas y caminos aparece seriamente amenazada por el consumo de alcohol. En un lapso de ocho años (2000-2008), poco más del ocho por ciento de todos los siniestros de tránsito y sobre el veinte por ciento de todas las muertes inmediatas ocurren bajo la influencia del alcohol en peatones, conductores o pasajeros. De una manera similar, una de cada dos muertes inmediatas en siniestros de tránsito es producto de atropellamientos y de estas, uno de cada cinco veces, el peatón mostró alcoholemias positivas. En una perspectiva más amplia, con un mayor número de fuentes e incluyendo todas las muertes, no solo las inmediatas, la tendencia de la mortalidad por accidentes de tránsito en Chile continúa incrementándose”.

OPINIÓN PÚBLICA

Pero ¿qué dice la gente? Porque en definitiva la opinión sobre esta ley, que algunos catalogan de “talibana”, es la de los consumidores, dueños de restoranes y botillerías. Partimos por los primeros afectados: los restoranes y bares, cuyos máximos ingresos son en bebidas alcohólicas. La dueña del restorán Una Pausa, en Machalí, Rancagua, Karen Poblete, dice que, definitivamente, hay un antes y un después de la Ley seca. “Antes de la ley, sin duda que las ventas de alcohol eran más altas, la gente venía tipo siete de la tarde, después del trabajo, a tomarse un aperitivo, todos los días de la semana eran buenos, incluso el jueves teníamos música en vivo. Hoy las ventas han bajado de forma tajante, y hay que decir que lo más importante es que la gente que viene acá, no viene a emborracharse, viene a tomarse una copa de vino con la comida o un aperitivo. Nuestros clientes son jóvenes adultos profesionales, que toman con respeto”.

Karen cuenta que de diez botellas diarias que vendían en un día y más concretamente en la hora de almuerzo, de pisco sour, en la actualidad no alcanza a vender una. Hoy pide un cincuenta por ciento menos de alcohol que antes a la Vinoteca. “Yo creo que la ley debería haber sido más concreta y para enseñar a la juventud a tomar con precaución. Tiene que haber una ley de alcoholes, pero por rangos, más represiva para los menores.”

También cuenta que el problema, específicamente en Rancagua, es que no existe una flota de taxis que cubra la demanda y cobre precios moderados, porque la mayoría de la gente vive en lugares apartados de la ciudad, sobre todo en Machalí. Por lo mismo, esta empresaria decidió hacer una alianza con una nueva firma de radiotaxis, en donde se puede llamar para que vayan a buscar a las personas a sus casas y luego las vayan a dejar. También posee, para Una Pausa, choferes que van a dejar en el propio auto a quienes se han tomado una copa de más. “Nosotros hicimos este convenio y ha dado resultados pero con lentitud, esperamos que esto pronto se revierta”.

Por su parte, Macarena Rajcevich, dueña del Barc0200, cuenta que para ella la ley seca ha influido en un cincuenta por ciento respecto a la venta de alcohol, principalmente en los días de semana, pero el fin de semana, según dice, no se ha notado mucho. “Creo que la ley debería haber sido un poco más flexible y haber atacado otros puntos, como el no darle licencia a los lolos de entre dieciocho a veintiún años, porque es ahí donde pasan la mayoría de los accidentes de tránsito. Sí ha aumentado el uso de los taxis, servicio que nosotros ofrecemos a nuestro clientes”.

Pero ¿qué tal una parrilla sin el buen tinto? Somos un país vitivinícola y estamos acostumbrados a acompañar las carnes, por sobre todo, con la copa. La administradora del mayor local de parrillas en Rancagua, Tomacho Parrillero, Oriana Sandoval, cuenta que las ventas en este restorán han bajado pues “la gente sale menos. Si hablamos de porcentajes, podemos decir que la venta de alcohol ha disminuido en un cuarenta por ciento durante la semana y en un veinte por ciento durante el fin de semana”.

Los dueños de Torino Restorán, Pablo y Ximena Humbser, cuentan que la ley seca ha influido directamente en las noches, y que los jueves, que tanto costó darles vida, volvieron a ser lo que eran antes. “El crecimiento sostenido que llevábamos se ha visto estancado, y las ventas de bebidas alcohólicas en las noches han bajado entre un quince a veinte por ciento. Nuestro restorán se diferencia del consumo en bares y locales nocturnos, por lo que no estamos de acuerdo en que se meta al mismo saco la gente que sale a “carretear” con la que sale a comer. A este local la gente viene a comer y no a emborracharse, por lo que la ley debió ajustarse al horario y rango etario”, comenta Pablo. 

MEJOR EN CASA

En vista y considerando que esta ley seca tiene a la mayor parte de la gente que sale a tomarse un traguito aproblemada, la mayoría ha decidió invitar a sus amigos —más bien vecinos y gente que vive cerca de la zona— a la casa y tomar con tranquilidad. En este sentido, son las botillerías y locales con expendio de bebidas alcohólicas quienes se han visto mayormente beneficiados. Así lo cuenta Marco Viviano, dueño del reconocido local KM7 —ubicado poco antes de llegar al cruce de Nogales, Machalí—, quien califica como positivas las ventas, sobre todo el incremento de la venta de vinos, espumantes, cervezas premium y artesanales y algunos licores como pisco y whisky. “Es exagerado que una ley castigue a una persona que en el almuerzo se toma una copa de vino, complemento ideal de muchas comidas, e incorporado naturalmente en la mayoría de las grandes culturas gastronómicas, como son la italiana, francesa y española”.

Según el médico Fernando Orellana, y ante la pregunta, ¿cuál es la diferencia entre tomarse una copa de vino y una pastilla del tipo benzodiacepina (diazepan, lorazepan, entre otros)? Comenta: “Tanto el alcohol como las benzodiacepinas son inhibidores del sistema nervioso central; la diferencia es que el primero es un depresor de todo el sistema nervioso central, y el segundo solo de ciertas partes de este”. A su vez, destaca que las benzodiacepinas no son todas iguales y que en personas que las toman recurrentemente por tratamiento no pasa nada, pero en quienes no las suelen tomar, una pastilla de estas —Ravotril de 2 mg.— podría ser equivalente a una o dos copa de vino. De hecho, en las contraindicaciones de este medicamento se lee claramente: “Dependiendo de su respuesta particular al Ravotril, puede ser que usted detecte que le afecta su capacidad para conducir un vehículo u operar maquinarias. Por lo tanto, asegúrese de conocer su reacción al Ravotril antes de conducir un vehículo u operar una maquina''.

“No estoy en absoluto de acuerdo con la ley, hay que pensar que los países también tienen índices de felicidad; para los restoranes ha sido fatal. Yo hubiese mantenido los mismos números de tolerancia antiguos, pero con penas mucho más fuertes”.

YO OPINO

En una encuesta hecha al azar a través de las redes sociales sobre las opiniones respecto a esta ley, las respuestas fueron:

-Lorena Feres, profesora de vela: “Es increíble cómo han disminuido los accidentes desde la ley. Así me lo comentó mi hermano que trabaja en una empresa aseguradora”.

-Alfredo Medina, profesor: “No estoy de acuerdo con la ley, cada día estamos más presos de nosotros mismos”.

-Isidora Ubilla, chef: "Encuentro espectacular la ley porque para mí el alcohol y el manejo no combinan”.

-Carlos Pérez, ejecutivo: “No le he hecho mucho caso a la ley, salgo y sigo tomando mi copa de vino a la hora de almuerzo”.

-Andrea Galaz, ingeniero comercial: “A lo mejor solo era necesario una ampliación de la antigua ley que dotara más efectivos. Además deberían fiscalizar a las cuatro o cinco am. y no a la una".

-Lorena Lanzarini, periodista: “Creo que es una buena ley porque por culpa de gente irresponsable murieron muchas personas inocentes. Lamentablemente, no hacemos caso cuando se nos "dicen" las cosas, tenemos que llegar a un extremo y que existan leyes duras para hacerlo bien. Un ejemplo claro: Es cosa de mirar las esquinas de las calles y vemos cómo estamos encerrados con jaulas. Nos dijeron que no se podía cruzar y ahí está el resultado. ¿Somos animales racionales?

Y usted ¿qué opina? Rancagua@tell.cl

 

“Yo creo que la ley debería haber sido más concreta y para enseñar a la juventud a tomar con precaución. Tiene que haber una ley de alcoholes, pero por rangos, más represiva para los menores”, Karen Poblete, Una Pausa.

“Nuestro restorán se diferencia del consumo en bares y locales nocturnos, por lo que no estamos de acuerdo en que se meta al mismo saco la gente que sale a “carretear” con la que sale a comer”, Pablo Humbser, Torino Restorán.

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