En un mundo en donde resulta difícil no seguir los modelos tradicionales de vida, siempre está el que se la juega por demostrar que vivir de los sueños se puede. La fantasía, la ilusión y el juego son parte del universo de este joven mago curicano, que ha demostrado que con humor, convicción y perseverancia nada es imposible y que se puede dar rienda suelta a vivir la vida haciendo lo que disfrutas.
Texto María José Garay A. /fotografía Margarita Landeta R.
Cuando todos los niños sueñan con ser bomberos, carabineros, corredores de autos o astronautas, Sergio, a sus cinco años, ya tenía claro que quería ser mago. Las apariciones de Fernando Larraín en el programa infantil Pipiripao de UCV Televisión, haciendo increíbles efectos de magia con pañuelos, pelotitas de colores y miles de objetos distintos, eran imperdibles para él y casi todas las tardes se instalaba a contemplar sus trucos.
Un buen día, su abuela lo encontró viendo una rutina de Larraín y le contó que ese señor que aparecía personificando a “Helmut” era nada menos que un mago. Al ver el gran interés de su nieto por ese fascinante y desconocido mundo, decidió hacerle el que sería “el gran regalo de su vida”.
Pocos días después de esa conversación, Sergio estaba de cumpleaños y recibió entusiasmado nada menos que dos regalos de su querida abuela. Una caja envuelta en papel de colores y una bolsa con una cinta. Al abrir primero la bolsa, sacó de ella una capa negra con rojo que tenía coloridos brillantes pegados en su borde y un sombrero de copa. El otro paquete contenía una cajita de magia. Sergio, maravillado con lo que veía, decidió, entonces, que ese era su camino y no paró más. Dedicaba gran parte de su tiempo libre a aprender a usar lo que había en la cajita y estuvo mostrando su show de magia a toda la familia cada vez que existía la oportunidad para hacerlo.
Para la familia y amigos, su hobby era una entretención sin gran importancia. Sin embargo, los años dirían otra cosa. “A los catorce años me encontré con un mago que estaba contratado para hacer magia en un matrimonio, obviamente su show me deslumbró y conseguí que me diera el teléfono de una escuela de magia en Santiago. El problema fue que las clases eran todos los días y en esa época yo estaba en el colegio en San Fernando así que no existía ninguna posibilidad de viajar”.
Cuando ya estaba en Santiago, en la universidad (en donde cursó un año de ingeniería comercial en la Universidad Diego Portales), Sergio se dio cuenta de que no estaba haciendo lo que quería, que no era feliz con lo que hacía. Definitivamente necesitaba darle un giro a su vida y seguir su ruta sin temor a los prejuicios ni comentarios. Estaba decidido a dar el salto y se atrevió a realizar su sueño de niño: ser un mago profesional.
CAMBIO RADICAL
Tiempo después, Sergio conoció al mago santiaguino Pablo Campos, “Fantomas”, a quien pidió le hiciera un par de clases para ir perfeccionando sus conocimientos. “Para poder pagarlas, además de estudiar, me puse a trabajar en una tienda de ropa en el Parque Arauco y en una productora; era la única forma de validar ante mi familia que lo mío con la magia iba en serio”. Por fin Aldunate empezaba a dar sus primeros pasos formales en el fascinante mundo de las ilusiones. Paralelamente, se matriculaba en administración de empresas en el Inacap, para, como buen mago, “tener una cartita bajo la manga”. Esa carrera, según confiesa hoy, le ha ayudado mucho respecto de cómo manejarse en el mundo laboral.
Sin embargo, su sueño empezó a tomar real forma cuando por fin se incorporó a la escuela de magia del mago Larraín (su ídolo infantil), en donde después de unos años, consiguió ser su asistente en varias presentaciones. “Fueron los tiempos cuando obtuve más conocimientos. Aprendí que si uno se dedica a lo que le gusta, con cariño, se puede hacer feliz a los demás. Cada día que pasa estoy más convencido de que la magia es una de las cosas que más satisfacciones me ha entregado en la vida. La posibilidad de ser feliz y vivir de lo que me gusta no tiene precio”.
Hoy, a sus veintitrés años, Sergio es parte de la producción de los show (cuando hacen teatro) de los ilusionistas chilenos Magic Twins y participa junto a otros tres magos en el Magic Team que tiene como tarea hacer magia de cerca en las recepciones de algunos eventos, cuando va llegando la gente. En junio parte a Buenos Aires para seguir aprendiendo en distintos talleres con otros magos y así desarrollar diversas rutinas.
¿Tu familia te apoyó en la decisión de ser mago profesional?
Como soy el menor de tres hermanos y con mucha diferencia con los otros dos, reconozco que he sido bien regalón. Mis papás siempre me han apoyado y han respetado mis decisiones. Desde niño he estado metido en cuantas clases se me han ocurrido, guitarra, música, pintura etc., siempre queriendo saber de todo, absorberlo todo, no perderme de nada, con mucha curiosidad por descubrir el mundo y ellos, aunque me imagino que algunas veces se han asustado con mis propuestas, siempre están conmigo.
¿Cómo preparas tus presentaciones?
Realizo un tipo de magia especial para cada tipo de público, para todas las edades y para cada tipo de evento. La magia de cerca, es ideal para recepciones, comidas (mesa por mesa), fiestas y restaurantes, en estas se realizan efectos de magia con cartas (cartomagia), elásticos, monedas, billetes, pelotas de esponja, pañuelos y mucho más. Existen múltiples alternativas, por ejemplo, las intervenciones por grupo: el mago recorre el lugar del evento e interviene en los pequeños grupos de personas para entregarles unos minutos de magia. O la sesión magia de cerca, que es para hasta quince personas y los espectadores se reúnen alrededor de una mesa. Aquí, presento una rutina de cuarenta minutos con la idea de que varios de los espectadores participan en la ejecución de los efectos mágicos.
¿Y cuando el público es más numeroso?
En ese caso, realizo lo que comúnmente se conoce con el nombre de magia de salón (más de treinta personas). Eso es lo que más me gusta. Es una rutina muy interactiva, pues se necesita, a lo largo de todo el show, de la participación de personas de la audiencia sobre el escenario. Ahí mis rutinas cuentan con elementos como cuerdas, pañuelos y otros que puedan ser vistos a mayor distancia. El público va haciéndose protagonista. Hay mucho humor, es muy poco agresivo, muy amigable. También está la magia infantil, que realizo más que nada en cumpleaños o aniversarios de colegios, en donde hago rutinas con apariciones, desapariciones, una paloma, muchas risas en las que busco, principalmente en el caso de los cumpleaños, que el festejado se involucre activamente y disfrute junto a sus invitados de un gran momento.
¿Qué es lo que buscas entregar en tus rutinas?
Me interesa equilibrar la magia con el humor, la idea es asombrar al público, que se rían y que disfrutemos juntos de un momento mágico y entretenido. Hoy estoy presentando una rutina que se llama “La posición natural del cuerpo”, ya he hecho varias presentaciones y la verdad cada día estoy más motivado, desde escribir los guiones a desarrollar un personaje distinto. Además, trato de crear situaciones chistosas en las que la gente se ría sin ridiculizar a nadie. No me gusta cuando la gente se aprovecha del espectador por el poder que te da el escenario, me parece una falta de respeto y muchos magos caen en ese error.
¿Cuál es el público con el que más te gusta trabajar?
La magia es para niños de cuatro a cien años. Todos los que llevamos un niño dentro somos capaces de sorprendernos y disfrutar de la magia. Me siento muy cómodo en los eventos de empresa haciendo magia de salón. Hace poco presenté mi show en la Universidad de los Andes y en la empresa Stoller de Chile con gran éxito. Me gusta entretener, que la gente pase por distintos niveles de emociones, partir con ellos riéndose, pasar por la sorpresa y terminar en emoción.
¿Quiénes han sido tus grandes referentes en este mundo?
Fernando Larraín, Magic Twins y Juan Esteban Varela. De los extranjeros, Juan Tamariz y David Cooperfield.
¿Qué consejos les darías a los que están interesados en el mundo de la magia?
Que estudien, lean, practiquen, miren rutinas de otros magos, que ensayen sus presentaciones diariamente para ir perfeccionando sus conocimientos, que no se queden estancados y, por sobre todo, que lo disfruten. www.sergioaldunate.cl
“Cada día que pasa estoy más convencido de que la magia es una de las cosas que más satisfacciones me ha entregado en mi vida. La posibilidad de ser feliz y de vivir haciendo lo que me gusta no tiene precio”.