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EDICIÓN | Junio 2012

Los pianos a lomo de mulas

Por Carmen del Río, directora Museo de Rancagua.
Los pianos a lomo de mulas

El Museo Regional de Rancagua tiene entre sus colecciones, cinco pianos europeos del siglo XIX, de gran calidad, y que dieron origen a un proyecto de investigación en conjunto con la Universidad de La Serena y el Museo de los Instrumentos Musicales de Bruselas, Bélgica.

La pianista y profesora de la Universidad de La Serena, Olivia Concha Molinare, quien “descubrió” estos pianos en una visita al museo, llevó los registros fotográficos de cada uno de ellos a Bélgica. Las expertas europeas se admiraron de la cantidad y calidad de dichos pianos, lo que fue el detonante de las investigaciones que iniciamos, tanto en Chile como en Bruselas.

Surgieron numerosas preguntas: ¿Por qué este país tan alejado de Europa tiene tantos pianos? ¿Cómo llegaban? ¿Había profesores? De esta manera logramos, a través de investigaciones por varios años, llegar a conocer más de trescientos pianos, el más antiguo del siglo XVIII que se encuentra en el Museo Histórico Nacional, realizado por el español Juan del Mármol, y la gran mayoría del siglo XIX. Estos instrumentos eran construidos de manera artesanal hasta aproximadamente 1860. Las marcas que predominan son las inglesas Clementi, Collard y Collard, Broadwood y es a partir de mediados de ese siglo que llegan pianos franceses, alemanes y belgas, siendo los Pleyel, Herz y Kaps los que más abundan.

A partir de la Independencia y con el correr de los años, el puerto de Valparaíso se fue convirtiendo en el más importante del Pacífico y desde allí salían las diversas cargas a puertos menores y hacia el interior, no solo de nuestro país, sino también de Bolivia, Perú y Argentina a lomo de mulas. Todavía hay recuerdos de las “mulas pianeras”, entre puntos tan distantes como de Cobija a Potosí (novecientos kilómetros). Otro recorrido que aún se recuerda es el de Copiapó a La Rioja en Argentina, de Valparaíso a Santiago y desde allí atravesaban la cordillera para llegar a Mendoza, San Juan e, incluso, hacia el Atlántico.

Numerosos músicos europeos visitaron nuestro país durante el siglo XIX, dando conciertos de piano. Entre otros: Henri Herz, de origen suizo, que luego fundó en París una fábrica de pianos y Luis M. Gottschalk, norteamericano que había triunfado en Europa. En Chile, encontramos referencias en el diario El Ferrocarril sobre dos pianos que se fabricaron en el país. En San Felipe, Ventura Navarro ganó medalla en la Exposición de 1852, por un piano en madera de jacarandá, lo mismo que Emile Bergeret, que también ganó medalla en la Exposición de Productos Nacionales de 1857, por un piano construido por él.

Así estamos en vías de publicar los resultados de las investigaciones que se iniciaron en nuestro museo y que han suscitado el interés de diferentes músicos, museos, investigadores, ya que la bibliografía existente es exigua. Esta larga historia de interés nacional por el piano, nos ha dado grandes figuras reconocidas internacionalmente como Claudio Arrau, en el siglo XX, y en la actualidad, Alfredo Perl.       

 

 

 

 

 

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