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EDICIÓN | Julio 2012

El puente que he elegido recorrer

Por Amalia Cubillos
El puente que he elegido recorrer

A partir de esta columna espero poder plasmar en primera persona la realidad que me toca experimentar trabajando en una fundación que nació hace dos años y medio buscando hacer realidad un sueño. Un sueño que ha ido creciendo, producto de que las necesidades que aparecen en el camino hacen que este se vaya expandiendo a medida que uno avanza.

Me he dado cuenta de que hay miles de maneras de viajar por este camino. En lo personal prefiero caminarlo y recorrerlo desde adentro. Trabajar en terreno es sin duda lo que más feliz me hace, me abre los ojos, me sensibiliza, en definitiva, es lo que me hace seguir trabajando en Desafío Levantemos Chile. No me imagino encerrada en una oficina solucionando los temas país entre cuatro paredes. Compartir con la gente, conocer sus necesidades, entender sus preocupaciones y hacerme parte de ellas es para mí fundamental. Es quizás, un camino al que muchos le hacen el quite, no es para todos. Pero “pastelero a tus pasteles”, cada uno aporta desde lo que sabe hacer mejor.

La aventura de este camino que crece cada día más ha sido posible gracias al puente que hemos formado, ese modelo que le hemos presentado a la sociedad, de ser el puente que une a los que necesitan ayuda con los que pueden dar, pero no saben cómo.

Cada paso que recorremos a través de este puente nos revela cuanto nos falta como sociedad para crecer todos juntos. No vale la pena que sólo algunos tengan la oportunidad de salir adelante. Debemos ser capaces de entender que el desarrollo y crecimiento de nuestro país depende de la responsabilidad de todos. Si cada uno hace lo que debe hacer y se encarga de lo que se tiene que encargar, sin pensar sólo en el crecimiento personal, si no que cómo nuestras acciones repercuten en nuestro entorno, iremos del país que somos al que soñamos ser.

En este sentido, creo que hemos avanzado, pero falta mucho. En Desafío hemos creado distintas fórmulas para ser inclusivos en cuanto a ofrecer ayuda. Mecanismos que van desde donar nuestro tiempo de forma voluntaria, hasta participar de los eventos que hacemos para financiar proyectos en específico. Queremos ser capaces de que, incluso, las empresas tomen conciencia del papel tan importante que juegan dentro de la sociedad. No hay nada más satisfactorio que cuando los propios ejecutivos de una empresa nos piden proyectos para involucrarse y darle sentido a sus horas de oficina.

De mi papá aprendí que no existe el fracaso ni los límites, que todo en la vida hay que hacerlo con perseverancia y determinación y que hay que superar los problemas sin angustiarse.

Aplicar lo aprendido en el terreno que me toca caminar es todo un desafío, ya que cada vez que avanzo retrocedo ante tanta necesidad, pero cada uno de esos retrocesos es un aprendizaje que luego aplico para trabajar en equipo encontrando las soluciones necesarias para cada caso.

Creo que el punto de partida para embarcarse en este sueño es creerse el cuento. Saber que lo que cada uno puede aportar es algo grande si lo unimos al esfuerzo de más y más personas. Tenemos que ser capaces de formar una masa crítica que contagie este espíritu en cada parte que vayamos. Para esto los invito a estar atentos y a sentir el llamado que la sociedad nos hace.

 

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