Tell Magazine

Reportaje » Especial Colegios 2012

EDICIÓN | Junio 2012

La revolución ambiental

Escuelas verdes, el nuevo concepto en educación
La revolución ambiental

Las temáticas ambientales ya no son exclusivas de ciertos grupos ecológicos u ONGs especializadas. La preocupación por cuidar nuestro planeta y sentar las bases de una conciencia ya se aplica en colegios y jardines infantiles de Europa. En Chile, ya existen ochocientos colegios que obtuvieron una certificación ambiental de los mil trescientos que han postulado en todo el país desde el 2003, una propuesta interesante con visión de futuro.

Por Laura Valdés/ fotografías Patricio Salfate T.

Tom es un niño de siete años. A su corta edad ya sabe que tiene que cerrar la llave del lavamanos cuando se lava los dientes, apagar las luces o la televisión si no las está ocupando y hasta diferenciar a qué bolsa de basura debe echar los papeles o las cáscaras de naranja de su colación. Ese aprendizaje no es producto de la casualidad, ya que él, como muchos niños de su edad, desde el aula preescolar sabe la importancia de cuidar del medio ambiente.

Así lo demuestra un estudio realizado en Inglaterra y que publica de forma parcial el portal chileno Ecoeduca, desarrollado por Casa de la Paz, el año 2000, para el trabajo en temas medioambientales desde el ámbito educativo. Allí se señala que el ochenta y dos por ciento de los niños, entre siete y catorce años, están más preocupados de buscar información sobre temáticas ambientales que sobre los ramos de matemáticas, tecnología, ciencias sociales o arte. Y de ellos, un sesenta y dos por ciento está interesado por saber más acerca de la naturaleza, el origen de los alimentos que consume y sobre su entorno.

Los colegios no se han quedado atrás. Gracias al programa conocido como Green School Revolution, los establecimientos suscritos reciben un excelente material de apoyo para sus alumnos en asignaturas relacionadas con el medio ambiente. Se consideran salidas a terreno y se entrega, incluso, material para trabajar junto a los padres en casa. Debido a su creciente éxito, los colegios ya organizan encuentros semanales. Los pequeños hacen debates luciendo sus conocimientos sobre energía nuclear, participan en lúdicos juegos sobre la importancia de una vida sana y aprenden de una forma interactiva cómo hay  que cuidar el agua.

¿Y qué sucede en nuestro país? De forma lenta, los avances en esta materia recién se están dando  a conocer este último tiempo, pese a que Chile, a través del Ministerio de Educación, ratificara en la Reunión UNU-APEC Education Network del 2004 en Japón, el compromiso de integrar la educación para el desarrollo sustentable en sus estrategias nacionales.  La Asamblea  General de las Naciones Unidas designó a la UNESCO como el organismo responsable de promover el Decenio para la Educación, entre el 2005 y el 2014.

En esta materia, Chile ya había instituido el  Sistema Nacional de Certificación Ambiental de establecimientos educativos a través de la formalización del trabajo conjunto entre el Ministerio de Educación, el Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Obras Públicas, a través de la Dirección General de Aguas, la Corporación Nacional Forestal, UNESCO y la Asociación Chilena de Municipalidades.

Desde el 2003, más de mil trescientos establecimientos educativos han iniciado procesos de certificación ambiental, beneficiando a más de un millón de estudiantes que han podido recibir conocimientos, promover acciones y crear un cambio cultural para la sustentabilidad ambiental y la mejora de la calidad de vida.

JUGANDO CON LA NATURALEZA

Una nave espacial y dos ocupantes extraterrestres hechos con brillantes telas de colores son la fascinación de muchos párvulos en la Región de Coquimbo. De una manera lúdica, los niños aprenden a conectarse con la naturaleza que los rodea al responderles a estos visitantes, recién llegados y muy curiosos, acerca de nuestro planeta.

Este material educativo forma parte de la metodología desarrollada en el Jardín Infantil de la Universidad de La Serena, gracias al manual Jugando conozco la naturaleza, preparado para educadores y adultos que buscan mediar un trabajo medioambiental con niños.

Este manual fue financiado por el Fondo de Protección Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y fue ejecutado desde la Organización Ecoaldea El Romero, en asociación con la Junta Nacional de Jardines Infantiles JUNJI Región de Coquimbo, Agrupación de Jardines Particulares AJIP y la Universidad de La Serena a través de su Escuela de Diseño y Jardín Infantil ULS.

El resultado en estos seis años de trabajo con niños de tres a seis años es fantástico. Existe mayor sensibilidad y respeto por insectos, animales, plantas y árboles. Hay una mayor toma de conciencia de qué aporta cada elemento de la naturaleza como el agua, la tierra, el fuego y el aire. Así se desarrolla una preocupación por cuidar el medio ambiente, por ejemplo, regar, sembrar, sacar insectos de la casa sin matarlos, uso del bloqueador solar, cerrar llaves de agua o apagar luces encendidas.

El cambio también se reflejó en encontrar más sentido a algunas medidas que antes aparecían como exigencias de los adultos y que los niños no comprendían, como la necesidad del autocuidado. En cuanto a la relación entre ellos, niños y niñas empezaron  a escucharse mejor, aprendieron a respetar turnos para hablar, incorporaron nuevos vocablos, lo que facilitó la expresión de sus ideas. Opinaron más, fueron capaces de concluir que el juego que se les presentó era una recreación de algo real. Y se mostraron mucho más motivados por entrar del patio a trabajar a la sala.

Gabriela Fernández, una de los tres coautores del manual, señala que la idea fue poder generar experiencias significativas de aprendizajes para los pequeños. Para ello se basaron en el enfoque metodológico de la modificabilidad cognitiva de Feurstein. Así se propicia la creación de ambientes que dan seguridad al desarrollo de las capacidades del niño y da paso a que los pequeños vivencien experiencias gratificantes, constructivas y que le ayudan a su autonomía de pensamiento.

Para dar continuidad al trabajo desarrollado, este 2012 se realizará, en dependencias de la Universidad de La Serena, el Encuentro Regional de Educación Parvularia para una Vida Sustentable de la Región de Coquimbo, los días 23 y 24 de agosto. “Nos parece muy relevante poder realizarlo en un escenario nacional en que se está empezando a implementar una política que incentiva a los jardines infantiles a certificarse ambientalmente. El programa para el evento incluirá la muestra de experiencias exitosas, reflexión sobre cómo abordar la ecoalfabetización, una inducción al uso del manual que publicamos y cómo este puede ser un apoyo para aquellos que se desean integrar al proceso de certificación ambiental”, señala Gabriela.

Además, se están generando prácticas profesionales de estudiantes de educación parvularia que apoyen directamente a jardines infantiles que quieran tener un proyecto educativo con un sello ambiental.

QUIERO UN COLEGIO VERDE

Actualmente, existen ochocientos colegios en nuestro país que han obtenido del Ministerio del Medio Ambiente una certificación. Para postular, el establecimiento interesado deberá seguir una serie de pasos. Lo primero es contactar al encargado de educación ambiental de la Secretaría Regional Ministerial de Medio Ambiente que corresponda, quien orientará en los trámites e informará sobre los plazos para pasar las etapas de mejor manera.

El organismo a cargo de este programa, organiza a los establecimientos de acuerdo con un examen diagnóstico en: básico, medio y de excelencia. Según el nivel evaluado, los colegios o jardines infantiles serán ayudados a establecer desde instalar temáticas ambientales en el establecimiento hasta desarrollar un plan de acción concreto al respecto.

Según la Ley Nº 19.300 de Bases Generales del Medio Ambiente, en su artículo seis, la educación ambiental debe ser entendida como: “el proceso educativo, en sus diversos niveles, a través de la transmisión de conocimientos y de la enseñanza de conceptos modernos de protección ambiental, orientados a la comprensión y toma de conciencia de los problemas ambientales"; además, esta "deberá incorporar la integración de valores y el desarrollo de hábitos y conductas que tiendan a prevenirlos y resolverlos".

De esta forma, alumnos, profesores y apoderados pueden unirse para postular a sus respectivos establecimientos a integrar el Sistema Nacional de Certificación Ambiental, cuyo propósito es contribuir al cambio cultural a través de la promoción de conductas amigables responsables. Las nuevas generaciones tienen la opción de generar cambios para lograr un mejor lugar donde vivir y, por ende, un mejor planeta.

 

Los pequeños hacen debates luciendo sus conocimientos sobre energía nuclear, participan en lúdicos juegos sobre la importancia de una vida sana y aprenden de una forma interactiva cómo hay que cuidar el agua.

Se propicia la creación de ambientes que dan seguridad al desarrollo de las capacidades del niño y da paso a que los pequeños vivencien experiencias gratificantes, constructivas y que le ayudan a su autonomía de pensamiento”, Gabriela Fernández, coautora del manual Jugando conozco la naturaleza.

Otros Reportajes

Encanto colonial
Recorriendo
» Ver todas los Reportajes


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación1+2+1   =