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EDICIÓN | Enero 2011

Brazos de Oro

Rosario Pérez, tenista
Brazos de Oro

Tiene doce años y en sólo dos ha logrado, a través de fuertes y constantes entrenamientos, ser la número uno en el ATP del tenis nacional, en la categoría menores de doce. Con una humildad tremenda y un tono de voz suave que denota su timidez, esta deportista rancagüina con tremendo futuro, nos cuenta con una madurez que impresiona como ha sido el difícil camino hacia el éxito.

Por María José Pescador D. / Fotografías Danny Bolívar U.

Rosario estudia en el colegio Instituto O’Higgins de Rancagua, va en séptimo año, y hace dos que tuvo ganas de practicar algún deporte. Incursionó en la natación, pero no le gustó tanto, así que prefirió seguir los pasos de su hermano mayor —Felipe, de trece años— quien practicaba tenis en el complejo de los Hermanos Maristas en Machalí. Pero a pesar de que Felipe es un gran jugador, no se interesó por seguir una carrera tenística, contrario a lo que le pasó a Rosario, quien una vez que tomó la raqueta supo que el tenis era algo más que un deporte para ella.

Así fue como el 2009 empezó a entrenar más efusivamente en el Parque Comunal, y a participar de forma casi inmediata en torneos G2 e incluso G1, para la categoría menores de doce años.”Inicié mis entrenamientos en diciembre y en marzo ya estaba compitiendo”. Sus comienzos ese año fueron tranquilos, “más de experiencia y preparación”, como ella misma dice. Y es que esta niña de un metro setenta y cuatro centímetros habla de sus logros con una humildad y madurez impresionantes. “Yo decidí seguir este camino, mi meta para el 2011, que paso a la categoría de catorce años, es estar entre las cinco mejores. Ahí se viene la cosa más complicada. Eso significa mayor entrenamiento y ver menos a mis amigas, pero ellas siempre me han apoyado, me llaman para ver si puedo ir al cine, etc. No me dejan fuera, a pesar de que saben que, muchas veces, la respuesta a las invitaciones será negativa”.

Así durante la pre temporada —verano—, Rosario empieza a entrenar más fuerte, tres horas al día, dos con su preparador físico —Jorge Flores— y una con su técnico y entrenador —Ruperto Zúñiga—, quien cuenta que una de las cualidades de Rosario es que es “súper disciplinada, sabe escuchar y además es aperrada”.

Aperrada” sin dudas, dice su madre —Carmen Luisa Salinas—, quien durante todo el 2010, la acompañó a los más de quince torneos que jugó a lo largo de Chile, además del reciente Sudamericano realizado en Perú, en donde Rosario fue orgullosa a representar a nuestro país. Pero los viajes, los entrenamientos y los estudios han sido para esta niña una presión que su madre teme que algún día pueda estallar, pues aunque cuenta con todo el apoyo de ella y de su marido, Eduardo Pérez, no tiene el apoyo necesario de su colegio. Por lo mismo, el promedio de Rosario ha ido bajando, antes de los campeonatos tenía un seis coma tres, hoy un cinco coma seis. Sus padres han hablado con la directiva, pero nada: el colegio no apoya, no permite que Rosario, en su calidad de deportista de elite, dé las pruebas y trabajos con mayores plazos de los exigidos a los demás alumnos.

 

AÑO DE ÉXITOS

Pero a pesar de todo lo que ha tenido que esforzarse, su tesón y rumbo decidido han valido la pena. Obviamente, Rosario pertenece a la Federación de Tenis, la que le ha permitido participar en los mejores torneos y le ha ayudado con pasajes y estadías para los más importantes, como los nacionales. Pero todo lo demás —nada nuevo para el deporte en Chile— se lo costean sus padres; la ropa y las zapatillas especiales, el entrenador, el preparador físico, el kinesiólogo, y de ahora en adelante, además, asistirá a sesiones con un sicólogo deportivo y a la nutricionista en Santiago, para enfrentar la nueva etapa que se viene.

“No tengo auspiciadores aún, lo único que logró mi papá es que la tienda Babolat me entregara las tres raquetas que necesito a cambio de las mías antiguas; el resto, viajes, pasajes, estadías y otros han sido carga de mis padres”. Así es, porque los papás de Rosario quieren verla feliz, entusiasmada con lo que hace, que desarrolle su pasión al máximo, que se sienta realizada.

Este año Rosario ha ganado más de una decena de campeonatos —entre ellos un nacional en singles y otro en dobles—, copas y trofeos de cristal que muestra orgullosa, y que casi no caben en la mesa de centro del living de su casa: Torneo Copa Milo (G1) campeona en singles; Campeonato Nacional de la Asociación de Tenis (GA), IV región, Coquimbo, campeona nacional en singles; Torneo Copa Milo (G1) Quillota, campeona singles; Nike Junior Tour, campeona en singles… Así continúa la larga lista de premios que, en sólo un año, logró esta niña con sus brazos de oro.

¿Por qué te gusta tanto el tenis?
Me gusta por el ambiente, por la gente; además, es entretenido, lo paso bien y me gusta competir.

“Me gustaría que (la federación) se diera cuenta de que el tenis femenino no está bien; con los hombres todo funciona mejor, pero con nosotras la cosa no anda, y así es imposible que Chile obtenga buenas jugadoras”.

¿Cuáles son tus metas?
A corto plazo, es decir el próximo año, que empiezo a competir en la categoría de catorce años, mi meta es lograr estar entre las cinco mejores. A largo plazo, dedicarme al tenis primero a nivel sudamericano… todavía queda mucho tiempo para pensar en más.

En noviembre pasado, Rosario clasificó, junto con los mejores tenistas de Chile, para representar a su país en el Campeonato Sudamericano realizado en Perú, organizado por la COSAT—Confederación Sudamericana de Tenis—. Allí, al equipo nacional de damas no obtuvo los mejores puestos, pero la experiencia ganada para Rosario fue más que suficiente. “Lo que pasa es que a Rosario la llamaron una semana antes, por lo que alcanzó a entrenar sólo un par de días en Santiago, cuando todos los demás llevaban meses practicando. Es un tema de desorganización, tanto de la Asociación de Rancagua de Tenis como de la Federación Nacional”, explica la mamá de Rosario.

¿Qué ha significado para ti ser, en tu categoría, la número uno en el ATP femenino de Chile?
Era lo que quería, y lo pude lograr. Pero ha significado un gran esfuerzo compatibilizar el colegio con los campeonatos. Este año falté harto a clases, no tenía toda la materia y no entendía los contenidos… bajé mi promedio.

Cuando ganaste el partido que te llevó a ser número uno, ¿qué te pasó?
No soy de gritar en la cancha ni nada de eso, pero fue súper emocionante.

¿Te has sentido poco apoyada por la Federación?
Sí. Me gustaría que se dieran cuenta de que el tenis femenino no está bien; con los hombres todo funciona mejor, pero con nosotras la cosa no anda, y así es imposible que Chile obtenga buenas jugadoras.

ASOCIACIÓN & FEDERACIÓN

Es importante entender que el primer apoyo de una tenista o de cualquier otro tipo de deportista es la asociación, en este caso, de Tenis de Rancagua. Esta institución es la que debiera apoyar y ayudar a sus tenistas, darles a sus padres orientación, además de financiamiento de pasajes o las inscripciones a campeonatos. La federación, en cambio, organiza los campeonatos y paga los viajes al extranjero. “Aquí la asociación jamás se ha acercado a Rosario, que es la número uno de Chile, a preguntarle si necesita algo… todo proviene de la voluntad y el dinero de sus padres”, explica su entrenador.

Hoy por hoy, Rosario necesita tratamiento kinesiológico para una tendinitis, tema que ya están viendo sus padres, además de contratarle una psicóloga para que la ayude en temas de concentración, mantener la calma dentro del partido y saber manejar las emociones, entre otros. La idea es prepararla para el próximo año.

¿Cuál es tu tenista favorita?
María Sharapova… Me encanta como juega, además, me invitaron a una Clínica de Tenis en el Parque Araucano en Santiago cuando vino. Igual no hablé nada con ella, sólo jugamos un par de raquetazos.

¿Cómo ha cambiado tu vida diaria con el tema del tenis?
Siento que no mucho, nunca he sido fanática de la tele. Por otro lado, ahora en las vacaciones me voy a poder juntar con mis compañeras; todo lo que no hice en el año, lo voy a poder hacer ahora.

¿En qué te gustaría que te ayudaran?
Me gustaría que el colegio me apoyara, porque para el sudamericano me dijeron que me iban a entregar ayuda, pero al volver, tuve inmediatamente una tremenda prueba. Estudié hasta tarde, no estaba preparada. Por otro lado, también me gustaría tener auspiciadores, mis papás han tocado millones de puertas, pero a la hora de apoyar, no existe nadie.

 

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