Ubicada en una altiplanicie de la Cordillera de la Costa, a setecientos metros sobre el nivel del mar, Alto Hospicio fue lugar de paso obligado para los primeros habitantes que se instalarían en el Ique-Ique prehispano y aquellos que mantendrían una importante red de conexiones durante toda la prehistoria. Sobre el nombre “Alto Hospicio”, se empieza a utilizar desde el siglo XIX y es concordante con otros puntos de la Cordillera Costera o proximidades al litoral para denominar a estos planos que permitían descansar antes de descender a la costa o emprender hacia las alturas.
Las Minas de Huantajaya
La explotación de este yacimiento de plata se inicia en el período del Inca Yupanqui (1380–1410 d.C.). Como evidencia de su relevancia se encuentra el hallazgo, en 1977, de dos cuerpos de mujeres incas en la cumbre del Cerro Esmeralda, en lo que era un sacrificio de altura al sol. Las momias se encuentran, junto a su rico ajuar, en el Museo Regional de Iquique y son una joya arqueológica, además de ser las únicas de su tipo encontradas en sectores costeros, ya que descubrimientos similares se han efectuado en cumbres andinas.
San Agustín de Huantajaya
Fue el poblado principal que surgió en tiempos coloniales por la explotación de la plata de Huantajaya, yacimiento entregado a Lucas Martínez Vegazo, el encomendero de Tarapacá, allá por 1540. Su mayor auge después de su re-descubrimiento, en 1681, y explotación, desde 1718, por connotados tarapaqueños. Las faenas continuarán en la fase republicana. A fines del siglo XVIII, Huantajaya es más importante que Iquique, sumándose, en 1776, el yacimiento de Santa Rosa, más al sureste. Con la caída de la producción, los poblados serían abandonados y desmontados.
Alto Hospicio y el Salitre
En los inicios del ciclo del salitre el mineral era trasladado por caminos de herraduras (carretas), hasta Alto Molle, para embarcarse por Caleta Molle. La geografía de la zona y los volúmenes y costos del transporte, hicieron buscar la opción del ferrocarril. En 1871, los hermanos Montero construyen el primer ferrocarril entre Iquique y La Noria, con una serie de estaciones en este territorio, como Alto Molle, Santa Rosa, Las Carpas y Huemul. Tardíamente, el Estado construye el ferrocarril de Iquique a Pintados, que comienza a operar en 1929, y se fundan otras estaciones, como la Estación Hospicio.
El siglo XX
En 1926 se instala la Base Aérea “Los Cóndores”. Concluidos los trabajos, el 29 de agosto de 1928 se dispuso el traslado del Grupo 1 de la Fuerza Aérea Nacional. La base permanece hasta 1975, cuando finalmente se traslada al sector de Chucumata.
En los sesenta se instalan los parceleros que dirigen su producción hortícola hacia Iquique. También se ubican un control de carabineros y un servicentro, previéndose como área industrial y de acopio.
Más tarde empezaría la historia de las tomas, que se transforman en campamentos, luego en ciudad y hoy en una gran comuna, con una tremenda historia contemporánea, no exenta de dolorosos episodios, en que prima la fortaleza de su gente.