No soportó ver a un par de niños aspirando neoprén en las calles curicanas. Siempre había tenido vocación de servicio, pero esta vez el sentimiento de ayuda fue tan profundo que logró, junto a un grupo de amigos, crear una casa de acogida para niños y jóvenes de dicha ciudad que se encuentran en riesgo social. Apoyada por un equipo de profesionales de primer nivel, día a día trabaja creando nuevos proyectos y en conseguir financiamiento para permitir que estos niños opten por un futuro mejor. Aquí la historia de una mujer con alma de ángel.
Por María José Garay A.<br /> Fotografía Margarita Landeta R.
âDesde la época del colegio tuve inquietud por la ayuda social. Con mis compañeras del Universitario Salvador visitábamos comedores en plena época de la Unidad Popular, íbamos a unas poblaciones increíbles, cocinábamos ollas comunes, etc. Me gustaba el compromiso con los demás porque uno se iba dando cuenta de la tremenda falta oportunidades que hayâ, comenta Silvia, quien hoy está enfocada en lo que más le apasiona y llena el corazón: ayudar al más desprotegido. âUno se da cuenta de que la gente vive el día a día, no se plantean el futuro, entonces nosotros les enseñamos a tener objetivos, metasâ. Y es que el lema de esta mujer con alma de entrega, es que si uno tuvo la suerte de tener oportunidades, entonces es necesario esforzarse para poder después dar trabajo, y de este modo âdevolver a la sociedad lo que a ti, de alguna u otra forma, se te dio más fácilâ.
Silvia llegó a Curicó por el trabajo de su marido, Christian Abud, sin conocer a nadie y con una hija de un año. De eso han pasado veintitrés años, y hoy cuenta orgullosa que tiene cuatro niños más: María José (24), Christian (22), Martín (18) y los mellizos Monserrat y José Tomás (16). âDespués que nacieron los mellizos, años más tarde, tuve una experiencia muy fuerte al encontrarme con unos niños chicos aspirando neoprén cerca de la feria de Curicó y me acerqué a conversar con ellos, y me di cuenta de que no había quién los ayudara, quién los acogiera. Entonces comencé a pensar qué se podía hacer con ellos, a dónde los podía llevar.
Con la idea fija en la mente fue que Silvia se acercó a la Municipalidad de Curicó en busca de ayuda, pero nada. Hasta que un día, en un almuerzo, conversó del tema con el obispo Horacio Valenzuela y con el padre Mauricio Jacques, quienes la incentivaron para que hiciera ella misma algo al respecto, y le ofrecieron su ayuda. âDesde ese minuto, el tema de los niños en riesgo social aparecía recurrentemente en mi vida, estaba en todos lados, incluso cuando prendía la radio. Entonces me di cuenta de que todo esto era como un llamadoâ.
Y así fue como empezó la historia de la Corporación Naim (www.naimcurico.cl): âUna amiga me consiguió el teléfono de una institución que hacía un poco lo que yo quería lograr con los niños, y que estaba bajo el alero de Schoenstatt, llamada Naim (Nuestra Ayuda Inspirada en María). Entonces me contacté con un sacerdote que trabajaba ahí, Rafael Ramírez, que me ayudó mucho. El padre me dijo que armara un directorio y que ellos nos daban un poder, sin conocernos mayormente, para abrir cuentas corrientes, juntar platas y elaborar el proyecto. Paralelamente, me llamaron de la Municipalidad de Curicó, y me informaron que del Sename se habían liberado unos fondos. Fui a una reunión que resultó tremendamente exitosa y en donde conseguimos que nos dieran veintidós millones de pesos para empezar con nuestro proyecto. Quince días después de este encuentro, ya estábamos partiendo.
Hoy, lo que en un principio fue un llamado, lleva doce años de vida, los que para Silvia han sido tremendamente felices porque, según cuenta, esta era su misión. Meta que cumple día a día en las dos casas de acogida con las que actualmente cuentan, una ubicada en Curicó y otra en la comuna de Rauco.
âAquí llegan más de doscientos niños diarios de entre seis y dieciocho añosâ, comenta Silvia, instalada en la oficina de la casa que el Sename les pasó en comodato, ubicada en la población Aguas Negras de Curicó, y la que cuenta con una equipada biblioteca, cocina, comedor, salas de estudio y baños. Todo luce impecable. âTambién tenemos voluntarias que nos ayudan, por ejemplo, en la biblioteca, ordenando, clasificando los libros, conversando con los niños y que son un gran aporte, ya que han ido aprendiendo de la gente que trabaja con nosotros. Son personas que han sentido la necesidad de ayudar y se han fascinado con el trabajo que se hace acá. Es muy sanadorâ.
¿Cuáles son los proyectos que están funcionando hoy en Naim?
En la actualidad, estamos ejecutando cinco proyectos: âConstruyendo futuroâ, proyecto psicosocial en el que se realiza una intervención individual con los niños con el fin de favorecer un mejor desarrollo para él y su familia. También âEl que previene se entretieneâ, en donde se realiza un proceso de prevención del inicio del consumo de drogas. A su vez, estamos desarrollando el âPrograma de educación Naimâ, hecho con el fin de nivelar la educación básica a niños que hayan estado fuera del colegio por más de dos años, además del refuerzo y nivelación de quienes presenten un bajo nivel educacional en sus colegios. Otro es âJóvenes en movimientoâ, en donde, por medio del baile y del fútbol, se busca disminuir situaciones de vulneración de derechos y potenciar factores protectores en los niños. Y por último, âMujer y Deporteâ, que consta de talleres de actividad física-recreativa para las mamás de los niños que vienen a Naim.
¿Como logran financiarse?
Con platas públicas del Sename, Conace, Chiledeportes y también de privados. Ahora estamos buscando socios que nos ayuden mensualmente porque no tenemos el financiamiento asegurado. Siempre estamos participando en concursos públicos con nuestros proyectos y generalmente nos va bien. Además, me ayuda el hecho de que siempre he sido muy de iglesia, tengo mucha fe, siento los mensajes, somos de misa, me hace bien ir y eso también me ha ayudado mucho a sostenerme. Cuando me desespero, porque no hay plata para Naim, siempre llega alguna solución, las cosas se arreglan de alguna forma.<br /> âEl sólo hecho de que vengan los niños para acá y vivan un momento agradable y se sientan acogidos es espectacularâ.
¿Qué actividades tienen agendadas para este mes?
Ahora vamos a presentar una exposición âde un Fondart que hicimos el año pasadoâ de pintura con los niños, hecho en el taller de las artistas Pía Cepeda y Alejandra Díaz. La exposición será en el Centro de Extensión de la Universidad Católica del Maule y se llama: âPor el derecho a soñarâ.
RESPONSABILIDAD GRATIFICANTE
¿Cómo ha cambiado Naim tu vida?
Esto para mí es un hijo más. Tengo una relación espectacular con el equipo que trabaja en la agrupación, ellos son un pilar fundamental. Por otro lado, nada de lo logrado hubiese sido posible sin el apoyo de mi familia: Christian es el representante legal de la corporación, también mis niños vienen mucho y les ha servido para conocer otras realidades. Ha sido un gran desafío. Trabajar en Naim me ha ayudado, además, a creer en las personas, confiar en la gente.
¿Cuál ha sido el mayor logro?<br /> Que hemos podido entregar las herramientas para que los niños salgan adelante. Uno se pone al servicio de las personas que vienen, los tratamos con mucha dignidad para acogerlos, trabajamos con la empatía, y con los papás. Tenemos gente que está tremendamente capacitada. Los sicólogos y los asistentes sociales se involucran a concho con todos quienes vienen acá. Esto es como una casa, las puertas siempre están abiertas, no nos ven como si estuviéramos trabajando, el ambiente es muy sano.
¿De qué manera logras que los problemas que ves a diario en la corporación no te afecten demasiado?
Al principio lo pasaba mal, todo me daba culpa, iba a comer a un restaurante y en el minuto de pagar la cuenta, pensaba que toda una familia podría comer con esto, me daban ganas de llevarme a los niños para mi casa. Era tal mi angustia que fui a hablar con un sacerdote, Rafael Villena, él me dijo que si yo estaba en esto tenía que seguir siendo tal y como siempre he sido, continuar con mi estilo de vida, porque el regalar mis cosas, por ejemplo, no era la solución. Y me explicó que mi trabajo consistía en ser un puente entre dos realidades que son muy distintas, y que si el resto no me aceptaba con lo que yo era y tenía, con mi esencia, no podía seguir en esto.
¿Y la gente te acepta tal y como eres?<br /> La gente me acepta porque reflejo honestidad, no me puedo disfrazar de lo que no soy porque las personas se dan cuenta. Juego tenis, tengo un grupo de amigos increíbles, muchas veces salimos juntos y nos vamos a la playa, almuerzo con mis amigas, viajo harto con Christian. Salgo en mi auto, y sigo mi vida normal sin problemasâ.
¿Entonces has aprendido a superar los gajes de tu vocación?<br /> Sí. Reconozco que trato de bloquear las cosas, no me quedo masticando los problemas una vez que salgo de la corporación. Aprendí que hay que ocuparse de los asuntos en el minuto en que es necesario, y no preocuparse demás. Igual hay cosas que te golpean fuerte y quedas muy triste, pero hay que sobreponerse. Cuando logras solucionar algo es una satisfacción muy grande. El sólo hecho de que vengan los niños para acá y vivan un momento agradable y se sientan acogidos, es espectacular.