A sus cortos diecinueve años, este rancagüino ya está entre los trece mejores del mundo en la especialidad salto de esquí náutico sub 21. Un deporte extremo poco cotizado en nuestro país, pero con grandes perspectivas en Europa y Estados Unidos. A pulso, con garra, pasión y mucho, pero mucho entrenamiento, Pablo ha logrado posicionarse y obtener un reconocimiento que ha traspasado, de forma excepcional, nuestras fronteras.
Por María José Pescador D, Fotografías: Danny Bolívar U.
Volar, flotar, sentir el viento con su fuerza arrolladora, la velocidad adrenalínica es lo que le apasiona a este rancagüino que, siendo tan joven, ya ha rebasado las fronteras del mundo del esquí náutico. Todo gracias a su padre, Pablo Castro, quien, fanático de este deporte, llevó a su primogénito a la edad de catorce años a practicarlo, pero de manera más profesional. âEn verano nosotros esquiábamos, pero como pasatiempo. Entonces, un día mi papá me preguntó si quería ir a un lago en donde se entrenaban los mejores. Cuando llegamos, lo primero que vi fue a un esquiador haciendo slalom y quedé impactado con el nivelâ.
Ese era el lago de âLos Mirandaâ, ubicado en Los Morros, San Bernardo, familia muy conocida porque ha llevado el esquí náutico chileno a ser cotizado mundialmente, gracias a los dotes de Rodrigo Miranda, campeón nacional y quinto en el mundo. Es aquí en donde se suelen hacer los campeonatos nacionales, y en donde Pablo empezó a entrenar en forma más seria y con clases particulares. Hasta que el verano del 2006 participó en las primeras competencias. âEse año estuve en un torneo internacional aquí en Chile y después fui al Panamericano en México, representando a mí país. Aunque no me fue muy bien, aprendí harto con esa experiencia, pues estaban los mejores del mundoâ.
Luego de estas competencias, en donde Pablo ya se había ganado un lugar dentro de la Federación Chilena de Esquí Náutico, su foco principal fue el de dedicarse especialmente a la modalidad de salto. âSe salta a través de una rampa gigante que tiene seis metros de largo por tres metros de ancho. Con unas cámaras te miden la distancia conseguidaâ.<br /> Con las ganas de seguir especializándose y lograr acercarse a los primeros lugares de cada torneo, es que se fue a entrenar a EEUU con especialistas. âMe quedé un mes allá, y ahí fue donde practiqué salto en forma más fuerteâ. Pero para lograr esto, Pablo tenía que viajar durante el invierno chileno, para así aprovechar los entrenamientos durante la temporada de verano en USA, por lo mismo tuvo que faltar mucho a clases, por lo que agradece tremendamente la ayuda brindada por su colegio, La Merced, que lo apoyó en todas sus travesías, dándole trabajos especiales.
Con el tiempo, este deportista empezó a competir cada vez más. Después de México, ganó un tercer lugar en la categoría slalom, y segundo en la de salto, en el campeonato nacional de Chile de la temporada 2006-2007, y en la categoría juvenil. Ese mismo año, volvió a Estados Unidos, pero esta vez a trabajar en una escuela de esquí náutico de Luisiana. âMi pega era manejar la lancha, y claro, aprovechaba de entrenar todos los díasâ.
<strong>PUERTAS INTERNACIONALES</strong>
âYo no estaría donde estoy si no fuera por mi papá, él ha sido el auspiciador de todo esto y el que nos metió el bichito del esquí, a mí y a mis hermanos, y él es quien me ha apoyado económicamente en todo, porque la federación sólo te paga los pasajes de los torneos, pero la estadía y lo demás, noâ.
Tal como comenta este deportista, ha sido siempre su padre quien lo ha estado apoyando en los mejores y peores momentos. Afirma que, a veces, ha tenido ganas de tirar todo por la borda, por el sacrificio que este deporte significa. âHay momentos que estás dos meses en el lago, y te cansas, te dan ganas de dejarlo todo. Es ahí cuando él me aconseja, me levanta el ánimo para que me relaje, y tome todo con más calmaâ.
Luego de los logros obtenidos y de sus entrenamientos en Estados Unidos, en el campeonato nacional de la temporada 2007-2008, obtuvo un primer lugar en salto y segundo en slalom, en la categoría juvenil, además de un tercer lugar en la categoría open de salto (jerarquía en donde compiten los profesionales con las mejores marcas).
Posteriormente, partió, como cada año, a entrenarse durante un mes a EEUU, para luego participar en el Panamericano, en donde obtuvo un sexto lugar en salto, logrando una marca de cincuenta metros. De esta manera, nuestro deportista empezó a ser reconocido y a codearse con los mejores del mundo. Por lo mismo, y estando en USA, fue invitado a participar a las copas mundiales que se realizan cada año en este país. âSon copas privadas que hacen distintas empresas y en diferentes ciudades, en donde sólo participan los mejores doce del mundo. Lo pasé increíble, porque conocí el mundo profesional de cerca, fue una excelente experienciaâ.
<em><strong>âYo no estaría donde estoy si no fuera por mi papá, él ha sido el auspiciador de todo esto y quien me ha apoyado económicamente en todo, porque la federación sólo te paga los pasajes de los torneos, pero la estadía y lo demás, noâ.</strong></em>
Luego de estas vivencias internacionales, llegó a Chile con más fuerza que nunca a participar en el nacional de la temporada 2008-2009, y directamente en la categoría open, donde obtuvo un segundo lugar en salto y cuarto en slalom. Posteriormente se fue a Misiones, Argentina, para competir en el campeonato Latinoamericano, en donde obtuvo un primer lugar en salto y segundo en slalom en la categoría sub 21. âMe fue bien, le gané a los colombianosâ¦â.
Esa misma temporada, participó en la Copa América Champion Tour hecha en Chile, a la que asisten los doce mejores del mundo, y a la cual Pablo fue invitado para incorporarse a la competencia. âEn slalom salí sexto, aunque yo no quería participar en esta categoría, porque era obvio que no tenía ninguna posibilidad⦠pero mi papá insistió y me pagó los cien dólares de la inscripción y gracias a que me fue bien, obtuve como premio ochocientos dólares; estaba muy feliz, pues le gané a grandes del mundo, no lo podía creerâ.
Pero el destino le tenía a este joven aún nuevas metas. Luego de tres meses nuevamente entrenando en Estados Unidos, y esta vez con la compañía de toda su familia, partió al mundial open de Canadá, el cual se hace cada dos años y en donde pueden participar los cuatro mejores esquiadores de cada país. De setenta saltadores, Pablo logró el lugar veintiocho para Chile, lo que no es menor si se piensa que fue su primer mundial, y en la categoría más exigente de todas. âPara mí eso fue súper bueno, salté cincuenta y tres metros y vi cómo muchos de los mejores del mundo se caían y salían en ambulanciaâ.
<em><strong>¿Cuánta velocidad alcanzas al llegar a la rampa para saltar?</strong></em><br /> Debo llegar a unos noventa kilómetros por hora y durante el salto uno está a diez metros del agua, entonces, si caes mal, los golpes pueden ser tremendos. Por eso se usa un traje especial y casco.<br /> <em><strong><br /> ¿Tu mejor marca?</strong></em><br /> 57.1 metros.<br /> <br /> <em><strong>¿Qué opina tu mamá de tu participación en forma profesional en este deporte?</strong></em><br /> Mi mamá, al principio, estaba en contra de todo esto, porque yo debía ir al colegio, pero mi papá se hizo el tonto no másâ¦<br /> <em><strong><br /> ¿Qué es lo rico de saltar?</strong></em><br /> Sentir que uno vuela, por lo menos estás en el aire unos cuatro segundos.
Dos meses después del mundial open, Pablo partió al mundial de México y es allí donde logró su mejor posición, y el título de trece del mundo en la categoría salto sub 21. Luego de esto volvió a Chile y entrenando tuvo una fuerte caída, por lo que se lastimó un pulmón. âSalí de la rampa y se me fue un esquí hacia atrás, caí de espalda y perdí el conocimiento. Mi papá me sacó del agua, yo sangraba por la boca y me llevaron de <br /> urgencia a la clínica. Estuve en la UCI como tres días, y dejé de esquiar por un tiempoâ.
âLuego de esto fui a los juegos Odesur recién pasados, en Colombia, donde íbamos los cuatro mejores en representación de Chile, pero me fue pésimo, porque no alcancé a entrenar nada y estaba muerto de susto por la caídaâ¦â.
<em><strong>¿Y ahora para qué te estás preparando?</strong></em><br /> Después de lo sucedido pensaba retirarme, pero no. Ahora me estoy preparando para el Panamericano, que es acá en Chile en noviembre próximo.
<em><strong>¿Ya estás mejor con el tema de la caída?</strong></em><br /> Sí, eso ya pasó, estuve peleado con la rampa y desde Colombia que no me subo, pero ahora voy a ir a limpiarla y empiezo a prepararme. Además, tengo que continuar haciendo clases en el lago de la familia Miranda, los lunes, miércoles y viernes, y en el lago Chacabuco, que está en Los Andes, los otros días.
<em><strong>¿Cómo compatibilizas el deporte con tus estudios universitarios (administración de empresas en el Inacap de Santiago)?</strong></em><br /> Voy en la mañana a clases hasta las doce, más o menos, y de ahí me subo al auto y me voy a las clases de esquí. No soy de esos que pueda quedarse en la casa viendo la tele, o haciendo nadaâ¦
<em><strong>¿Además de tu padre, hay alguien más al que le debas tus logros?</strong></em><br /> A Rodrigo âTotiâ Miranda. Con él entreno y gracias a él y a mi papá he podido ir a especializarme a Estados Unidos.
<em><strong>¿Qué ha sido el esquí para ti?</strong></em><br /> Una forma de vida.