Conocida por su estilo en donde se mezclan las figuras con los árboles y la naturaleza, esta artista maulina, de renombre y tremendo prestigio, ha hecho más de una veintena de exposiciones con las que se ha posicionado de manera extraordinaria en los círculos de arte nacionales e internacionales. Aquí un poco más de su vida, su lado humano y la estrella de su talento.
Por María Paz Macaya O. / fotografías Javier Gutiérrez A.
La casa de esta pintora habla mucho de cómo es ella: relajada, alegre, espontánea, natural, sin ataduras, ni apariencias. âLulaâ, como le dicen sus más cercanos, se radicó en Talca hace más de diez años. Su casa, en las afueras de la ciudad, está rodeada de un paisaje campestre y natural, motivo de inspiración de su obra. Desde el interior, los grandes ventanales permiten apreciar el jardín, y conectarse con la naturaleza. El living, con un estilo rústico, que mezcla toques de vanguardia, es colorido, decorado con muchas telas y cuadros con firma Benavente. Su taller está en el segundo piso, tiene ventanas en distintas direcciones para contemplarlo todo y también un acceso independiente desde afuera.
Luz María pintaba bien desde muy chica, y a pesar de tener seis hermanos, su habilidad artística no pasó inadvertida. A los cinco años le regalaron una caja de óleos, obsequio que nunca olvidó y que marcó el comienzo de un crecimiento personal basado en el desarrollo de su talento artístico: la pintura. âTiempo que tenía me instalaba a pintar, lo disfrutabaâ.
Así, Lula Benavente estudió diseño, con mención en paisajismo, en la Universidad Central, en Santiago, en donde, además, cursó cuanto taller y tutorías se impartieran sobre artes visuales. Luego de una variada formación académica incursionó en la cerámica y la escultura, pero no ahondó más en ellas, porque tenía claro que lo que quería era pintar.
<strong>RIGOR Y TALENTO</strong>
Esta artista se autodefine como una persona alegre, feliz, agradecida de lo que tiene. Es extrovertida y sociable, pero también disfruta de la soledad. âMe encanta instalarme en mi taller sola, con la música que me gusta y pintar, sin hablar con nadie, es un momento para míâ. Pero también está acostumbrada a trabajar, en algunas ocasiones, con algo de ruido, porque es mamá y en la tarde comparte con sus niños, sin dejar de lado sus quehaceres artísticos. Sus hijos Isidora (13), Florencia (11), Cristián (5) y Rosita (4), siempre la han acompañado en su labor. âEllos se criaron en mi taller, al lado mío, yo les ponía un canasto con juguetes y ahí se entretenían. Crecieron con los colores, las telas y las pinturas. Y más de alguna vez me acompañaron a alguna exposiciónâ.
Luz María Benavente es una artista nacional que se ha dado a conocer por sí sola y su trabajo no ha dejado de llamar la atención, no sólo para los curadores y críticos de arte nacionales, sino que también en el extranjero. Un ejemplo de esto es que ha sido invitada, en varias ocasiones, a participar en exposiciones de importantes galerías internacionales. La más reciente fue la muestra individual que realizó en New York, el 2009, titulada âPictureâ, en Jaditte Gallery. âEn esa exhibición quise mostrar los colores y la fuerza de América Latina; había mucho rojo que representa a los mapuches, a los incas, la impetuosidad indígenaâ.
Pero no todo se basa en el talento; como ella misma lo explica, es muy organizada y exigente con su trabajo. âNo existe la inspiración, existe el trabajo y el rigor. Yo subo al taller a las ocho de la mañana y no bajo hasta las tres de la tardeâ. Cuenta haber tenido un profesor que les decía que se debe trabajar firme, ser autoexigente e insistir cuando no se logra lo que se quiere. âMe gusta acostarme con las manos pintadas, me da la sensación de haberme dedicado por entero, de haber aprovechado el díaâ.
<em><strong>Cuando empiezas a pintar una tela, ¿te inspiras en el momento o tienes una idea preconcebida?</strong></em><br /> Mis telas están súper cargadas de mi vida, transmiten emociones, lo que también depende de las situaciones que uno esté viviendo, de la cotidianeidad. El otro día vimos con los niños la película Alicia en el país de las maravillas, y a la mañana siguiente me levanté con la idea de la hora del té, de las tacitas y pinté árboles con tazas muy coloridas.
<em><strong>¿Por qué estudiaste diseño y no arte?</strong></em><br /> Porque conocí tanta gente que se tituló de arte y no sabían qué hacer, porque les enseñan tantas cosas que a las personas les cuesta encontrar su área. Lo sentí como intangible. En cambio, diseño era algo más concreto para mí. Es una apreciación personal.
<em><strong>¿Con qué técnicas trabajas?</strong></em><br /> Mi técnica es mixta, uso acrílico, pero mezclo mucho; a veces uso tinta china, por ejemplo. Además, me gusta que un cuadro tenga textura, por eso utilizo tierra, arena, alambre, hojas, ramas, todo lo que me pueda servir para lograrla. También utilizo serigrafía, timbres que yo misma creo a mano. Pero no puedo decirte cómo los hago, es secreto⦠(se ríe).
<em><strong>âMis telas están súper cargadas de mi vida, transmiten emociones, lo que también depende de las situaciones que uno esté viviendo, de la cotidianeidadâ.</strong></em>
<strong>CÓDIGO DE BARRA </strong>
Como toda pintora, Lula Benavente ha pasado por distintas etapas en su trabajo. Reconoce que las técnicas y estilos que ha usado se relacionan con los momentos que vive. âMi primera etapa fue más experimental, con ambientes y temáticas infantiles, tal vez ingenuas como la niñezâ. Luego de unos años, llegó la maternidad, tiempo en que Luz María comenzó a encontrar un estilo más concreto. âMe puse más profesional, definí mi línea, mis técnicas, fue el crecimiento de mi pinturaâ.
Un cambio de etapa marcado en la obra de Benavente, fue incorporar el negro en sus creaciones. Esto se refleja en la exposición âCódigo de Barraâ, realizada el año pasado, en la Galería âLa Salaâ, en Santiago. âFue importante, porque comencé a usar el negro que no tenía incorporado en mi paleta y descubrí que es un color que lleva, en sí, todos los coloresâ. Además, esa muestra significó una importante crítica que hizo Luz María a la sociedad, que identifica todo y a todos con un número, con un código.
âEs un nuevo ADN que, lentamente, se ha ido apoderando de todo, haciéndolo materia de consumo, de transacción⦠Y me refiero a cosas concretas como el agua, el aire, la naturaleza, y también, las personas: su vida, su fidelidad, su amistad, su silencio⦠hoy parecen poder comprarseâ. En esa muestra, la artista puso, irónicamente, un código de barra junto a cada uno de sus cuadros, codificándolos.
<em><strong>¿Cómo definirías tu estilo?</strong></em><br /> Es bastante abstracto, fuertemente colorista, pero puedes ver formas. Aunque tiendo a no definirme, me gusta que mis cuadros tengan misterio, que los demás interpreten los ambientes, las emociones, la energía que hay en la pintura. Porque una obra es un complemento de la estructura, de la forma, de la composición, del color.
<strong>AUTENTICIDAD Y NATURALEZA </strong>
El escenario predilecto de la artista es, definitivamente, la naturaleza. Árboles, hojas, semillas, frutos, flores y ramas se aprecian en sus creaciones. Mucho color, donde los límites entre la figura y el fondo se mezclan, pelean o se reconcilian. Un fondo con movimiento, con vida, con energía natural. Tal vez, porque ella está rodeada de árboles, de flores y vista a la cordillera.
<em><strong>¿Por qué en tus pinturas veo árboles?</strong></em><br /> Porque es una desviación profesional, tal vez porque me gusta tanto la naturaleza que fue una forma lúdica de seguir ligada a ella.
¿En este momento estás preparando alguna exposición? ¿Qué se viene para el futuro?<br /> Ahora estoy preparándome para la Feria de Arte Contemporáneo de Chile (ChACO), que se realizará en la galería âCasas de Lo Mattaâ. Este es el segundo año que se organiza y ha sido uno de los eventos culturales más importantes de nuestro país, y comenzará en octubre. Estarán presenten muchas galerías nacionales e internacionales. Estoy muy orgullosa de poder estar ahí, y compartir con pintores nacionales de mucha trayectoria, como Gonzalo Cienfuegos, por ejemplo.
<em><strong>âYo florezco a través de los cuadros, vuelco todas mis emociones, la alegría y también la penaâ</strong></em>
<strong><em>¿Cómo son tus hijos para pintar?</em></strong><br /> Ellos pintan mucho, tienen harto sentido del color, yo creo que lo llevan en el cerebro; de chicos que tienen muy desarrollada la percepción, dibujan bien, tal vez porque desde que tienen conciencia me han visto pintar.
<em><strong>¿Por qué crees que tu pintura ha logrado tanto reconocimiento y prestigio?</strong></em><br /> Porque creo que soy muy auténtica, porque hago lo que siento, soy espontánea y eso se refleja en mi trabajo. Yo florezco a través de los cuadros, vuelco todas mis emociones, la alegría y también la pena. Todos, a veces, lo hemos pasado mal, pero tenemos que tener la gracia de poder cambiar un sentimiento negativo y convertirlo en una emoción positiva, buscar el lado bueno.
<em><strong>¿Tienes algún pasatiempo?</strong></em><br /> Sí, mi favorito es estar con mis niños, los domingos hacemos fiestas de disfraces, comemos algo rico, y jugamos, o vemos una película, sobretodo en esas tardes cuando hace frío y llueve.