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EDICIÓN | Septiembre 2010

“Me gusta tener el control”

Cesar Núñez, empresario curicano
 “Me gusta tener el control”

Con un espíritu emprendedor admirable, este médico veterinario de profesión ha logrado incursionar con gran éxito en sectores tan diversos como el hotelero y el inmobiliario. Pero sin lugar a dudas es en su criadero, “La Esperanza”, en donde Cesar Núñez disfruta día a día de sus dos grandes pasiones: los caballos y el rodeo.

Por María José Garay A. / fotografía Margarita Landeta R.

Una de las cosas que más disfruta César Núñez es la libertad del campo. Nunca le gustó cumplir horarios y reconoce ser muy afortunado de poder ser independiente dedicándose a lo que le gusta. “Mi mayor riqueza es tener tiempo para hacer lo que yo quiero”. Sin embargo confiesa que no siempre fue así. “Cuando chico era muy sumiso, cumplía siempre con mis obligaciones y no cuestionaba las órdenes que me daban mis papás. Como vivía en el campo, era más bien solitario, aprendí a entretenerme solo y a ocupar el tiempo en cosas útiles”.

Al entrar a la universidad se dio cuenta que tenía que cambiar el switch, y apareció una nueva personalidad, que hasta ese entonces no sabía que tenía. “La mayor motivación para terminar mis estudios era no tener la obligación de ir a clases, ser libre y trabajar en lo que yo quisiera. Tenía muy claro que no quería seguir una profesión en la que tuviera que estar encerrado en una oficina, entonces opté por veterinaria en la Universidad de Chile que era lo que más se acercaba a mi gusto por los caballos”.

<em><strong>“Siempre ando con una huincha de medir, con un block y un lápiz, dibujo mis ideas y las guardo hasta que se pueden transformar en un proyecto. Me gusta soñar, imaginar como quedaría tal cosa, como arreglaría tal otra, así uno va dejando su sello”.</strong></em>

Cuando estaba en la universidad César recuerda que trabajaba y estudiaba a la vez. “Al principio vendí pantalones y relojes en el campo. Sentía que era una obligación a esas alturas tener mi plata y ser independiente, estaba orgulloso de manejar mi propio dinero. Hasta hice lámparas artesanales de parras que luego vendía con gran éxito”.

Al pasar los años comenzó a trabajar en el hipódromo haciendo reemplazos como veterinario. Hacía turnos de noche y ya en el cuarto año de carrera empezó a atender a algunos criaderos, entre ellos el de Gonzalo Vial, que asesora hasta el día de hoy. En esa época también se incorporó a la Federación de Criadores de Caballos Chilenos (de la que hoy es secretario general, además de estar encargado del área técnica) y a varias entidades relacionadas con el mundo del rodeo.

Sin embargo a poco andar César se dio cuenta que la profesión de médico veterinario no era muy rentable, cosa que su papá también advirtió, así fue como decidió buscar actividades paralelas que le permitieran capitalizarse. “Además me acerqué al mejor veterinario de caballos que había en ese tiempo y pude ver que a los sesenta y cinco años todavía estaba trabajando con mucho esfuerzo y que a pesar de esto sólo contaba con las cosas básicas para tener un pasar digno”.

<strong>APUESTA INMOBILIARIA</strong>

“Mi primera incursión en el mundo de los negocios fue en la agricultura… un desastre absoluto. Después tuve una lechería, que también no resultó, hasta que terminé plantando frutales y comprando algunos huertos que ya estaban en producción. Pero con el tiempo me di cuenta que no era lo mío, había que esperar todo año para saber si iban a pagar la fruta, la espera era angustiosa, porque además no se sabía cómo iba a resultar la producción del año siguiente por las heladas, entre otros. Al final como soy muy práctico y no quise vivir angustiado, vendí, pagué mis deudas y me quedé con los campos que estaban cerca de la ciudad. Siempre compré parcelas pensando en que si me iba mal la ubicación de éstas iba a ser un plus.”

<em><strong>“Me encanta la forma de vivir de la gente de campo, la tranquilidad, la paz interior que tienen los huasos, que se alegran con el crecer de los pastos, con el color de las flores, es una combinación de cosas”.</strong></em>

Como agricultor Núñez cuenta que trató de llevar la teoría a la práctica y no le resultó. “Admiro la paciencia de los agricultores que luchan contra la adversidad, no me gusta no tener el control, no me gusta cuando las cosas tienen demasiadas variables. El control remoto me gusta manejarlo yo. Riesgos hay que correr, pero me gusta asesorarme muy bien. Siempre he actuado por olfato y después contrato asesoría”. Así la idea de Núñez fue dejar la tierra como inversión. “Entonces empecé con las primeras urbanizaciones camino a Zapallar junto al empresario Patricio Lagos”, con quien asfaltó parte del camino para lograr mayor plusvalía. Así comenzó el auge de Zapallar. “Partimos con los loteos y el sector oriente de la ciudad se traslado a este lugar”.

Una de las características que definen a este empresario es la de enfrentarse a nuevos desafíos y cambiar drásticamente el rumbo si algo no le acomoda. “Me gusta realizar proyectos en donde me sienta contento, prefiero más la creación que la administración, pero siempre que sean cosas exitosas. Los planes que presentan demasiadas piedras en el camino y que no dependen de uno para solucionarlos prefiero dejárselos a otros. Me encanta trabajar, me levanto temprano, no hago nada que no me guste, siempre me he dedicado a lo que he querido, y si no me funciona bajo la cortina y sigo con otro asunto”.

<em><strong>¿Qué proyectos tiene hoy en mente?</strong></em>

Estoy analizando un proyecto de reconstrucción en Curicó, con un edificio que aún no está definido. Hay un equipo evaluándolo. Ir al centro me pone triste, tengo un hotel en ese sector y hay muchas casas alrededor que están en el suelo y honestamente es deprimente. La rentabilidad mayor de hacer algo en mi ciudad, es poner un granito de arena para poder entre todos levantarla. Esta es mi zona, no podemos esperar que empresarios de otras partes vengan a reconstruirla, la idea es aportar, hacer cosas. Siempre ando con una huincha de medir, con un block y un lápiz, dibujo mis ideas y las guardo hasta que se pueden transformar en un proyecto. Me gusta soñar, imaginar como quedaría tal cosa, como arreglaría la otra, así uno va dejando su sello. Estoy optimista con el tema de la reconstrucción, creo que hay que hacerlo con una cierta armonía arquitectónica, planificar bien, quizás centrándose en el casco antiguo, en los edificios que están alrededor de la plaza.

<strong>SERVICIOS GALOPANTES</strong>

En el rubro de la hotelería, Cesar Núñez es dueño del hotel Villa El Descanso, que cuenta con cincuenta y cinco habitaciones y cinco salones para conferencias y el hotel Palmas Express de cuarenta habitaciones ubicado en el centro de la ciudad de Curicó.

“En la parte hotelera estoy en un proyecto de formar con otros empresarios una cadena de hoteles de carretera. Lo otro es una posible expansión en el área turística, porque en Curicó el día viernes se muere la hotelería, no hay gente, entonces necesitamos un atractivo para que más personas vengan los fines de semana, hay que explorar nuevos caminos”.

<em><strong>¿Qué conocimientos tiene un médico veterinario de hoteles, loteos etc.?</strong></em>

Lo que yo tengo es la idea, el bosquejo, pero existen profesionales que te asesoran. Me pongo en el plano de usuario para determinar lo que quiero hacer, como quisiera que me atendieran a mí. Siempre me pongo en el plano del cliente. Busco los profesionales que me ayuden, orienten y que hagan el proyecto. Participo en la creación pero pido bastantes opiniones. Finalmente tomo la decisión y dejo el trabajo en mano de los profesionales.

<em><strong>¿Es negocio tener hoy un criadero de caballos?</strong></em>

No para nada, es sólo un hobby. A mí me encantan los caballos, a lo más la mayor rentabilidad que se puede lograr en lo económico es empatar. Pero en la vida hay que tener un grado de locura, una pasión. El tema del rodeo está ligado a mis tradiciones, los chamantos, los aperos, tema que me atrae mucho. Este año corrí en Rancagua con mi hijo Martín y fue espectacular. Además me encanta la forma de vivir de la gente de campo, la tranquilidad, la paz interior que tienen los huasos, que se alegran con el crecer de los pastos, con el color de las flores, es una combinación de cosas. Además el criar los propios caballos para correr me ha dado muchas satisfacciones. Es pensar en la combinación de las sangres, cada criador toma sus propias decisiones según los antecedentes que tiene de cada caballo, según lo que uno cree que genéticamente puede resultar, es un proceso largo pero ilusionante.

El fundo La Esperanza, lugar en donde se encuentra el criadero de Núñez, cuenta además con una clínica veterinaria que transformó en un centro reproductivo donde se practica inseminación artificial y transplante de embriones. En la actualidad vende cerca del ochenta por ciento de lo que cría.

 

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