El mundial de fútbol terminó y con ello el drama del pueblo negro de África pasó al olvido para todos los chilenos y, seguramente, para gran parte del mundo. Pero en nuestro país hay alguien que no deja de pensar un día y hace ya bastantes años, en cómo salvar y rescatar la cultura negra. Incansable, apasionada, multifacética, Janet nos demuestra que el límite de todas las cosas está en el infinito.
Por: María José Pescador D.<br /> Fotografías: gentileza de fundación África Dream.
Antes de que Janet naciera, y como ella misma lo comenta, venía en su ADN esta inquietud incansable por ayudar a los demás, la que, con el paso del tiempo y sus propias experiencias de vida, se fueron reforzando para, finalmente, llegar a dar más de lo que nunca imaginó, ya que con su espíritu emprendedor y tremenda inquietud, hoy su entrega traspasa fronteras.<br /> Nació en Valparaíso y junto a toda su familia se trasladó a Santiago, en donde terminó sus estudios de educación media en el colegio Grange. Luego estudió psicología en la PUC y se especializó en clínica. âSiempre supe que quería ayudar a los demás, pero por el lado de la pena, el dolor o las complicaciones del ser humano; a la vez, cuando me recibí, también supe que quería conectarme a otras cosas y no dedicarme sólo al mundo individual de las terapias, por eso fue que entré al área de Comunicaciones de TVNâ.<br /> El trabajo de Janet, por ocho años, en este canal fue el de asesorar y estudiar el contenido de los programas que se daban en este medio. Junto con esto realizó un postgrado en su misma universidad sobre âImaginería Afectiva y Guiadaâ, âuna herramienta del ámbito clínico. Fue aquí en donde conocí a alguien que me convenció de trabajar en un banco, para diseñar las comunicaciones internas y relaciones con el personal, pero me costó harto, porque yo no tenía ni cuenta corrienteâ¦â.<br /> Aquí empieza entonces su carrera en el ámbito de los recursos humanos, ya que con esta experiencia decidió trabajar en consultorías. Así, seis años después se independiza para formar People&Partners, la que en su época fuera una de las empresas pioneras en orientación y reinserción laboral, tema más conocido como outplacement. âNosotros ayudamos a la gente a develar sus talentos, para que puedan ir orientando sus carreras de acuerdo con lo que realmente aman y sonâ.
<strong>SÓLO UNA IDEA</strong>
Hasta hace dos meses, Janet fue la presidente de Acción RSE, fundación en la que ha estado involucrada desde sus inicios, unos diez años atrás. âAcción está en una etapa súper madura, y siento que tengo que seguir con mi misma línea, pero por otros caminos que son más de terreno, más veloces y más profundos, y los que en una organización grande no se pueden hacer. Es un tema personal, en donde estoy tratando de romper con las estructuras, ser libreâ.<br /> Intensa, certera, trabajólica, sin un minuto de descanso y con una agenda copada de reuniones, Janet, a sus cincuenta y cuatro años, es una luz que brilla y destella pasión en cada una de sus palabras. Todos los días se levanta a las seis de la mañana para meditar por una hora, luego desayuna y parte a la oficina y, entre asesorías y capacitaciones, se da el tiempo para tomar clases de piano y surf, porque âcomo ella misma diceâ quiere romper con el sistema que nos mantiene presos y no nos deja disfrutar de la vida. Janet busca volver a las raíces de lo que fueran un día las costumbres y cultura de los seres humanos, que cada vez, en este mundo rápido, se van perdiendo un poco más.
âLlegamos a Livingstone y de ahí a Sichili. Cuando pisé esa tierra, me pasó de todo. Tomé conciencia de lo que realmente somos los occidentales, seres programados que no podemos darnos cuenta de lo que es nuestro ser. Entendí que estamos llenos de juiciosâ.<br /> Con esta necesidad de conexión hacia lo trivial, las etnias y lo originario, además de su constante preocupación por ayudar a los demás y esa curiosidad que la caracteriza, fue que hace cinco años empezó a sentir una fuerte atracción por el continente africano. âSiempre me llamó la atención un lugar tan depredado⦠leí mucho al respecto, reportajes de cómo los niños allá se mueren, y tantos otros, pero no me había tocado tanto hasta el día que empecé a meditar. Con esta práctica se expande el corazónâ.
Fue el sábado 15 de noviembre del 2002 âJanet recuerda la fecha exactaâ cuando leyó un reportaje de un diario que hablaba de los ocho millones de niños que se mueren al año a causa del SIDA en África, que sintió en el alma que tenía que hacer algo al respecto. âDecidí que aquello me tocaba profundamente y que debía ayudar, pero nunca me imaginé crear una fundación. Mi idea no era entregar plata y no saber qué pasaba finalmente con ella, sino que ir más allá, algo más comprometidoâ.
Sus hijos âNicolás (18), Francisca (26), Tomás (25)â en un principio, la molestaban: âno nos vas a llenar la casa de africanitosâ, le decían, pero ella craneó una y mil veces cómo meterse en el cuento, entonces se planteó algunos objetivos: ir a la Unicef, y averiguar por las fundaciones que podían existir en África. Finalmente, conversando con gente en su trabajo, se encontró con una gran mayoría que no entendía sus propósitos, pero también se encontró con otros que sí querían apoyarla, y las que resultaron ser unas treinta y cinco personas. Así, Janet convocó a la gente interesada en ayudar a una reunión a la que no faltó nadie. Era marzo del año 2005.
En aquella primera junta, el objetivo era unificar visiones, y ver cómo se iban a constituir. âEmpezamos a dibujar lo que había que hacer, e investigar temas: qué es África, a qué país abocarnos, y recoger experiencias de chilenos que hubieran viajado allá. Hablaron con Rodrigo Jordán, quien había estado en expediciones en Kenia, y con distintos investigadores, que les proporcionaron datos específicos sobre cuáles eran los países más pobres; incluso, Janet se reunió con Ricardo Astorga, quien terminaba de hacer el programa La ruta del Nilo.
Hasta que llegaron a Rodrigo Mercado, sacerdote que había estado por siete años como misionero en Zambia, con la tribu de los Lozi. Él fue el lazo que les permitió llegar a conocer este país, y fue la persona que acompañó a Janet, en agosto del 2005, en su primera aventura a dicho lugar, en donde estuvieron por un mes.<br /> <em><strong><br /> ¿Qué te pasó cuando pisaste Zambia?</strong></em><br /> Llegamos a Livingstone y de ahí a Sichili. Cuando pisé esa tierra, me pasó de todo. Tomé conciencia de lo que realmente somos los occidentales, seres programados que no podemos darnos cuenta de lo que es nuestro ser. Entendí que estamos llenos de juicios. Entonces, me dije a mí misma: âJanet, trata de deshacerte de tu cultura para entender estaâ, ese es un ejercicio muy difícil. Por ejemplo, los primeros días me parecía terrible ver a todos los niños huérfanos, pues sus padres mueren de SIDA. Pero con el tiempo empecé a darme cuenta de que estos niños jugaban todo el día, se reían, tenían una energía increíble⦠entonces te empiezas a cuestionar, quiénes son más infelices, ¿estos niños o los nuestros que no son huérfanos, pero que pasan todo el día solos y están llenos de problemas psicológicos? Te cuestionas, ¿quién eres tú para decir que esto es peor que lo otro? Cuando ellos viven una vida simple, apegados a la naturaleza.
Para Janet, el problema principal radica en que el hombre occidental trata de ayudar al africano imponiéndole sus convicciones y normas, sin pensar que el uso del condón, para evitar el SIDA, va contra sus creencias fundamentales. âEl no poder ejercer su fertilidad es como estar muerto en vida para ellos, por lo que jamás aceptarán el preservativo. Es lo mismo que pasa en Chile con los mapuches, se les intenta crear un criterio empresarial y se les regala un pedazo de tierra para que lo produzcan. Pero para esta etnia, la tierra no tiene nada que ver con sacarle rentabilidad, para ellos la tierra es su madre, y tú no explotas a tu madre hasta la muerte, entonces les quitan la tierras por flojos. No existe la sensibilidad de entender la cultura o la cosmovisión del otroâ.
<strong>AFRICA DREAM, FUNDACIÓN</strong>
De vuelta en Chile, y con toda la experiencia vivida, la solución para aportar más era formar una fundación, entonces empezó el proyecto de Africa Dream, que lo que hace, fundamentalmente, es un trabajo comunitario que lleva voluntarios âquienes se pagan sus propios pasajesâ con la finalidad de que se integren en las tribus, y así generar un plan de ayuda en cosas que ellos determinen que les son necesarias. âPor ejemplo, en Zambia quieren producir huevos, no tienen, son caros y traerlos desde Livingstone es complicado porque se rompen⦠entonces estamos haciendo un proyecto de granja avícola natural, queremos llevarles gallinas ponedorasâ.<br /> âMe parecía terrible ver a todos los niños huérfanos, pues sus padres mueren de SIDA. Pero con el tiempo empecé a darme cuenta de que estos niños jugaban todo el día, se reían, tenían una energía increíble⦠entonces te empiezas a cuestionar, quiénes son más infelices, ¿estos niños o los nuestros que no son huérfanos, pero que pasan todo el día solos y están llenos de problemas psicológicos? Te cuestionas, ¿quién eres tú para decir que esto es peor que lo otro? Cuando ellos viven una vida simple, apegados a la naturalezaâ.
Por otro lado, el interés fundamental de la fundación es que las tribus no pierdan su esencia, sus tradiciones, âla idea es que ellos puedan ser sustentables a partir de sus propias culturas, recuperar sus oficios, los conocimientos que tenían, no enseñarles nuestra educación, sino rescatar la de ellosâ.
<em><strong>¿Tus anhelos?</strong></em><br /> Trabajar en la preservación del planeta en todos sus sentidos, para vivir en un mundo más armónico. Trabajar por el amor. Volver a conectarnos con nuestro ser que es, esencialmente, amoroso. Reconocer nuestra alma, hoy día somos mucho ego. Estamos muy atrapados en un sistema que está carcomiendo la infinita riqueza que tenemos.
<em><strong>¿Un sueño para África?</strong></em><br /> Que nunca deje de ser un sueño, que nunca deje de sorprendernos, que siga siendo un viaje maravilloso y, fundamentalmente, que nunca deje de latir ese soplo de vida, esa llama de amor.
Hoy, la Fundación África Dream tiene cinco años de vida, seiscientos socios, su embajadora es la actriz Catalina Pulido, posee más de dos mil fans en facebook, acaba de hacer una exposición fotográfica en el centro Mori, âÁfrica Sonríeâ, han ido quince voluntarios, algunos por tres meses y otros por un año (embajadores), y se han implementado diversos planes de ayuda, fundamentalmente dirigidos hacia la agricultura, la salud, la educación y el levantamiento cultural, tanto en Sichili, Zambia, como en Malamulele, en Sudáfrica, con planes de expansión a Etiopía. Para hacerse socio o postular al voluntariado, dirigirse a <a href="http://www.africadream.cl">www.africadream.cl</a>