Nadie discute la trayectoria del actor Edgardo Bruna, pero muchos desconocen que en su juventud estudió teatro en Chile y en la de California, en Berkeley EE.UU, donde convivió con auténticos hippies. Ha trabajado en teleseries desde que éstas existen, pero su opinión sobre algunas no deja de ser fuerte âefectivamente hay mucha mugre y en general cuesta encontrar telenovelas buenas.
Por Laura Iriarte Z.<br /> Fotografía Vernon Villanueva B.
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Uno no puede restarle importancia a un fenómeno que ve un millón de personas al día. También existe comodidad y flojera de la parte del área dramática, porque piensan sólo en el rating, así estamos llenos de sangre, piluchas, farándula, escándalosâ. Directo, con una visión crítica de la realidad y una postura política definida, es este profesional con quien conversamos entorno a un café.
<strong>¿Cómo fueron sus años en EE.UU?</strong>
Llegué al ojo del huracán, enplena guerra de Vietnam, con el hippismo en la cresta de la ola, todo pasando. Era una época de grandes aspiraciones y luchas libertarias, democráticas. La efervescencia iba mucho más allá de la marihuana y la caricatura que se hace de los hippies. La juventud se tomó el protagonismo histórico en ese momento.
<strong>¿Y usted era espectador o protagonista?</strong>
Protagonista. Yo vengo de una familia en la que siempre se habló de política. Yo tenía ocho años y escuchaba hablar del tema palestino. Desde ahí en adelante tuve una participación activa políticamente, sobre todo a nivel gremial.
<strong>Estudió e hizo clases allá, ¿por qué decidió volver?</strong>
De puro idiota⦠(ríe), me habían ofrecido quedarme haciendo clases allá en California, pero me interesaba lo que estaba pasando en Chile, en materia política, así que en los setenta me vine a hacer la tesis del doctorado y decidí quedarme.
<strong>¿Cuál considera que es la situación de la actuación en Chile?</strong>
No detecto un problema en la actuación como carrera, pero diría que hay falencias sociales y de estructura. En este caso, lo que me parece un error y un crimen es la cantidad de profesionales que hay. La educación se ha transformado en un negocio, con tal de tener alumnos que les paguen, están lanzando gente al mercado que se va a quedar sin trabajo. En actuación, creo que salen como ochocientos al año que van a ser cesantes semi-ilustrados.
<strong>¿Qué propondría para evitar esta sobre oferta de profesionales?</strong>
Lo que mucha gente se plantea es que tengamos una mejor educación, menos clasista, porque uno ve los resultados de las pruebas, los colegios más caros tienen los mejores promedios. En el fondo hay que privilegiar y mejorar la educación pública, pues es ahí donde va la mayoría del pueblo chileno. No puede ser que la formación de nuestros jóvenes sea tan elitista y desequilibrada.
<strong>Usted era de la Concertación y luego apoyó a Marco Enríquez-Ominami, ¿qué opina de que el presidente sea Sebastián Piñera?</strong>
Pienso que de todas maneras es lamentable, es un retroceso, sobre todo desde el punto de vista laboral y sindical. Aunque tampoco pienso que sea el Apocalipsis, nunca lo he visto así. No es tan atroz ni terrible, pero siento que hay cuestiones que, personalmente, me separan inevitablemente de sus ideas y eso no va a cambiar. Mi visión es que su gobierno no será tan positivo para la gente más pobre, porque en términos económicos estimo que aumentará la desigualdad en la distribución de riqueza. Jamás se va a hacer una reforma tributaria, por ejemplo.
<strong>¿Qué postura tiene sobre las temáticas de la televisión actual?</strong>
<strong></strong> Con los realities y el contenido sexual presente en demasiados programas.<br /> No soy moralista, tengo mi lado lúdico. Si se investiga sobre esto, igual hay gente a la que le gusta ese contenido. Pero lo que uno pide es que haya otras cosas, que el televidente tenga la posibilidad de escoger. Si ves los canales nacionales, todos son iguales, con las mismas noticias y contenidos en deporte. Algo similar sucede en el área dramática. El tema no es que haya mucha gente desnuda en la pantalla, sino que son muy pocas las opciones para elegir. Aunque ahora viene un cambio muy importante: la televisión digital, que tendría que ser el momento en el cuál se produzca una transformación cultural brutal. Con ella se debería poder acceder, por ejemplo, a la televisión comunitaria.
<strong>¿No es un poco utópico pensar eso?</strong>
El tema está en la legislación y ésta va a favorecer a los que ya son propietarios de los canales, ese es el problema. Entonces en este momento lo que se debería ocurrir es que algunos se dediquen a hacer televisión comunitaria. Se ignora que el único requisito es contar con la factibilidad técnica para hacerlo.
<strong>¿Qué planes tiene para el futuro?</strong>
Estoy picoteando en distintas producciones privadas. El mercado está marchando bastante de manera independiente, y se están haciendo cosas muy buenas. Tengo varios proyectos en los que estoy embarcado.
<strong>¿Alguna participación internacional?</strong>
Acabo de hacer una coproducción mexicano-española-chilena La lección de Pintura, estará dentro de un año en cartelera y bueno un par de cosas más, que son proyectos y prefiero no adelantarme.