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EDICIÓN | Marzo 2012

India: Curiosidad científica con vocación tecnológica, una combinación perfecta

Por Sergio Melitón Carrasco Álvarez Ph.D.
India: Curiosidad científica con vocación tecnológica, una combinación perfecta

India se instaló en la primera línea, sin creerse dragón ni tigre (aunque sea la patria de tales felinos).  Tampoco es un milagro.  Hace cincuenta años India ya era potencia industrial.  Sus resultados provienen de la paciente y gradual siembra, valga el ejemplo.  Como vemos al viajar por el país, y contemplar los anónimos campesinos que trabajan con lenta entereza y sencillas herramientas.  Así es India, que en suma —y a pesar de sus modos tradicionales—, produce de modo arrollador e ininterrumpido, ajena a crisis y angustias.  India es una isla exenta de contagios, bien integrada al comercio internacional, y gran protagonista de la globalidad científica y tecnológica.

Hasta aquí, nada nuevo: que India es una potencia emergente, que crece a buena tasa desde hace veinte años, y que seguirá creciendo sobre un 8% por las siguientes dos décadas.  Proyección que se basa en datos duros, porque India tiene hartas otras gracias.  Entre otras, agrupar dentro de sus fronteras a un quinto de la humanidad (casi 270 mil millones), posee una clase media pronto equivalente a toda Europa, y una población en promedio muy joven.  A diferencia del primer mundo que se envejece rápido y le tiemblan los delgados tobillos, India tiene una fuerza laboral suficiente para soportar su crecimiento, por lo menos hasta mediados del siglo.  Masa de niños y jóvenes que se educan de manera austera, eficiente y rebosante, colmando todas las plazas que requiere la sociedad.  India es una de las mejores muestras de que para lograr una buena educación no se requieren titánicas ni extenuantes inversiones, sino convicción y sapiencia.  Es decir, enfoque en el individuo, en su calidad humana, integridad moral y perfección ética.  Educación, al viejo estilo, pero sin descuidar la ciencia y la tecnología.

Pero, India está aún lejos del ideal equilibrio.  La presión circundante es una inundación que socaba cualquier defensa; la inestabilidad global ha hecho difícil manejar problemas como la cesantía, la inflación o ha creado tensiones antes desconocidas dentro de su sociedad.  Hay una nueva obsesión consumista, y un delirio tecnológico que raya en la histeria por adquirir tecnología y producirla.  Tecnología que a veces no se alcanza a asimilar ni a dominar cuando ya se está aplicando, y exportando como si se fuese el más grande de los expertos.  Dicho anecdóticamente, hay una situación generalizada parecida a la que sufre quien llega a India con un aparato de tecnología muy avanzada y que requiere mantención.  Jamás un técnico indio dirá “No sé, no conozco eso, no me atrevo”.  Por el contrario, en envidiable actitud positiva dirá  “Don’t worry sir, I will fix you up”... y se pondrá a desarmarlo, y usted rezará porque se dará cuenta que lo que está haciendo es aprender con su propiedad.  Al fin, puede que lo logre y lo repare, o puede que lo arruine.  Entonces con una maravillosa sonrisa que hará imposible ponerlo en su lugar, se encogerá de hombros y  añadirá en hindi, algo así como: “Discúlpeme, pero el aparato me la ganó”.

India, la nación más vieja del planeta y a la vez una de las repúblicas más nóveles (sesenta y dos años de democracia) tiene esa mentalidad juvenil, a veces irresponsable como la de los adolescentes, llena de curiosidad y empuje; una nación pletórica de energía y ganas de vivir otros diez mil años (su edad real).

¿Qué será de India?  Ocupará uno de los tres primeros lugares, junto a China y Estados Unidos.  Y podría dar más sorpresas; siguiendo el caso del técnico que desarmó nuestro artefacto, podría ser que no sólo lo repare sino hasta lo deje mejor que antes.  India, que cuenta con un enorme número de profesionales de la más alta calificación, a gran velocidad se irá transformando en uno de los lugares de creación de ciencia y tecnología.  Más que rivalizar, será complementaria a China y Japón; tendrá sintonía y hará simbiosis productiva con la región asiática en general.  India sabe lograr mucho con poco; es su vocación, ha sido siempre su estilo.  Porque será joven, pero pesa más la experiencia.
 

 

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